lunes, 20 de septiembre de 2010

Historia de la filosofía

Índice:

La filosofía griega:

Heráclito.
Parménides.
Anaxágoras.
Pitágoras.
Empédocles.
Leucipo y Demócrito.
Gorgias y Protágoras.
Sócrates.
Platón.
Aristóteles.

El Helenismo.

Filosofía y cristianismo:
San Agustín

La filosofía medieval:
Santo Tomás de Aquino.

La filosofía renacentista:

Maquiavelo.
Tomás Moro.
Copérnico.
Tycho Brahe.
Kepler.

La filosofía moderna:

Galileo.
Newton.
Descartes.
Hume.
Locke.
Rousseau.
Kant.

La filosofía contemporánea:

Marx.
Nietzsche.
Primer y segundo Wittgenstein.
Ortega y Gasset.
Gadamer, Lyotard y Rorty.

ACTIVIDADES.

 LA FILOSOFÍA GRIEGA:

El paso del mito al logos: el nacimiento de la filosofía.

La filosofía surgió independientemente en tres zonas distintas y distantes de nuestro planeta: en la India , en China y en Grecia. En los tres sitios se observa el esfuerzo de los primeros filósofos por liberarse de las tradiciones del pensamiento arcaico y sustituirlas por una especulación más libre. La filosofía india surgió en un medio de sacerdotes y ascetas, la china en un medio de funcionarios, ambas tierra adentro, muy lejos del mar. La cultura griega, en cambio, surgió en islas y puertos de mar, entre comerciantes curiosos y marinos, y en ausencia de sacerdotes y funcionarios.
La filosofía griega nació entre los jonios, en el s. VI a.C., sobre todo en la ciudad mercantil de Mileto. En aquel siglo Mileto era la mayor ciudad de todo el mundo griego, su gobierno era aristocrático. La principal característica de los milesios es que eran gente de mundo, abiertos, curiosos y sin prejuicios, dados a los viajes, a la navegación, al contacto con otros pueblos y culturas. Por medio de ellos entraron en Grecia los elementos más importantes del pensamiento, la ciencia y la técnica de Mesopotamia y Egipto.
Los primeros pensadores griegos eran, todos ellos, hombres acomodados de Mileto. Ellos introdujeron en Grecia la geometría egipcia y la aritmética babilónica, dibujaron los primeros mapas del mundo. No polemizaron con la religión ni con los mitos, pero –y esto es lo que marca el comienzo de la filosofía– dejaron de tomárselos en serio y comenzaron la especulación intelectual libre. Estos filósofos se marcaron como objetivo principal explicar el mundo, y para ello recurrieron a describir el primer principio que da origen al mundo y que a su vez lo explica.
La tesis principal de la escuela de Mileto fue su intento de explicar el origen y estructura del mundo basándose en la experiencia. La tesis metodológica más importante de los primeros filósofos fue que la variedad y multiplicidad de las cosas se encontraba ordenada por un principio, o que derivaba de una substancia única, de tal modo que esta variedad podía explicarse, como producto de cierta evolución a partir de este proceso o substancia material única que está por debajo de todo, fundamentando la realidad. Lo que se intentó, en suma, fue una teoría unificada del universo: de su aparición, su estructura y sus procesos de cambio y transformación, sobre la base sola de principios físicos.
Formularon una serie de posibles hipótesis cosmológicas en forma de especulaciones razonadas acerca de la naturaleza de las cosas. Pero resulta especialmente significativo el hecho de que no fueran simplemente distintas interpretaciones posibles, sino que se desarrollaran junto con la crítica, y que cada una representa un intento por superar las insuficiencias de la anterior: lo que surge así es una dialéctica (un proceso de conjetura y crítica) que distingue este modo de pensamiento del mito y del sentido común acrítico.
La explicación racional de los filósofos presocráticos no va más allá de la naturaleza, physis,  la consideran única realidad, y constituye un ámbito universal para estos filósofos. Por eso Aristóteles les dio el nombre de físicos, porque explicaron principalmente la realidad corpórea, la esfera del ser físico.
La naturaleza, por ser el centro de explicación racional de estos filósofos, constituye una temática que les mantiene unidos a todos. En cambio, los diferentes modos de tratarla, como totalidad, como esencia o en su sentido teleológico (finalista), produce diferentes modelos de explicación racional.
Los filósofos presocráticos centran su reflexión racional en tres aspectos fundamentales de la naturaleza: su origen, su esencia y su causa.

El mito
Cabe entender por mito el conjunto de narraciones y doctrinas tradicionales de los poetas acerca del mundo, los hombres y los dioses. El mito pretende ofrecer una explicación del mundo para ello se basa en la narración y presenta una explicación en la  que encuentran respuesta los problemas y enigmas más acuciantes y fundamentales acerca del origen y naturaleza del universo, del hombre, de la civilización y la técnica, de la organización social, etc.
El  Lógos
La explicación racional (lógos) comienza cuando la idea de arbitrariedad es suplantada definitivamente por la idea de necesidad, es decir, cuando se impone la convicción de que las cosas suceden cuando y como tienen que suceder.

La filosofía presocrática
La filosofía presocrática está dominada por el problema del cosmos ( como lo ordenado y adornado, en oposición al caos, la realidad, mundo como conjunto ordenado que el hombre es capaz de entender). Con el ser humano no se problematiza, no se trata como problema filosófico concreto, sino que éste es visto como parte de la naturaleza. Los mismos principios que explican la constitución del mundo físico explican también la del hombre. Es tarea de la filosofía presocrática rastrear y reconocer, más allá de las apariencias múltiples y continuamente mudables de la naturaleza, la unidad que hace de ésta un mundo: la única substancia que constituye su ser, la ley única que regula su devenir, su cambio. La substancia es, para los presocráticos, la materia de que todas las cosas se componen; pero es también la fuerza que explica su composición, su nacimiento y su muerte, su perpetua mutación. Es su principio no sólo en el sentido que explica su origen sino también y sobre todo en el sentido que la hace inteligible, comprensible y reunifica aquella multiplicidad y mutabilidad de las cosas que parece, a primera vista, tan rebelde a cualquier consideración unitaria.
La filosofía presocrática ha conquistado por primera vez la posibilidad especulativa de concebir la naturaleza como un mundo y establecido como base de tal posibilidad a la substancia, entendida como principio del ser y del devenir.
Los pensadores presocráticos verificaron por primera vez la reducción de la naturaleza a objetividad, que es condición primaria de toda consideración científica de la naturaleza.
 Monistas
Admiten que los procesos de generación y corrupción, de cambio de la naturaleza se reducen a cambios cualitativos de una sola substancia. Todos ellos sostienen que el origen de todo lo que vemos y de todo lo que existe se justifica desde un solo elemento. A partir de él surge la pluralidad.

Heráclito  (550- 480 a .C.)
Con Heráclito –y Parménides– se inaugura la metafísica, es decir, se pone en el centro del pensamiento el problema del ser.
La unidad del ser es una unidad armonizada y jerarquizada. El ser (el lógos) no es fácilmente accesible a todos, se mantiene oculto en la medida en que es el elemento que estructura la realidad, y justo por ello no tiene que aparecer explícitamente. Más allá de la apariencia del cambio lo que aparece es la totalidad del ser. Todas las cosas, aunque plurales en apariencia y totalmente discretas, están, en realidad, unidas en un complejo coherente, del que los hombres constituyen una única parte y cuya comprensión es, por tanto, lógicamente necesaria para la adecuada promulgación de sus propias vidas.
Observa que aspectos diferentes de la misma cosa pueden justificar descripciones opuestas. Los opuestos están enlazados de un modo esencial, porque se suceden mutuamente sin más.
Si el equilibrio entre los opuestos no se mantuviera, cesaría la unidad y coherencia del mundo. El equilibrio total del cosmos sólo puede mantenerse si el cambio en una dirección comporta otro equivalente en la dirección opuesta. Todas las cosas luchan con sus contrarios y se cambian en sus contrarios, y de esta lucha surgen todas las cosas.
Todas las cosas surgen de lo mismo, son en el fondo lo mismo; aquello que forma la unidad originaria del mundo es el fuego, elemento dinámico y guerrero por excelencia. El fuego es la forma arquetípica, modélica, de la materia.
Las cosas cambian continuamente mediante la guerra y la tensión producidas por el fuego, que constantemente se enciende y apaga y lo transforma todo.
Somos y no somos, en cada momento somos otro distinto, como el río que fluye, en cada instante igual y distinto a sí mismo.

 Parménides s.V a.C.
Para Parménides la razón es el único camino para llegar a la verdad. A través de los sentidos captamos lo falso del mundo; el ser de las cosas se encuentra más allá, a un nivel más profundo. Lo falso es el cambio y lo verdadero, lo que conocemos por la razón, es lo estático, que es el ser. La razón es el camino para conocer la verdad y los sentidos son el camino para conocer la opinión. A través de esta última hemos dado existencia a los fenómenos inexistentes. Todos los objetos de los sentidos son para él “meros nombres”, sin existencia substancial, pura invención. El camino de la verdad es la vía de la luz, que nos conduce al conocimiento de los primeros principios de todas las cosas, al contrario que el de la Opinión , que es la de la oscuridad o de la noche.
 Según Parménides, para alcanzar la verdad hay que: 1) prescindir de los sentidos y acudir al pensamiento; 2) hay que pensar correctamente, a partir de premisas correctas; Parménides acepta, por tanto, que tanto verdad como error son deducidos.
Su punto de partida es la distinción entre ser/pensar. Es posible que un nombre no diga nada real; la palabra es concebida como un nombre que se da a la cosa: la cosa no es su nombre, sino que recibe un nombre. Esto nos lleva a la distinción entre palabra y cosa: la palabra es nombre, pero sólo nombre, no llega a representar el verdadero ser de la cosa.
Si el no ser no es y, por tanto, no se le puede enunciar, podemos negar el vacío y la pluralidad. La definición de cualquier pluralidad se podría resumir en la fórmula A no es B, pero esto es lo mismo que decir que no B es, y por tanto, el no ser es, lo cual es una contradicción; por tanto, no hay pluralidad.
Si no hay pluralidad no hay movimiento, no puede darse el paso de algo a otra cosa distinta, ya que no hay nada diferente. Pero, en este punto, aún estamos en una proposición condicional: si no hay pluralidad no hay movimiento. Por ello, para negar el movimiento, Parménides intenta hacer ver que la propia proposición que expresa el movimiento es contradictoria en sí misma, ya que en el movimiento sólo se podría pasar del no ser al ser o del ser al no ser; pero para afirmar el movimiento así entendido hemos de admitir un elemento que no puede ser pensado: el no ser; por tanto, el movimiento no existe.
A partir de este desarrollo llegamos a la afirmación de que el ser es; pero el ser es uno, inmóvil, sin fin; pero sin fin no quiere decir infinito; no puede ser infinito porque entonces le faltaría algo; y si le faltase algo le faltaría todo, no sería; pero, como, a pesar de todo, es, tendremos que concluir que no tiene fin, pero no es infinito.
 
Anaxágoras Siglo V a.C.
Aceptaba las tesis de Parménides pues pensaba que la generación y corrupción no son posibles en la naturaleza, tampoco admitía la existencia del vacío.
En la naturaleza sólo hay mezclas y disgregaciones y nada puede surgir o desaparecer. Consideraba que en la realidad hay tantos elementos como substancias distintas existen, por lo que debía de haber un número infinito de elementos, a lo que llamó semillas ( aunque Aristóteles denominó homeomerías). Estas semillas poseen todas las cualidades, primarias y secundarias, y son eternas e inmutables. Para Anáxagoras nada procede de la nada, sino que todo se ha generado a partir de todo; así cada una de las cosas contiene de alguna manera todas las demás. Las semillas son infinitas y pueden dividirse hasta el infinito sin agotarse, ya que al no existir la nada siempre quedará una porción que poseerá las mismas cualidades.
En su cosmología mantiene que las diversas uniones de las semillas se deben al Nous (Inteligencia ordenadora). Es decir, del caos originario se pasa al cosmos (orden) gracias a la intervención del Nous y una vez puesto en movimiento el universo se podría explicar por sí mismo, sin necesidad de apelar al Nous. El Nous se limita a dar movimiento de torbellino a toda la masa inicial compuesta por semillas de todas las cosas y la rotación originó la separación de los elementos.   

 Pluralistas
Se han llamado así porque todos parten de una pluralidad de principios originarios. Todos ellos explican la generación del universo por la asociación de diferentes cuerpos elementales que forman agregados. Estos filósofos ven que es imposible explicar la pluralidad de las cosas a partir de un único principio, por eso deciden que sea la pluralidad misma la que lo explique. Es una pluralidad de elementos en una mezcla originaria la que da como resultado el cosmos.




 Pitágoras (570- 490 a .C)
Los pitagóricos creyeron que los principios de las matemáticas eran los principios de todos los entes, de todo ser que tenga existencia en el mundo.
¿Cómo tuvo su origen esta idea?. Los griegos sabían producir diversos tonos, más o menos altos o bajos, con diversos instrumentos. Sabían que entre ciertos tonos había unos intervalos especialmente agradables de oír: quinta, octava y cuarta. Estos tonos y estos intervalos constituían la escala tonal. Mediante los intervalos se introducía orden, armonía y belleza, límite y estructura, en el desordenado e ilimitado campo de los tonos. Pitágoras se dio cuenta que cuanto más corta es la cuerda de una lira, tanto más alto es el tono que su vibración produce, y trató de descubrir alguna relación cuantitativa entre la longitud de la cuerda y la altura del tono producido llegando a la conclusión de que los intervalos octava, quinta y cuarta entre tonos se reducen a las proporciones 2:1, 3:2 y 4:3. Es decir, los intervalos musicales son completamente explicables por las proporciones numéricas, son números. Pero, si la música se reduce a números, ¿por qué no todo lo demás?; parece ser que todas las cosas son en último término números.
Los números son realidades que tienen un equivalente geométrico, estrictamente material y que se corresponde directamente con el número. El número es equivalente al punto, pero punto entendido como unidad geométrica, unidad de medición; a partir del punto se puede construir toda la realidad.
Importante es también la religión oscurantista que profesaban los pitagóricos, el orfismo: religión de culto a Dionisos que buscaba la purificación a través de virtudes místicas y ascéticas. La base de esta religión es que el ser humano tiene una naturaleza dual, el cuerpo y el alma, en la que ésta se encuentra prisionera en el cuerpo, el cuerpo es lo malo y el alma lo divino, por lo que se entiende esta vida como una preparación para una vida más allá, así se cree en la resurrección y reencarnación mediante un proceso de transmigración de las almas, se crean unas normas de conducta para desligarse del cuerpo. Esta religión constituye la cosmovisión de las clases sometidas.
 
Empédocles  (483-424a.C.)
Parménides había sostenido que la realidad no puede proceder de la no realidad ni la pluralidad de la unidad originaria. Empédocles se enfrenta con ambas exigencias simultáneamente. Para él no hubo nunca, una unidad original, sino más bien cuatro substancias distintas desde siempre: Fuego, Aire, Tierra y Agua. Estos elementos llenan entre sí la totalidad del espacio y no dejan lugar en el Universo al vacío inexistente. Todos los seres se componen de estos elementos o formas irreducibles de materia, combinados en diversas proporciones. Cuando se dice que una cosa nace o perece, sólo acontece, en realidad, que una combinación temporal de dichos elementos indestructibles se disuelve y surge otra. El cambio no es más que una simple reordenación y dos son las fuerzas motrices últimas, que, en unión de dichos elementos, pueden realizar esta nueva mezcla para explicar el movimiento en el espacio, el amor y el odio.




Los atomistas: Leucipo y Demócrito s. Va.C
Leucipo y Demócrito aceptaban la tesis parmenídea de que lo existente es eterno e inmutable, y al mismo tiempo rechazaban que sea un único objeto. Lo existente está constituido por una infinidad de objetos duros, indivisibles, eternos e inalterables: los átomos. Defendían la existencia del vacío, condición del movimiento de los átomos. Eso es todo lo que realmente hay: los átomos y el vacío.
Por debajo de las apariencias lo único que de verdad ocurre es que los átomos se juntan o se separan y adoptan momentáneamente configuraciones como resultado de sus choques. Los átomos mismos no cambian, ni nacen, ni mueren, sino que permanecen eternamente inalterados e idénticos a sí mismos.
Sin vacío no puede haber movimiento, pero puesto que evidentemente el movimiento es algo real, ese espacio vacío tiene que ser también una realidad. Lo existente es la materia, los átomos. Lo no existente es el vacío. Pero, en algún sentido, tanto lo existente como lo no existente son reales. El vacío es lo que separa unos átomos de otros y aquello en que los átomos se mueven.
Hay un número infinito de átomos, que difieren unos de otros tanto en forma como en tamaño. El universo entero está formado por un espacio vacío e infinito en el que se mueven al azar y en todas direcciones una infinidad de átomos.
Los fortuitos choques y enganches de los innumerables átomos en el infinito espacio vacío producen infinitos mundos distintos.
El mundo es un torbellino de átomos. Los átomos más grandes y los conglomerados más densos se van agrupando en el centro del torbellino, dando lugar a la tierra y el mar. Los átomos más ligeros forman el aire, éstos circulan a mayor velocidad en la periferia del torbellino, arrastrando a su paso a grandes piedras, que son los astros.
La teoría atómica llevó a estos filósofos a distinguir entre cualidades primarias ( solidez, extensión, figura, forma, movimiento y número) objetivas y las secundarias (gusto, color, sabor sonido, las que captamos por nuestros sentidos), subjetivas.
 

















La democracia ateniense
Desde la caída de la tiranía de Hippias y las reformas constitucionales de Klistenes, a finales del siglo VI a.C., hasta la conquista de Atenas por los macedonios, a finales del siglo IV a.C., Atenas vivió dos siglos de democracia, brevemente interrumpida durante la guerra del Peloponeso. Las reformas políticas de Klistenes habían acabado con la preponderancia política de la aristocracia, limitando su influencia al Areópago, especie de tribunal constitucional encargado de velar por la constitucionalidad de las leyes y de vigilar su aplicación por los magistrados. El principal exponente de la democracia ateniense fue Pericles, el cual desde el 461 a .C. hasta su muerte en el 429 a .C. dominó la política ateniense. Este período representa el punto culminante del Imperio Ateniense, de la democracia ateniense y del esplendor artístico y cultural de Atenas.
“Democracia” significa gobierno del pueblo. Y en Atenas esto se tomaba al pie de la letra. La facultad popular de gobierno no se delegaba en unos representantes elegidos ni se confiaba a una burocracia profesional. Era el pueblo entero el que, directamente, ejercía el poder y gobernaba. Y la principal institución del estado era la asamblea popular, integrada por el pueblo entero. La asamblea no era la representación del pueblo, sino el pueblo mismo. La democracia ateniense era una democracia asamblearia directa. La asamblea era soberana, su poder era total y absoluto, no sometido a ningún tipo de limitación. Cada reunión de la asamblea era un mitin y el que mejor hablaba o más divertía o impresionaba a la audiencia, el que lograba apasionarla, dominaba la situación política. Sin embargo, esta democracia era un tanto distinta de lo que hoy entendemos por tal. En efecto, de los quinientos mil habitantes que llegó a tener Atenas en el siglo V a.C., aproximadamente trescientos mil eran esclavos, que no poseían ningún derecho, y cincuenta mil metecos, extranjeros, que carecían de derechos civiles. Si del resto no tenemos en cuenta a las mujeres, que no eran consideradas como ciudadanos, ni a los niños, que tampoco lo eran de hecho, resulta que el número de “auténticos ciudadanos” era de cincuenta mil, es decir, sólo de alrededor de un diez por ciento de la población.
Era, por tanto, muy importante tener una gran capacidad oratoria, una gran capacidad de convicción. Fue en este contexto en el que apareció la sofística como una filosofía que lo relativizaba todo, sometiéndolo al poder de la palabra y al poder de convicción. La verdad, lo verdadero, ya no estaba en un mundo ideal independiente de nosotros, sino que verdadera era aquella opinión que vencía en una disputa dialéctica. En contraposición a esta filosofía surgió Sócrates, para el cual había verdades ciertas, tanto en ética como en política, verdades que eran independientes de la mera convención o de la mera conveniencia  como ocurría con los sofistas.









La sofística
La palabra sophia significaba primariamente habilidad o destreza en un oficio. Más tarde sophós pasó a designar también al que es sabio y prudente. El sofista es el que practica la sophia. Por tanto, “sofista” es sinónimo de sophós, y significa tanto hábil o diestro como sabio.
Las cosmologías filosóficas ejercieron una influencia disolvente sobre las creencias religiosas de los helenos. Pronto se multiplicaron las cosmovisiones filosóficas rivales e incompatibles entre sí. Y las conclusiones a que llegaban no siempre coincidían con la experiencia. El resultado de todo esto fue un creciente escepticismo, tanto en el ámbito religioso como filosófico. La gente empezó a pensar que no hay más realidad que la de las cosas aparentes que captamos por los sentidos y que no hay más verdad que la de las opiniones que en cada momento creemos. La democracia, sobre todo a partir de Pericles, acostumbró a los atenienses a considerar que cada uno tiene sus opiniones y que tanto vale la opinión de uno como la del otro.
El triunfo de la democracia se basaba en la negación de que unos ciudadanos fuesen por naturaleza o por familia más capaces de gobernar, más virtuosos políticamente, que otros.
 Los sofistas enseñaban el arte de la retórica, lo que muchos han llamado el lenguaje de la persuasión, y con éste un presupuesto epistemológico, el escepticismo, por el cual, el conocimiento sólo puede ser relativo al sujeto.  Un representante de esta ideología fue Protágoras (480- 411 a .C.), influenciado por la doctrina de  Heraclito, considera que en toda cuestión pude haber dos razonamientos opuestos entre sí.  Para apoyar esta tesis se basa en que la verdad es individual, y desde luego no hay nada estático, ni universal ni eterno, ya que la verdad es para cualquiera, alguien concreto y particular, algo de lo que podía estar persuadido y era posible persuadir de que lo blanco era negro, ya que podía haber creencia pero no conocimiento.  Gorgias  (485- 380 a . C.) lo que viene a decir, criticando la teoría de  Parménides, es que nada existe, si algo existe no puede ser conocido, si algo existe y puede ser conocido no puede ser comunicado. La base que encuentra Gorgias para decir esto, es la misma que la de Protágoras  “cada cosa para mí es, tal como me parece que es”.

















Sócrates (469- 399 a .C)

Frente al saber del mundo, a las ciencias técnicas, Sócrates insiste en lo esencial y auténtico del conocimiento propio. La tarea del hombre consiste en velar por su alma. El cuidado del alma es la tarea fundamental del hombre. En este sentido, “hacer mejores a los ciudadanos es algo distinto de lo que han intentado los políticos, e incluso de lo que enseñan la mayoría de los sofistas. La areté ( virtud política), lo bueno, lo mejor, lo selecto, la virtud, se funda en el conocimiento; en el conocimiento de sí mismo, en el conocimiento de la verdad sobre las cosas. Quien sabe lo que es bueno, lo hace, porque nadie hace el mal a sabiendas. El malo sólo lo es por ignorancia.
Hay una faceta esencial de Sócrates que le contrapone a los sofistas; ellos ofrecen un saber, Sócrates lo busca. El sofista ve la discusión como una competición. Sócrates postula el diálogo como una búsqueda en común, colaborando ambos en esa aventura dialéctica. Los sofistas se mueven en el plano de la dóxa, opinión, y el triunfo que prometen a sus clientes está sometido a la aceptación de los valores vigentes. Cierto que los sofistas critican algunos de esos valores, pero sólo para revelar mejor los mecanismos que pueden conducir al triunfo, y para destacar lo que hay de artificio en la cultura aceptada. Sócrates renuncia a ese éxito social; su objetivo es indagar a fondo qué es cada hombre como tal, cuál es su bien real, qué son las virtudes y los vicios de verdad, y cuál es el mejor camino hacia la felicidad real. Rechaza el plano de la dóxa, para buscar la verdad a partir de una crítica dialéctica incesante.
Sócrates no puso por escrito sus doctrinas, y todas sus enseñanzas, según el testimonio de Platón, son orales.

No hace grandes discursos sino que se dedica a los diálogos, considera que a través de la dialéctica alcanzamos el lógos (hablar, decir, narrar, dar sentido). Se traduce habitualmente como razón, aunque también significa discurso, verbo, palabra. En cierta forma pues, significa razón discursiva que muestra su sentido a través de la palabra.

Estos diálogos no son arbitrarios, si no que están metodológicamente construidos. En el proceso del diálogo podemos distinguir dos partes: la ironía y la mayéutica, que se puede concretar en dos formas de razonar la inducción y la definición respectivamente.

La ironía y la inducción: Sócrates interroga a sus interlocutores a partir de la confesión de su ignorancia sobre el tema que se va a tratar. De esta manera el que afirma que “sólo sé que no sé nada” obliga a sus interlocutores a responder a las preguntas acerca del diálogo, que solían versar sobre temas como la amistad, el valor, la justicia, etc. Examinando  las respuestas que le ofrecían, observa que nadie responde a la pregunta sobre el “¿qué es?”; por ejemplo, nadie dice qué es la belleza en sí, se conforman con dar ejemplos. Aquí comienza el momento del razonamiento inductivo (el dirigirse hacia un concepto general, una verdad universal a partir de casos menos generales o particulares). La ignorancia de Sócrates no es un mero no saber ya que reflexiona sobre los fundamentos del conocer al percibir que los que presumen de saber se basan en un enmascaramiento de su propia ignorancia disimulándola con un saber parcial. Por esta razón, la ignorancia que descubre Sócrates en sus interlocutores aparece como una ironía.

La mayéutica y la definición. La mayéutica es el arte de dar a luz aquellas ideas que están en la mente de los interlocutores sin que estos lo sepan, a través de la manifestación del falso saber que detentan y así adquirir el verdadero saber. Sócrates trata de liberar la ignorancia de sus interlocutores al hacerles ver las confusiones en las que descansa su pensamiento, de este modo, a su vez libera las verdades que están presentes de manera virtual en la mente, de manera que ayuda a dar a luz unos conocimientos que poseen y que no conocen. Este proceso reanuda el diálogo dirigiéndolo hacia la definición general del concepto que se está examinando. Se pretende captar la esencia, “lo que es”. Implícitamente sugiere que hay un lógos común entre los interlocutores por lo que postula la existencia de verdades absolutas en contra del relativismo sofista. Pero no admite definiciones nominales por lo que los diálogos no concluyen en ninguna definición.
Las respuestas a las preguntas constituyen la teoría ética basada en el análisis de los conceptos. Sócrates identifica  el conocimiento de los conceptos éticos con la práctica de la virtud y como consecuencia, la felicidad. Identifica el saber con la virtud, incluso llega a decir que “nadie hace el mal a sabiendas”, además vincula la felicidad con el obrar bien.













 

 

 

 

 







PLATÓN (427-347a.C.)

Introducción:

Tras la euforia griega por la victoria contra los persas en las guerras Médicas Atenas se convirtió  en la potencia más importante de Grecia, su sistema de gobierno era la democracia (explicamos). La democracia de Pericles había sido aceptada por las familias ricas atenienses pero la necesidad de financiar la política de continuas guerras del partido popular había conducido a un aumento considerable de la presión fiscal sobre los ricos, que se sentían crecientemente expoliados y acabaron radicalizándose en oposición a la democracia. Pero en el 431 combaten los espartanos contra los atenienses en la guerra del Peloponeso que duró hasta el 404 y terminó con la derrota de los atenienses y la hegemonía de Esparta que impuso en Atenas un sistema oligárquico, llamado de los treinta tiranos. Los atenienses, por medio de sublevaciones lograron restaurar la democracia y una cierta independencia contra el poder de los espartanos. Esta nueva democracia instaurada será la que condene a muerte a Sócrtaes.
Grecia fomentó el comercio y junto con la aparición de la moneda dio lugar a una nueva clase social, los comerciantes. La nueva sociedad griega tenía conciencia de igualdad (epígrafe “la democracia ateniense”). En Grecia las ciudades necesitaban ser dotadas de una constitución, y en general, existían dos sistemas políticos: la tiranía, que era vista por Platón como la plasmación de la incompetencia política. Por otro lado, la democracia, que elegía por sorteo a los cargos públicos y no por su competencia o preparación.
A la ciudad de Atenas acudían los mejores intelectuales de la época, al amparo de la libertad que ofrecía su democracia.  
Platón nació en Atenas en año  427 a .C. en el seno de una familia aristócrata con un ambiente en crisis descrito en las tragedias y por los historiadores. Platón, que desde el principio pensó dedicarse a la política; y, en efecto, aunque no participase activamente en la política de Atenas, la política fue una preocupación constante en su vida y, dentro de la política, la consecución de un sistema más justo para todos los habitantes de la pólis. Sobre todo a partir de la condena de su maestro Sócrates. Desengañado Platón con esta política comienza a viajar, estuvo en Italia donde conoció las escuelas pitagóricas y la religión órfica. Más tarde vuelve a Atenas y funda la Academia en la que imparte enseñanzas (matemática, oratoria y dialéctica fundamentalmente)
Durante la juventud de Platón, estaban en lo alto los grandes trágicos griegos como Eurípides, Sófocles , Esquilo, historiadores como Heródoto y el filósofo Sócrates, maestro de Platón.
En cuanto a la escultura Fídias, Policleto y Praxíteles. En cuanto la ciencia destacan autores como Demócrito, Hipócrates (médico), Teeto (matemático) Y Calipo (astrónomo), y como grandes filósofos destacan los presocráticos y Sócrates.
 
En cuanto al contexto filosófico, viene determinado por la sofistería pero sigue existiendo un trasfondo de la filosofía presocrática de los que mostraremos las cuestiones más relevantes de la época. La influencia de Heráclito la encontramos en la constatación del devenir en el mundo, algo que Platón admitió pero señaló que el devenir se da en el mundo sensible y éste no es el verdadero. De Parménides toma la idea de que el ser ha de ser inmutable y divide lo real en dos regiones lo que nos ofrecen los sentidos, que es falso y lo que nos ofrece la razón, que es verdadero. Las ideas de Platón tienen las propiedades del ser de Parménides. De Anaxágoras recoge la idea de la inteligencia ordenadora, Nous, que será el antecedente del Demiurgo en Platón. De los pitagóricos recogerá la importancia de las matemáticas en el proceso dialéctico del conocimiento (las matemáticas representan la tercera fase en el proceso dialéctico), pero a través de ellos, también recogerá las tesis principales del orfismo, la primacía del alma frente al cuerpo, su inmortalidad, al teoría de la reencarnación, lo que posibilita la teoría de la reminiscencia (ejemplificándola en el Menón enseñándole a un esclavo el teorema de pitágoras). En cuanto a los sofistas por su oposición a sus doctrinas también le influyeron, frente al modo de enseñar mediante discursos, Platón propondrá el diálogo y exigirá al alumno la participación activa. Frente al relativismo sofista, bien patente en la asamblea ateniense, Platón defiende la existencia de realidades absolutas (Ideas) que serán el fundamento del conocimiento objetivo. También criticará el relativismo moral con su intelectualismo. Los sofistas consideraban el lenguaje y la razón como instrumentos para la defensa de cualquier interés personal o éxito en la polis, por el contrario, Platón que el único modo de llegar a verdades universales es mediante la razón. Por último su maestro Sócrates, del que Platón tomó la consideración del diálogo como forma adecuada de investigación filosófica, la primacía del alma frente al cuerpo, el intelectualismo moral y político, la creencia en importancia de ofrecer definiciones universales y necesarias de los conceptos (las Ideas en Platón), por último observamos la teoría de la reminiscencia como un complemento de la mayéutica socrática.  

Preámbulo:
El objetivo de Platón es instaurar en ciencia la moral y la política, las cuales coinciden en su motor común, el Bien, que no es diferente de la Verdad ; así como sustraer la política del empirismo para vincularla a valores eternos que las oscilaciones del devenir no perturben. La tentativa de Platón está encaminada a salvar la moral y la política del relativismo a que las reducía Protágoras. La ciencia política debe volver a encontrar las leyes ideales.
La política va dirigida al hombre, por lo tanto, es necesaria una concepción del hombre. El hombre, según Platón está compuesto de razón, de pasiones y de deseos inferiores. En cada uno de los diferentes regímenes (diferentes formas de gobierno) predominan una o dos de las últimas categorías, bajo el control y la soberanía de la razón. A cada régimen corresponde, pues, un tipo de hombre: de forma que construir la Ciudad ideal y realizar tipos de hombres acabados es un mismo y único asunto: para obtener un hombre justo es preciso construir una ciudad justa.








La política
En “ La República” presenta la más clara y sistemática exposición de la filosofía de la edad madura de Platón, de su doctrina psicológica, escatológica, moral, política, pedagógica, epistemológica y de su teoría de las formas o ideas.
La justicia es condición fundamental del nacimiento de la vida del Estado. El Estado debe estar constituido por tres clases: la de los gobernantes, la de los guardianes o guerreros y la de los ciudadanos que ejercen cualquier otra actividad. Las tres virtudes imperantes en la ciudad han de ser: la prudencia, que pertenece a la clase de los gobernantes; la fortaleza, que pertenece a la clase de los guerreros, y la templanza, ( moderación), que es el acuerdo entre gobernantes y gobernados sobre quien debe regir el Estado, es una virtud común a todas las clases. La justicia comprende todas estas virtudes y se realiza cuando cada ciudadano atiende a su tarea propia y a lo que le corresponde. De hecho, las tareas en un Estado son tantas y todas necesarias a la vida de la comunidad que cada cual debe escoger aquella para la que sea apto y dedicarse a ella.
Para Platón el hombre es fundamentalmente alma, que está encerrado penosamente en un cuerpo. El alma, al contrario del cuerpo, es de la misma naturaleza que las ideas que ha contemplado antes de entrar en el cuerpo, por ello es capaz de recordarlas. El alma es eterna. Aunque Platón habla de la espiritualidad del alma y simplicidad del alma, la divide en tres partes, correspondientes a las tres clases sociales del Estado ideal: la razón (situada en la cabeza), el carácter, pasión parte irascible, (situada en el corazón) y el apetito, el deseo parte concupiscible (situado en el vientre). La justicia en el individuo consiste en la ordenada armonía entre las tres partes del alma, de tal modo que cada una cumpla con su cometido y todas se subordinen a la razón. La justicia consiste en que cada uno de nosotros se subordine a la parte más racional de su alma y que la sociedad entera sea gobernada por los que de verdad saben gobernar racionalmente, por los técnicos del gobierno. El Estado justo es el Estado tecnocrático. Y los verdaderos tecnócratas son los filósofos.
El origen de la injusticia es la identificación del placer con la satisfacción de un apetito.
Un individuo sólo puede ser justo si hay en él, lo mismo que en la ciudad, distintos elementos que tengan distintas funciones naturales. Es evidente, dice Sócrates, que hay tres “vidas”, o tres tipos de temperamento – la vida de la sabiduría, la vida del honor, y la vida adquisitiva-. Estas tres vidas corresponden en cierta forma a las tres clases sociales de la ciudad. Los gobernantes constituyen la inteligencia, los soldados el espíritu, los productores atienden a las necesidades biológicas de la ciudad.
En el “Gorgias” Sócrates discute de qué modo debe llevar la política y Platón, en boca de Sócrates, responde mediante una analogía entre la salud y la enfermedad del cuerpo y la salud y la enfermedad del alma. De la salud del cuerpo se encarga el médico, gracias a conocer una técnica, el arte de la curación. Este aparato teórico es trasladado al alma, la salud del alma se interpreta como la bondad moral y la política debería encargarse de la salud del alma, siendo el ejecutante de la política el gobernante. Para poder cumplir con su tarea el político igual que el médico ha de estar preparado, ha de conocer la técnica o arte, porque lo bueno y lo justo debe ser enseñado y aprendido. Como contraposición la política real, del momento, sólo busca la obtención de poder, sin preocuparse por mejorar moralmente a los ciudadanos. 
En el “Político”, Platón nos dice que el papel del político es el de vigilar las comunidades humanas. Hay tres tipos de vigilantes, los pastores de hombres, los tiranos que gobiernan por la fuerza y los reyes que gobiernan con consentimiento. La distinción fundamental se da entre aquellas sociedades cuyos gobernantes poseen el conocimiento necesario y aquellas cuyos gobernantes no lo poseen. El primer tipo de sociedades tiene la constitución correcta. Puesto que muy pocos son capaces de tener conocimiento necesario, se deduce que en una constitución correcta, los gobernantes serán poco numerosos. Las leyes son inevitablemente toscas, porque las condiciones humanas son variables y no uniformes. Igual que el político no necesita de las leyes para gobernar tampoco necesita el consentimiento de sus súbditos. Pero en defecto de un único gobernante que comprenda lo que es ser político, la ley basada en la experiencia, es mejor que un gobierno arbitrario.

El hombre y el estado
La teoría del Estado tiene un fundamento ontológico. Existe un paralelismo entre individuo y Estado, pues éste no es más que la imagen ampliada del alma humana; a las capacidades individuales llamadas apetecer, pasión y razón, corresponden tres vastas funciones colectivas: la económica, la de defensa y la de legislación. El Estado tiene el fin supremo de formar hombres virtuosos. A cada clase compete el cultivo preferente de una virtud social; los gobernantes cuidarán ante todo de la sabiduría; los guerreros, de la valentía; los artesanos, de la moderación. La cabal armonía de estas tres virtudes es la justicia. Sólo en la educación de los ciudadanos para cada función no debe decidir el Estado o clase social, sino la aptitud de los individuos. Esto implica una separación en clases sociales. Esta separación en clases sociales, en el Estado ideal de Platón, se produce desde la niñez, pero no porque exista una inmovilidad de clases que impide al que ha nacido en una clase baja subir escalones hasta llegar a la clase alta sino porque cada uno será educado desde su nacimiento para aquel trabajo que se encuentre mejor dotado, y será este trabajo el que determine la clase social a que cada uno pertenece. En esto consiste, efectivamente, la justicia en el Estado ideal platónico: en que cada uno haga aquello para lo que está mejor dotado, pues ello permitirá que la sociedad sea una sociedad próspera y estable. Cualquier otra cosa conducirá a guerras e inestabilidad social.
Las clases sociales, como ya se ha dicho, son tres: gobernantes, guerreros y trabajadores. La clase alta, por supuesto, será la clase de los gobernantes. Si al frente del estado hay uno solo entre los mejores, entonces tenemos una monarquía. No es él personalmente el que habla y decide, sino la justicia por medio de él. A continuación tenemos la clase de los guerreros. Los guerreros están dedicados a la guarda del Estado, y son necesarios porque en una comunidad de hombres siempre existe el peligro de que surjan enemistades internas, o bien de que surjan conflictos con los de fuera. Los guerreros, sin embargo, suponen un peligro puesto que son los únicos miembros armados de la sociedad y bien podrían, en un determinado momento, intentar convertirse en los amos de la sociedad. ¿Cómo evitar esto?. La mejor forma de evitarlo pasa por que los guerreros no tengan ningún tipo de interés, ya sea económico, familiar o de otro tipo. La tercera clase social es la de los trabajadores. El objetivo de esta clase es contribuir al mantenimiento económico de todo el Estado. Dentro de esta clase cada uno se dedicará a aquello para lo que esté mejor dotado: así, uno se dedicará a proporcionar alimentos, otro a la artesanía, otro al negocio del comercio, etc.
Una vez estudiada la organización del Estado ideal, Platón pasa a hacer un estudio de los diferentes tipos de Estados, de las diferentes formas de gobierno. Ya vimos anteriormente, que la forma ideal de gobierno es, para Platón, la monarquía cuando se trata del gobierno de uno solo u oligarquía cuando se trata del gobierno de varios. En ambos casos, el uno o los varios que están al frente del gobierno son los mejores, el rey filósofo, o los filósofos. Esta forma de gobierno era la forma existente en el principio de los tiempos, la forma ideal de gobierno, y sería la forma de gobierno existente por siempre si no ocurriese que las cosas tienden a corromperse. El movimiento da lugar a nuevas formas de gobierno, tanto peores cuanto más alejadas están de la monarquía. Estas otras formas de gobierno son: timocracia, oligarquía, democracia y tiranía.
En la timocracia no mandan los espiritual y moralmente mejores sino los ambiciosos; hombres que se tienen por capaces y excelentes, porque son buenos deportistas, cazadores y soldados. Son más inclinados a la rápida decisión y a la acción que a la madura reflexión
Oligarquía significa literalmente gobierno de pocos, en realidad es el dominio de los adinerados y la postergación de los faltos de recursos aunque sean bien dotados. Si en la timocracia el afán de dinero era una llaga más o menos disimulada, aquí la codicia se convierte claramente en principio de gobierno. Allí regía aún la parte irascible del alma, aquí impera la inferior de todas,
Un descenso aún mayor del ideal político lo representa la democracia. Pero frente a ella nos quedamos ya sin autoridad que la sujete y limite; ningún derecho inviolable; todos son iguales, cada cual es libre de expresar sus deseos cualesquiera que sean, como le plazca, cual en la plaza del mercado.
La tiranía es el camino por donde la libertad se destruye a sí misma. El tirano comenzará por lo pronto a vender favores y amistad, y a hacer toda clase de promesas; después verá la manera de deshacerse de sus enemigos; maquinará guerras para que el pueblo constantemente tenga necesidad de un líder y no le quede tiempo para pensar en alzarse contra el régimen, aumentará la protección y se distanciará con ello más y más del pueblo; acabará por quitar a éste las armas para que se le entregue indefenso, y así “vendrá finalmente el pueblo a comprender qué clase de monstruo él mismo se ha creado y alimentado”. Entonces se ve claramente lo que significa la tiranía: esclavitud entre esclavos. Porque allí no sólo el pueblo es esclavo, lo son también sus déspotas y gobernantes subalternos. Y el mismo tirano no es más que un esclavo, esclavo de sus deseos y pasiones.









TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
Más arriba se ha dicho que el verdadero gobernante ha de ser aquel que conozca las formas eternas del bien, la belleza y la justicia; en una palabra, el filósofo. Ahora bien, ¿cómo llega uno a hacerse un filósofo, un hombre de conocimiento?. Platón nos explica al principio del libro VII de “ La República ” con el conocido mito de la caverna. En el pasaje de la Caverna se describen cuatro estados sucesivos del hombre en cuanto al conocimiento y la ignorancia:
1.      Un grupo de hombres está prisionero en una caverna subterránea, con las cabezas sujetas de tal modo que sólo pueden mirar a la pared del fondo de la cueva. A espaldas de los prisioneros un muro cruza la cueva. Por detrás de este muro pasan unos hombres transportando toda suerte de vasijas y estatuas que sobrepasan la altura de la pared. Detrás de estos últimos hay un fuego. Como los prisioneros sólo pueden ver sus propias sombras, las de sus compañeros y las de las cosas transportadas por detrás de la pared, entenderán que estas son las únicas realidades que hay.

2.      Los prisioneros son liberados y obligados a volver sus cabezas hacia el fuego y los objetos transportados, pero no los pueden ver con claridad por causa del deslumbramiento

3.      Son llevados a la fuerza al aire libre, pero no pueden soportar la luz del sol, ni ver ninguno de los objetos naturales de su alrededor. Por eso, miran primero las sombras y reflejos de estos objetos los objetos mismos las estrellas y la luna, y

4.      El sol. “Y después de esto, colegirían ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían”


A esta doctrina vamos a denominarla doctrina de las ideas o de las formas (eidos); lo que intenta resolver con esta teoría es, primero el problema del conocimiento, ya que Platón piensa que no puede conocer ni el sabio ni el ignorante, el primero porque ya está en posesión del saber y el segundo porque no sabe qué buscar, hasta el punto en que si encontrase lo que busca no sabría identificarlo. Para Platón conocer es reconocer, recordar, es reminiscencia, el alma antes de venir a este mundo contempla las ideas. La existencia del conocimiento implica la preexistencia de la contemplación de las ideas. Segundo, el problema de la ciencia pues un saber conceptual universal y necesario es imposible de congeniar en un mundo sensible, particular y cambiante. Tercero y por último, el ideal de perfección como polo de referencia de nuestras valoraciones morales, estéticas, metafísicas. El más o el menos se dice en relación a algo, a un modelo. Lo imperfecto supone lo perfecto.
El ser humano que es un compuesto de cuerpo y alma, donde el cuerpo pertenece a lo empírico y está sujeto a sus leyes. El alma tiene sus raíces en el mundo de las ideas y, con ellas, es eterna. Existió antes que el propio individuo y continuará existiendo después de su muerte. El cuerpo es comparado a una prisión de la que el alma desea salir para regresar al mundo de las ideas, su mundo original. El alma, al ser eterna tiene conocimiento de dichas ideas, pero cuando el alma se une al cuerpo este conocimiento se olvida, aunque no se pierde. Al proceso de recuperación de estas ideas lo denomina anamnesis
Las características principales de estas ideas o formas son: realidades objetivas cuya existencia es anterior a la del sujeto, es una realidad inmaterial, son realidad en sí y por sí frente al mundo sensible o aparente; son eternas y no cambian nunca, están jerarquizadas y la posición de privilegio le corresponde a la idea de bien (tienen las propiedades del ser de Parménides).
Las ideas fundamentan el mundo sensible en un doble sentido: en cuanto sirvieron de modelo al demiurgo o constructor del mundo y en cuanto la realidad sensible, aunque tenga características opuestas a las de las ideas, la relación entre las unas y las otras la expresa Platón por medio de las ideas de participación por la que la realidad sensible es tal en cuanto participa de las verdaderas ideas. Y la de copia en la medida en que lo sensible imita lo inteligible. Así en el primer caso nos situamos en la inmanencia y en el segundo en la trascendencia.
Relación del hombre con el mundo de las ideas:
El hombre se relaciona con las ideas a través de la dialéctica. Hay una dialéctica ascendente que va de lo particular del mundo sensible a lo universal y necesario de la idea. Per hay también una dialéctica descendente que desciende de las ideas a la cosa.
El punto de partida del conocimiento viene  reflejado en él según el mito de la caverna. Nos situamos en el mundo sensible, del cual solo podemos tener opinión (Doxa) que consta de dos fases la primera es el conocimiento llamado imaginación (Eikasía), ya que no se refiere a los objetos sensibles sino simplemente a las sombras de dichos objetos. Un segundo nivel de conocimiento sería la creencia (Pistis), pues comienza a percibir realidades sensibles. El conocimiento de los sentidos sea imaginación o creencia, no alcanza la verdad, sino la opinión, y el objeto general de la opinión es la generación o corrupción de las cosas que nacen y mueren.
A continuación entra en el mundo inteligible del que podemos tener un conocimiento científico (Episteme), en el que también se distinguen dos fases, la primera pensamiento o razonamiento (Diánoia)  que se refiere a los objetos matemáticos y todas las abstraciones, y finalmente se alcanza el mundo de las ideas, contemplando a verdadera esencia de las cosas, conocimiento que Platón denominará intuición (Nóesis), el objeto general de la inteligencia sería la verdad, las esencias
El ascenso de la caverna al aire exterior simboliza el ascenso de lo sensible a lo inteligible. La vida iluminada por el fuego de la cueva representa la vida sensitiva en su totalidad. Lo inteligible es simbolizado por el mundo exterior.
Una vez que el filósofo ha ascendido hasta la contemplación de las ideas mismas, Platón nos dice que ha de volver a la caverna; la razón de ello es que el filósofo no ha recibido su educación en provecho propio, sino en provecho de la ciudad; por ello, ahora debe volver para regir los destinos de la ciudad
El punto más alto de la filosofía no es la contemplación del bien como causa suprema: es la utilización de todos los conocimientos que el filósofo ha podido adquirir para la fundación de una comunidad justa y feliz. Según Platón, forma parte de la educación del filósofo el retorno a la caverna, que consiste en la reconsideración y revalorización del mundo humano a la luz de lo que se ha visto fuera de este mundo. Para el hombre, volver a la caverna significa poner lo que vio a disposición de la comunidad, para darse cuenta él mismo de aquel mundo, que, a pesar de ser inferior, es el mundo humano, o sea su mundo, y para obedecer el vínculo de justicia que le liga a la humanidad en su propia persona y en la de los demás. Deberá pues, reacostumbrarse a la oscuridad de la caverna; y entonces verá mejor que los compañeros que quedaron en ella y reconocerá la naturaleza y los caracteres de cada imagen por haber visto el verdadero ejemplar de cada una: la belleza, la justicia y el bien. Así el Estado podrá ser constituido y gobernado por gente despierta y no, como ocurre ahora, por gente que sueña y que combate entre sí por sombras y se disputa el poder como si fuese un gran bien.
La filosofía de Platón surgió de una gran preocupación ética y política, que necesitaba una fundamentación metafísica: la idea de Bien. Y para conocer el bien fue necesario desarrollar una teoría del conocimiento. Este es el sistema filosófico de Platón que mediante el método dialéctico puso fin al problema planteado por Heráclito y Parménides.
 



































ARISTÓTELES (384-322 a.C.)

Introducción:

Nace en el 384 a .C. en la ciudad de Estagira, una colonia griega,  al norte del Egeo. Para los griegos del sur, estos pueblos eran casi bárbaros. Las relaciones de Aristóteles con Macedonia fueron amplias. Siendo muy joven se traslado a Pella porque su padre había sido nombrado médico de la corte. Aristóteles llegó a Atenas en el 367 a .C. para estudiar en la Academia de Platón donde fue su discípulo durante veinte años. Filipo II se hizo con la corona de Macedonia, era un gran admirador de la cultura griega y su reinado supuso un esplendor para Macedonia. En el 349 a . C. Filipo comienza la conquista de la península Calcídica (entonces pertenecía a Tracia) lo que supuso una reacción antimacedónica entre los atenienses. Aristóteles no era más que un extranjero en Atenas y al no tener derechos como cualquier ciudadano tuvo que huir. Pero poco más tarde lo llamó a Pella Filipo II para que se encargara de la educación de su hijo, Alejandro Magno. En el 336 a .C. Filipo II fue asesinado y Alejandro Magno ascendió al poder, se sabe que en sus campañas iba acompañado  de los grandes científico que recopilaban el materiales que le enviaban a Aristóteles. Aristóteles volverá a Atenas ( 335 a . C.) y fundará el Liceo don de ralizará él y sus alumnos grandes investigaciones, muchas de ellas relacionadas con biología, filosofía y política. En el 323 a . C. muere Alejandro Magno y de nuevo surge otra reacción antimacedónica y huyó a Calcis donde muere al año siguiente por problemas de estómago.

 

En la escultura destacan autores tan importantes como Scopas, Praxíteles y Lisipo broncista que modificó el canon de Policleto (cabeza séptima parte de la altura total de la figura) siendo ahora la octava parte lo que dotaba a las figuras de mayor esbeltez. En cuanto a la pintura destacan Pausias y Apeles (pintor oficial de Alejandro Magno). En cuanto a la arquitectura tenemos a Praxíteles y Lisícrataes. Como científicos destacan los matemáticos Teeteto y Eudoxo de Cnido, los oradores como Isócrates y Demóstenes, en cuanto a la historiografía Jenofonte y Tucídides.

 

En cuanto al marco filosófico, en oposición a Demócrito rechazó el vacio y el azar, para explicar la naturaleza, proponiendo al teleología, pero en común parecen tenerel valor que le dan al conocimiento sensible mostrando que la ciencia de las cosas sensibles es posible. Además hay que decir que el universalismo griego se había hecho patente con el pensamiento de Platón, para quien la verdad suprema y la verdadera realidad estaba en las ideas y éstas son universales. En cambio Aristóteles promovió cierto individualismo debido a su actitud realista, gracias a los sentidos se puede conocer la realidad. Este individualismo se detecta no sólo en el pensamiento aristotélico, también en las escuelas que convivieron con él. Como el pensamiento de Epicuro (llegar a la felicidad por medio del placer) y del estoicismo representado por Zenón (alcanzar la felicidad por medio de la sabiduría)       
Epistemología
 

La lógica y la ciencia
La lógica de Aristóteles tiene dos partes, la lógica deductiva y la inductiva. La deductiva es una razonamiento por el que a través de dos proposiciones (generalmente universales) se obtiene otra proposición (generalmente particular), esta forma de razonamiento se denomina silogismo. La lógica inductiva es un razonamiento por el que a partir de proposiciones particulares concluimos un unaiversal.
Las argumentaciones nos llevan a la ciencia y Aristóteles divide la ciencia de la siguiente manera; las ciencias teoréticas que tienen como finalidad el saber en sí mismo que a su vez se divide en Física (seres materiales en movimiento) Matemáticas (seres materiales e inmóviles) y Metafísica (seres inmateriales e inmóviles). Las ciencias prácticas su finalidad es regir la conducta humana realizándose a través de la (phrónesis) prudencia, no es un saber de lo que es, sino de lo que puede ser de otra manera y se compone de ética y política. Por último las ciencias poiéticas o productivasque se basan en la (techné) arte o técnica, es un saber hacer para producir algo, orientado a la producción de objetos materiales.

La Física y Metafísica
 En el universo las cosas están (o deben estar) distribuidas y dispuestas en un cierto orden determinado, que su localización no es indiferente ni para ellas ni para el universo; que, al contrario, cada cosa tiene, según su naturaleza, un “puesto” determinado en el universo, el suyo propio. Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar: el concepto de “lugar natural” expresa esta exigencia teórica de la física aristotélica.
La concepción de “lugar natural” está fundada en una concepción puramente estática del orden. Si cada cosa estuviera “en orden”, cada cosa estaría en su lugar natural, y por supuesto, allí se quedaría y permanecería para siempre. Así, todo movimiento implica una especie de desorden cósmico, una perturbación en el equilibrio del universo, pues es o bien un efecto directo de la violencia, o bien, al contrario, un efecto del esfuerzo del ser por compensar esta violencia, por recobrar su orden y su equilibrio perdidos y turbados, por llevar de nuevo las cosas a sus lugares naturales, lugares donde deben reposar y permanecer. Es esta vuelta al orden lo que constituye el movimiento “natural”.
La física de Aristóteles está basada en la percepción sensible y por esto es resueltamente antimatemática. Se niega a sustituir por una abstracción geométrica hechos cualitativamente determinados por la experiencia y por el sentido común, y niega la posibilidad de misma de una física matemática, fundándose: a) en una heterogeneidad de los conceptos matemáticos con los datos de la experiencia sensible; b) en la incapacidad de las matemáticas para explicar la cualidad y deducir el movimiento. No hay ni cualidad ni movimiento en el reino intemporal de las figuras y de los números.
La naturaleza es la entidad de aquellas cosas que poseen el principio del movimiento en sí mismas y por sí mismas.
Aristóteles dice que la naturaleza es principio y causa del movimiento y del reposo; la naturaleza es principio porque es lo que origina el movimiento de las cosas existentes, es el fundamento de que las cosas estén en movimiento.
La naturaleza se explica a partir de la substancia. Por substancia entiende Aristóteles aquello a lo que le corresponde ser por sí y no por otro; por tanto, al concepto de substancia va unido el concepto de independencia, de individualidad. La substancia (lo que es en-sí), se distingue, por tanto, del accidente (lo que es en-otro). Substancia es lo que subyace por debajo de las cosas, lo que las sustenta, la substancia es lo que soporta todas las características de la cosa.

Hilemorfismo
Todos los seres naturales están compuestos de materia y de forma. En la Metafísica , dice que la materia es “el elemento informe e inmutable desde su propia potencia del cual es o se hace cada uno de los seres”; dicho en otras palabras, la materia es el elemento material del que están compuestos todos los seres; característica fundamental de la materia es que es eterna (“si uno entierra un lecho de madera, y tiene la putrefacción fuerza suficiente para hacer brotar un retoño, lo producido será madera”). Ahora bien, la materia no es suficiente para formar un ser natural; un ser que sólo tuviese materia es algo contradictorio, algo que no se puede pensar; para que un ser sea tal, además de materia necesita una forma; sólo entonces las cosas empiezan a ser, a existir, las cosas tienen naturaleza cuando adquieren la forma, algo no es naturaleza hasta que no ha recibido la forma; la forma es lo que hace que una cosa sea cognoscible, moldea a la materia y, por tanto, tiene primacía sobre ella. Todos los seres naturales están compuestos, por tanto, de materia y forma, a este compuesto se le denomina compuesto hilemórfico.
En la producción de un objeto natural concurren cuatro causas, que son las que lo explican completamente; estas cuatro causas son la material, la formal, la eficiente y la final. Sólo tienemos conocimiento científico de lago cuando conocemos sus cuatro causas.
La causa material es la materia de la cual una cosa está hecha (por ejemplo, en una casa, la causa material serían los ladrillos de que está hecha). La causa formal es la idea o modelo que preside la realización de alguna cosa (en el ejemplo, de la casa, sería la idea que el arquitecto tenía en la cabeza). La causa eficiente es el agente o productor del cambio o de la cosa (en el ejemplo, de la casa sería el capataz que manda a los albañiles trabajar hasta que terminan la casa, y les ordena parar cuando la casa está terminada). Por último, la causa final es la finalidad que impulsa la actividad del agente (en el ejemplo, de la casa, la causa final sería el objetivo con el que la casa fue construida). La causa final es la más importante para Aristóteles, porque todo agente actúa por un fin; no es, por tanto, posible el azar, porque el final del proceso ya está dado incluso cuando se inicia el movimiento. La naturaleza no ha sido producida por fenómenos azarosos, sino que obedece a un fundamento racional. La causa final es una causa ordenadora, productora de racionalidad en el Universo. Todas las cosas aparecen ordenadas porque están orientadas a un fin.
Para Aristóteles, en el mundo, lo más evidente es el movimiento. Todo tipo de movimiento se reduce, en última instancia, al movimiento espacio-temporal. Pero también existe un aspecto cualitativo del movimiento, así como teleológico: todo tiende hacia su lugar propio. Así el fuego tiende hacia arriba y la tierra hacia abajo, y tal suerte de movimiento viene determinado por la naturaleza de cada cosa, con su cualidad (y no sólo con su cantidad). De esta forma, se opone al atomismo de Demócrito, para quien no existen diferencias cualitativas, sino sólo cuantitativas.
Si nos atenemos a la experiencia del movimiento, no habrá más remedio que romper la visión estática del ser y del logos, en el que quedaban atrapados por Parménides, y abrirse a la pluralidad. Es una exigencia de la experiencia física: vemos cosas que se mueven y que cambian, en el espacio y en el tiempo. De lo contrario, el movimiento se hace ininteligible, inexplicable e imposible por irracional. La inmersión en la experiencia del cambio y del movimiento nos sumerge en la diversidad y mutabilidad de lo real. Esta constatación incitó a Aristóteles a elaborar y expresarse mediante nuevos conceptos físicos (aunque tienen rango metafísico): forma, acto, potencia, causa, movimiento, tiempo, infinito, etc.

El cambio
 Cambio o movimiento es todo proceso de mutación que se produce en el mundo físico. Éste fue el problema por excelencia que se plantearon los presocráticos, y es además el problema central de toda la física griega dado que su explicación supone resolver el problema de su posibilidad: ¿cómo es posible el cambio, si cambiar supone que una cosa deja de ser, o que algo que no era comienza a ser? Supone, en consecuencia, la realidad del no-ser o la imposibilidad del cambio, o bien, exige distinguir entre lo que es apariencia y realidad.
La física de Aristóteles es una respuesta sistemática al problema, naturaleza, condiciones y principios del cambio. Parte Aristóteles, del hecho de sentido común, de que el cambio en la naturaleza es evidente y no cabe discutirlo; aún más, que le es esencial a la naturaleza la presencia del cambio y el movimiento.
Para poder hablar del movimiento Aristóteles establece sus principios o factores a tener en cuenta cuando se habla del movimiento, que son: el sujeto del cambio, o la materia, que permanece durante el proceso del cambio, y los dos contrarios o contrapuestos entre los cuales se da el cambio: la forma ya sea substancial o accidental.
Si el cambio es substancial: hay substancias que son afectadas por procesos de generación y de corrupción. En este proceso surge una substancia nueva, o bien desaparece una substancia existente. Estos cambios afectan a las cosas en su perdurabilidad substancial, afectando a las substancias por completo. No afectan sólo a su consistencia, sino a su propio subsistir existente como “algo”, como “ser”.

Si el cambio es accidental las substancias no son ni generadas ni corruptas, sino que sufren sólo modificaciones que no afectan a su esencia, que no impiden, pues, que ese algo siga siendo algo. Estos cambios, por tanto, son sólo accidentales, afectan a los accidentes de las cosas, pero no a la esencia de lo que la cosa es. Y estas modificaciones accidentales pueden ser, según Aristóteles, de tres clases:

Cualitativos: si se pierde o se adquiere alguna cualidad que no es esencial a la cosa (que no es “definitoria” de la misma).
Cuantitativos: cuando tiene lugar un crecimiento o una disminución.
Locales: cuando el cambio sólo afecta a la posición espacial, o al movimiento translativo y pueden ser violentos o naturales.

Y el otro contrario que es  la privación (no el no-ser, sino la carencia de una forma por parte del sujeto) El cambio, así visto, no es sino la adquisición de una forma de la que la materia sustrato, o el sujeto, está privada. Hay cambio, es decir, algo llega a ser algo, cuando un sujeto que carece de una determinada perfección la adquiere por sí mismo (cambio natural) o por otro (cambio artificial), de modo tal que “algo llega a ser de algo”, esto es, el cambio se produce sobre un sujeto, o sustrato, siempre existente.
La materia prima ( primera) es una hipótesis a la cual Aristóteles se vio obligado a recurrir llevado por su análisis del movimiento: Éste exige que algo permanezca, en el cambio accidental permanece la substancia, pero en el substancial lo que se mueve es la sustancia, ¿ qué es lo que permanece? Aristóteles pretendió salir de este escollo hablando de una realidad inmaterial a la que pueda unirse la forma y la denominó materia prima, que es la pura potencialidad material de ser conformada por una forma, dando lugar a la materia segunda ( ya conformada).La relación que existe entre la materia prima y la forma substancial es la misma que existe entre la potencia y el acto.
Hemos visto las clases de cambio según Aristóteles, ahora vamos a ver cómo se explica el cambio o movimiento, éste es paso del ser en potencia al ser en acto. Es verlo como el llegar a ser (“esto”) de algo que podía ser (“esto”), es decir, mediante los conceptos de acto y potencia. En este caso, el movimiento es la actualidad de lo potencial en cuanto tal y todo lo que existe está en acto o en potencia; las cosas son o pueden ser. No es lo mismo ser una actualidad que ser una posibilidad, pero entre una cosa y otra hay un vínculo necesario, y si existe algo en cuanto se está actualizando, esto está en movimiento. De hecho, para Aristóteles, todo lo que existe son potencias actualizadas, y el conjunto de la naturaleza no es sino el desarrollo de las posibilidades de cada cosa, según su naturaleza.
Todo movimiento implica potencialidad; el movimiento es el tránsito de un ser en potencia al acto, y lo define como el acto de un ser en potencia en cuanto potencia. Es decir, no se da movimiento ni cuando un ser está en potencia ni cuando está ya en acto, sino únicamente cuando se encuentra en el estado intermedio entre la potencia y el acto; de lo contrario, o bien estaría únicamente en potencia (pero “quieto”), o ya estaría plenamente en acto (igualmente “quieto”). El movimiento es una mezcla de potencia y de acto, pues el móvil se halla a la vez en acto respecto de la potencia parcialmente actualizada) y todavía en potencia (respecto al término al que se ordena o dirige, que es el acto perfecto).
Todas las cosas materiales se componen de dos maneras del ser, que son el acto y la potencia. El acto, o entelequia, es la actualidad de una cosa o de un ente y significa realización y perfección, mientras que la potencia es pura posibilidad de ser algo. Entelequia designa aquello que posee en sí mismo su propia perfección, lo que le impulsa a conseguir su fin o telos.


Teleología
 Aristóteles tiene del movimiento –y de toda la naturaleza– un concepto finalista (teleológico) y teológico. El movimiento es el paso de la potencia al acto y posee, por tanto, siempre un fin o télos, que es la forma o especie que el movimiento tiende a realizar. Puesto que el acto como substancia precede siempre a la potencia, cada movimiento presupone ya en acto la forma que es su término final. De este modo, todos los seres se mueven naturalmente hacia su fin, que es su propia perfección.
La perfección del mundo, que es el presupuesto de toda la física aristotélica, implica la estructura finalista del propio mundo; es decir, implica que en el mundo cada cosa tenga un fin. La consideración teleológica es esencial a la totalidad de la física aristotélica. Para Aristóteles el movimiento de un cuerpo no se explica sino admitiendo que el mismo tiende naturalmente a alcanzar su lugar natural: la tierra tiende hacia el centro y cada uno de los demás elementos a su propia esfera. El lugar natural de un elemento está determinado por el orden perfecto de las partes del universo. Llegar a este lugar, alcanzando y manteniendo la perfección de todo, es el fin de todo el movimiento físico. En la ley fundamental que explica los movimientos de la naturaleza está presente ya la consideración del télos.
Todo en el mundo es actividad y movimiento, ya sea que se mire el mundo como un conjunto de cambios de forma en un sustrato material, ya sea que se mire como un conjunto de tránsitos de la potencia al acto. La armonía del mundo es una sucesión de cambios de forma y sucesivas actualizaciones de potencialidades, sólo explicable si hay una primera substancia cuya esencia es movimiento sin ninguna clase de potencialidad. Este primer moviente es llamado Dios, porque es eterno, entidad y acto, que “mueve sin moverse”.

Como hemos visto su física está impreganada de metafísica, substancia, accidentes, acto potencia, entelequia, theos, telos..., La función de la metafísica será fundamentar los principios que se apliquen a todas las ciencias. Y hay un objeto en el que todas las ciencias coinciden en el ser en cuento al ser.
El término ser es análogo, no es unívoco ni equívoco. No es un término que se aplique a muchos individuos con el mismo significado (silla), ni se aplica a varios individuos con significaciones distintas (gato, como aniamal o elevador). La analogía se dice en muchos sentidos pero en relación con un naturaleza (sano, se dice de una persona, una planta, un alimento, ...)
Como ya hemos visto ser puede significar en acto o en potencia, también ser por sí mismo (substancia) o ser por otro (accidente), pero la sustancia es la forma de algo lo que lo determina o individualiza, pero la ciencia es de lo universal, saldrá de este escollo Aristóteles distinguiendo entre substancia primera (individual, la forma) y substancia segunda (universal, el género o la especie) 

La división de los mundos:
Aristóteles propone un universo esférico compuesto por los cuatro elementos de Empédocles, donde cada uno de ellos tiene su lugar natural determinado por su peso específico o “gravedad esférica” cada elemento se mueve de forma natural, en línea recta hacia el lugar que le corresponde. Los cielos, sin embargo, se mueven de forma natural en un movimiento circular por lo que tiene que estar compuesto de otra materia el éter. La tierra está en el centro, en estado de reposo siendo circundada por cincuenta y seis esferas concéntricas, éstas tienen que ser movidas por un motor y que a su vez ese motor sea inmóvil: Théos. Así la realidad sensible estaba dividida en dos esferas claramente diferenciadas; el mundo sublunar y el mundo supralunar.

Antropología
El hombre es un compuesto por materia y forma (hylemortfismo), el cuerpo es la materia y el alma la forma. En el alma distingue tres tipos de funciones: El alma vegetativa común a todos los seres con las funciones de nutrición, crecimiento, reproducción. El alma sensitiva, propia de los animales con funciones de percepción sensible, de deseo, de movimiento local, ...Y el alma intelectiva, capacidad de conocer, este proceso es descrito a partir de las imágenes que nuestra imaginación elabora gracias a lo sensible, luego el entendimiento agente abstrae las formas del entendimiento pasivo, como todo está en acto o en potencia, el entendimiento pasivo ( potencia) es la posibilidad de conocer que tiene el alma, el agente o activo es la causa del conocimiento abstractivo. Así para Aristóteles conocemos los universales o substancias segundas ya que son aspectos que definen al individuo,tienen correlato con la realidad y no son meros términos.

La ética aristotélica. EL FIN ÚLTIMO

Comenzaremos, como él comienza en su ética a Nicómaco, destacando sus diferencias y similitudes con Platón. El acuerdo lo tenemos en que como su maestro, Aristóteles pretende asentar su ética sobre principios firmes lejos del relativismo sofista, y la diferencia está en que Platón separa el bien de la realidad humana y lo hace una idealidad separada, la forma eterna del bien. Aristóteles piensa, que el bien ha de ser del hombre.

El bien tiene carácter de fin y la conducta humana se mueve por fines, muchos de los cuales son medios para fines posteriores. Hay un bien sumo, fin último al que está ordenada toda la actividad del hombre, éste es la felicidad.  Y el verdadero problema consiste en decir en qué consiste la felicidad, comienza afirmando que sin una cierta cantidad de bienes materiales y sin una cierta aceptación social no se puede hablar propiamente de felicidad, pero no aceptará que estos bienes sean la felicidad ni la que la constituyan.

La felicidad ha de determinarse por el carácter objetivo de las actividades naturales, no por criterios subjetivos. Para todo ser el bien es la perfección de su naturaleza y de la actividad de ésta. La actividad más propia del hombre es la correspondiente a su naturaleza racional.

La virtud 
Para conseguir el cumplimiento de su naturaleza racional no basta con acciones aisladas, es necesario acciones continuadas, formar un hábito, una virtud ( la capacidad de una cosa o persona para realizar su función, para que cumpla bien su finalidad). La virtud es el obrar habitual del hombre en orden a su perfección.

Hay dos clases de virtudes, como dos clases de actividad racional ( la teórica y la práctica) las dianoéticas o intelectuales y las éticas o morales. Las primeras perfeccionan el entendimiento, las segundas conducen a las tendencias, al comportamiento de acuerdo con la razón.

Las virtudes éticas o morales son hábitos de decidir bien, es decir, escoger el término medio entre los extremos a fin de acoplar el cuerpo y sus tendencias a la razón, por ejemplo entre el miedo y la temeridad escogeríamos el valor. Se trata de buscar el justo medio entre los extremos, en él consiste la virtud, otro ejemplo, la generosidad sería el justo medio entre la prodigalidad y la avaricia. Entre la arrogancia y el desprecio de sí mismo, la sinceridad, entre la ira y la falta de brío, la amabilidad, entre vanidad y la humildad, la magnanimidad. El término medio se escoge con respecto a nosotros, aunque Aristóteles tiene en mente una regla, que sería la que tendría todo hombre verdaderamente virtuoso, que tendría en cuenta las circunstancias en la que se da el hecho. (por ejemplo, dirá Aristóteles, - un hecho como arrojar la carga del barco por la borda durante una tempestad, ningún hombre lo realizaría en circunstancias ordinarias)

Tanto para la razón teórica como para la práctica. Hay dos virtudes por excelencia, la prudencia para la razón práctica (Ética)  y la sabiduría para la teórica (Intelectual). La prudencia es la disposición por la que nos guiaremos, ésta supone el conocimiento de los fines, y sobre todo del fin último del hombre y los medios para alcanzarlo, la prudencia dictará cual es la acción mejor valorando las distintas circunstancias orientando y coordinando las virtudes éticas.

Las virtudes dianoéticas o intelectuales son las propias de la parte superior del alma. La sabiduría, para la razón teórica, es la perfección máxima de los diversos órdenes de conocimiento, el saber desinteresado, el saber por el saber mismo. Si la felicidad consiste en la actividad conforme a lo más alto que hay en el hombre, y esto es la actividad teorética, la felicidad está en la sabiduría, la actividad teorética por antonomasia. De ese modo se puede identificar la vida teorética con la felicidad y con la plena realización humana.

Para Aristóteles la virtud más importante, que merece mención aparte y a la que dedica más páginas es la justicia, porque “dice siempre relación a otro”, ya que su objeto es conseguir la igualdad en las relaciones humanas. Señala tres clases de justicia la distributiva, que tiene que regular las relaciones de los ciudadanos con el estado y debe regirse por el criterio de proporcionalidad (El Estado ha de repartir los bienes según los méritos: con mayor preparación, mayor responsabilidad y por tanto mayores beneficios). La conmutativa regula las relaciones de los ciudadanos entre sí y se rige por el criterio de igualdad (cada uno ha de recibir lo que ha dado o el equivalente). Y la legal que se refiere a la conformidad con las leyes, todos somos iguales ante la ley y se   actuará en caso de perjuicio para la sociedad o para los ciudadanos producido por otros ciudadanos.

Para Aristóteles no se puede alcanzar la felicidad fuera del estado, “el hombre es un animal político”. Considera que el estado es  anterior al individuo, ya que sólo en el estado puede realizarse la finalidad humana, la felicidad de los ciudadanos, no trata de imponer como Platón a todas las sociedades un estado ideal, lo importante, para Aristóteles es cual es el mejor estado.

El hombre necesita vivir en sociedad, porque no es ni una bestia ni un dios. Sólo el Estado es autosuficiente y no lo es ni el individuo ni la familia. Aristóteles presenta tres formas de gobierno a través de un criterio numérico: Cuando manda uno, es una monarquía; cuando lo hacen unos pocos, es  aristocracia y cuando son muchos, es una democracia. Estas formas de gobierno pueden corromperse y desencadenar en tiranía, oligarquía y anarquía. La mejor constitución es el justo medio de las tres primeras formas, donde exista la unidad de la monarquía, la gestión de los aristócratas ( los mejores) y la elección y control por el pueblo, la democracia.

 



































EL PERÍODO HELENÍSTICO

Se sitúa cronológicamente desde el siglo IV a.C., a partir de la muerte de Alejandro Magno ( 323 a .C.) y llega hasta finales del siglo II d.C. Las características que dieron lugar a este periodo, se deben al gran imperio formado por Alejandro y a su posterior desmembración en grandes monarquías. Lo que supuso la destrucción de las polis, de las ciudades griegas, basadas en una comunión política donde participaban todos los ciudadanos, por lo que la sensación de poder guiar sus vidas, sus ciudades se diluye. Los griegos se ven con la necesidad de dar un sentido nuevo a sus vidas, para llenar ese vacío creado por la ruptura de sus ideales.

  El gran imperio hizo que la cultura griega se extendiese por distintas áreas geográficas, incluso algunas ciudades superaron en conocimiento a la ciudad de Atenas. Aunque en ésta, además de poseer la Academia y el Liceo se fundaron dos escuelas más, el Jardín de Epicuro y la Stoa de Zenón.   

El epicureismo y el estoicismo, pretenden dar respuesta al vacío creado por el gran  imperio que resquebrajó el sentimiento de sociedad de comunión de pueblo que tenían los griegos, y se pasa de ciudad a ciudadano, hay una vuelta de la vida pública a la vida privada, a partir de ahora, la persona se basta a sí misma, no tiene nada que decir ni hacer socialmente. En este sentido vamos a dar importancia a las teorías morales, a las costumbres, a sus formas de vida. Pretenden enseñar cual es el comportamiento del hombre sabio pues sólo este puede llegar a ser feliz, identifican la virtud con el saber.

 

El epicureismo:

La doctrina se fundamenta en las sensaciones de placer y dolor, el placer es bueno y el dolor malo. En este sentido hemos de buscar el placer y alejarnos del dolor. Por placer entiende, no la mera satisfacción de nuestros sentidos, sino un estado en el que no se experimenta ningún dolor ni en el cuerpo ni en el alma. Los dolores y placeres los divide en los corporales y los del alma, aunque en última instancia los del alma son recuerdos de placeres corporales. No todos los placeres son iguales unos ayudan a alcanzar la felicidad y otros nos alejan de ella, para ello es fundamental el conocimiento, ya que hemos de elegir entre placeres y dolores para ello nos guiaremos por la prudencia. La persona sabia es la que no es esclava de sus pasiones, la que pretende alcanzar la autosuficiencia y con ella la ataraxia, es decir que nada nos afecte, conseguir la calma total.

El estoicismo:

Se preocupan por las normas de conducta, pero se preguntan si estas son posibles ya que todo está sometido a la ley que gobierna el universo, en este sentido piensan que todos los seres se comportan según  sus instintos, lo que les lleva a su finalidad, a los animales su instinto les lleva a la conservación de su propio ser, pero el ser humano es un ser racional, por lo que no se limitará a la sólo conservación, al tener una naturaleza racional, ha de guiarse según los dictados de la razón sólo de esa manera serán virtuosos. Como la sabiduría es una, sólo hay una manera de ser virtuosos mediante la prudencia, hay que alejarse de todas las pasiones que condicionan e influyen en nuestro actuar. Sólo el sabio actúa de acuerdo a la naturaleza, porque conoce el orden del cosmos actúa rectamente, sólo así se es virtuoso. El que todo conoce nada le afecta, nada teme, domina todas las pasiones de esa manera alcanzará la ataraxia.   

 







































 
Cristianismo y filosofía:

El cristianismo no se manifestó a las personas como una especulación filosófica, sino como un sistema de creencias, era la respuesta dada en un determinado momento histórico a unas necesidades religiosas surgidas en el judaísmo de Palestina. La expansión que ha alcanzado a lo largo de los siglos ha determinado un modo de entender el mundo y también ofrece la respuesta a muchos problemas que las personas se han planteado a lo largo de la historia.

Por ello el cristianismo debe ser considerado, además de un hecho religioso, uno de los acontecimientos que más han influido en el desarrollo de la historia.

La base del cristianismo está en la predicación de Jesús, que se presentó a la humanidad como el “Mesías”, el “Cristo”, que había sido anunciado por sus profetas. Su predicación no fue escrita por él. Está contenida en unos textos compuestos años después de su muerte, denominado por el término Evangelios, “la buena nueva”. No es una obra filosófica y está muy lejos de serlo, pero en el Evangelio de San Juan se identifica el Logos con Dios, más adelante el Logos se identifica con Jesús, pues “el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Lo que el cristianismo pretende es exigir al individuo que busque dentro de sí mismo lo más religioso, ha de asumir que es una persona cuya razón de ser está en la dependencia que tiene de Dios. El cristianismo es un principio en virtud  del cual todas las personas forman parte de una misma generación no carnal sino espiritual. Es el principio de amor y caridad, el auténtico cristiano es el que se siente hermano de su prójimo. De ese modo el cristianismo se presentó como un humanismo.

Para Pablo de Tarso, gran divulgador de la doctrina, el cristianismo es sabiduría divina, es un pleno conocimiento de Dios, cuya aceptación y obediencia es descrita como fe. Frente a esta sabiduría divina está la humana, aquella que entre los griegos llegó a ser conocida por el término filosofía. Este tipo de sabiduría fue negada y se fue transformando en la divina, con lo que la predicación de Cristo adquirió un sentido más intelectual porque su palabra no sería a partir de entonces sólo la palabra de salvación, sino también de sabiduría. 

Así las relaciones entre cristianismo y filosofía hay que entenderlas desde esta polémica, y los intelectuales que se hicieron cargo de la misma son denominados los Padres de la Iglesia (los sabios que elaboraron el pensamiento cristiano), que se sintieron atraídos por el intelectualismo de la filosofía griega. Y a partir de la segunda mitad del siglo II recurrieron a la filosofía griega para integrarla en el pensamiento cristiano y servirse de ella como vehículo de expresión intelectual del contenido de revelación.

Los apologetas:
Hacia el año ciento cincuenta apareció en el cristianismo un tipo de literatura conocida con el nombre de apologética, dirigida al mundo no cristiano, por lo que fue necesario usar la riqueza conceptual e intelectual de la filosofía griega. Apologías, que no eran más que súplicas dirigidas a los emperadores solicitando el derecho de ciudadanía y libertad a favor del cristianismo, aunque con ellas también pretendían divulgar el valor positivo de su religión frente al paganismo, incluso en algunos casos presentaban la religión como el punto culmen de la filosofía griega, pues daba a conocer una única verdad, el Logos que se había encarnado en Cristo.

Apologetas destacados son:

Justino Mártir que aceptó la idea del Logos como razón eterna, encarnada en Cristo, que por ser, también razón seminal divina que hay en todas las cosas, puede fundar la continuidad de la filosofía griega en el seno del cristianismo.

Clemente de Alejandría: considera que la religión que nos enseña el Logos se inicia con la fe, sigue por el conocimiento y la ciencia hasta llevar al hombre, a través del amor, a la inmortalidad. El Logos tiene una función ética, puesto que consiste en educar las costumbres, preparar el camino hacia el conocimiento que se desarrolla en el seno de la fe.   


Orígenes: Considera que la filosofía es una mala sustituta de la fe y no es necesaria para recibir la revelación divina, de otro modo Cristo no hubiera escogido pescadores para anunciar su predicación. La fe es el camino natural del todo individuo dispone para acceder a la verdad. En cambio la filosofía es el medio del que sólo disponen algunos para alcanzar por sí mismo la verdad. Y como el cristianismo ya nos da a conocer la verdad se convierte en la única filosofía verdadera. Aunque habla de una fe adquirida por la razón, que es superior a la fe vulgar por estar unida al conocimiento y se obtiene por una investigación que se obtiene mediante los principios de la razón humana.   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

San Agustín (354- 430)

Introducción:

En el año 312 se convirtió Constantino al cristianismo y al año siguiente dictó el Edicto de Milán por el que se concedía libertad al cristianismo en el Imperio Romano. El contexto en el que nos vamos a mover viene determinado por los intentos de mantener unido el imperio romano, aunque, al final acabará disolviéndose. Uno de esos intentos fue el Concilio de Nicea en el 325, en el Constantino observa la división de la región por diversas facciones al posicionarse de modos distintos tratando de explicar la relación y la naturaleza entre el Padre y el Hijo. La conclusión del concilio fue fundamentalmente política pues Constantino se inclinó por lo que pensaban los más intransigentes y de ese modo evitar problemas, condenando al destierro a todos los seguidores del arrianismo. En el 341 la Consagración episcopal de Ulfilas, evangelizador arriano de los godos, traductor de la Biblia al gótico, creador de la más antigua literatura germánica.
Debido a la obra evangelizadora de Ulfilas, muchos pueblos bárbaros se convirtieron del paganismo a la herejía arriana y fueron así doblemente enemigos de los católicos miembros del Imperio Romano. Algunos de esos pueblos, como el español por ejemplo, pasaron luego del arrianismo al catolicismo (conversión del rey Recaredo).

En el 354 nace San Agustín en Tagaste (Numidia). Como hemos dicho el contexto vendrá determinado por la desintegración del Imperio romano van desapareciendo las instituciones militares, públicas y económicas. Las grandes invasiones de los pueblos germanos trajeron nuevas costumbres y creencias, San Agustín comenzó a escribir la ciudad de Dios en 413, tres años antes del saqueo a Roma por Alarico, con intención de refutar a quienes sostenían que la religión cristina era la culpable de la caída de Roma y con intención de ofrecer una teología de la historia que animara a quienes se encontraban abandonados espiritualmente. Al desaparecer el imperio no existe el Estado, los pueblos se organizan en tribus y se forman reinos de monarquías muy localizadas. El comercio y la industria se debilitan. Los propietarios de tierras necesitan campesinos a los que mantiene a cambio de protección. Los monasterios pasan a ser los centros culturales que más tarde serán los focos de las nuevas universidades.  

Aurelio Agustín leyendo a Cicerón se inició en la filosofía y se cuenta que uno de sus diálogos, el Hortensius, hoy perdido, le llevaría más tarde a convertirse al cristianismo. En su juventud fue seguidor del maniqueísmo (es una doctrina que defiende la existencia de dos principios o naturalezas: el bien y el mal, Dios y la materia, la luz y las tinieblas, por lo que no se puede acabar con el mal hay que relegarlo a su reino, a la oscuridad), en el que inicialmente le pareció hallar respuesta a sus dudas sobre el mal en el mundo. Desencantado de la secta, se dirigió a Roma, donde se adhirió al escepticismo de la Academia nueva (distingue entre lo objetivamente verdadero, desconocido para el hombre y lo subjetivamente verdadero, un conocimiento más o menos probable), también conoció el pelagianismo (doctrina que considera que el pecado de Adán no se transmitió a la humanidad, por lo que nacemos sin pecado original, el pecado se comete no se hereda. Muestra un humanismo más optimistaen el que el ser humano no nace para el pecado ni necesita la gracia de Dios para salvarse. Esta visión afectó a la relación de los cristianos con la iglesia, puesto que la iglesia ya no era indispensable para su salvación. El pelagianismo fue conbatido por San Agustín y condenado en el Concilio de Éfeso (431))   y el epicureísmo (doctrina filosófica que identifica la felicidad con el placer), allí enseñó retórica, para pasar luego a Milán. Leyó por esta época a algunos autores neoplatónicos y probablemente las Enéadas de Plotino, que constituyeron sus nuevas raíces filosóficas y que, junto con la conversión al cristianismo -recibió el bautizo de manos de San Ambrosio de Milán, en el 386, a los 31 años de edad- marcan los dos focos -neoplatonismo y cristianismo- en que se centra todo su pensamiento posterior. San Agustín viene, de algún modo a cristianizar la filosofía de Patón como se observa claramente en su concepción de Dios y el conocimiento. De Aristóteles recoge la idea de las distintas partes del alma.

 

Epistemología y Teología:

Nos efrentamos con dos planos, el de la creencia y el de la filosofía, por lo que todo pensador cristiano tenía que explicar la relación entre la fe y la razón. La postura de San Agustín será identificar ambos planos. San Agustín buscó la verdad a través de la razón, pero sin resultados satisfactorios y sintió que la fe le situaba donde la razón no podía llegar, por lo que pensó que era mejor creer para saber que saber para creer. La fe no es el entendimiento en sí pero nos prepara para el conocimiento. En cuanto al conocimiento, nos basamos en la autoridad, precediendo a la propia razón, ya que ella misma descubre su debilidad, y no hay mayor autoridad que la Sagrada Escritura, por lo que sin la revelación nuetra razón estaría ciega. La razón sin la fe no nos puede llevar al verdadero conocimiento, por ello, razón y fe, filosofía y religión se identifican para alcanzar la verdad.

La mayor preocupación de San Agustín es encontrar la verdad, considera que es un deseo común a todos los individuos, porque la verdad es universal y un patrimonio de toda la humanidad, no en vano la filosofía es el amor a la sabiduría y la verdad no es otra cosa que la contemplación y la posesión de la verdad. Sabiduría y verdad se identifican y alcanzarlas supone poseer la felicidad, que es la única causa de la filosofía y de la religión cristiana.

En su búsqueda de la verdad comenzó preocupándose por las doctrinas escépticas, fue un pequeño periodo, pero le llevó a asumir los límites de la razón humana y la existencia de una instancia superior a la razón como fundamento de la certeza que buscaba. Trataba de mostrar que la razón humana es capaz de dar respuesta a las necesidades de certidumbre que todo hombre siente, proponiendo, al menos una verdad de certeza inmediata: la del propio pensar. La reputación escéptica y la superación de la duda académica con el hallazgo de unas verdades de las que no se puede dudar, señalan también la propia limitación de la razón humana. La verdad que la razón alcanza sólo es una representación de la verdad que existe por sí misma, por lo que para alcanzar las verdades inteligibles que superan el orden sensible, es necesario que el hombre sea iluminado. La Verdad misma es un descubrimiento de la razón, que requiere la afirmación de otro camino, que está en el interior de la persona, puesto que la verdad está dentro de él. Sólo adentrándonos en nosotros mismos, en nuestra alma, alcanzaremos el conocimiento de Dios.

Fue el platonismo lo que le permitió descubrir el mundo de la interioridad humana y el que le hizo ver en el mal sólo un defecto o privación de bien, lo que le acercó definitivamente a la conversión al cristianismo. Para Agustín, el alma descubre dentro de sí la verdad, y al descubrir la verdad descubre a Dios, porque Dios es el fundamento de toda verdad y se llega a la misma más por la fe que por el conocimiento, gracias a que la fe es iluminadora. Así  fe y razón de funden en un único camino, la verdad, la sabiduría y por ende la felicidad. San Agustín observó que estos fines (verdad, sabiduría y felicidad) son los propios del cristianismo. De este modo el cristianismo se le presentó como una filosofía. Esta unión hay que entenderla como una exigencia de la razón por parte de la fe para alcanzar su plenitud.

Al reconocer la limitación del conocimiento sensible, Agustín, como buen platónico, sostuvo que la percepción de los sentidos no puede producir ciencia, sino que queda confinada al ámbito de la opinión.

Buscando la verdad alcanza una evidencia inmediata; dudar, implica vivir, conocer y querer. De ninguna de estas operaciones se puede dudar, porque aunque errara en ellas, ni siquiera cabe dudar  de ese error, por lo que la razón descubre la verdad dentro de sí misma. De este modo superó el escepticismo. La verad tiene que ser eterna y necesaria, lo que parece que sólo sucede con los objetos ideales (ej matemáticas siete más tres son diez) y esto es así porque el fundamento de la verdad no puede estar en lo sensible, siempre cambiante. La verdad es superior y más excelente que la razón, porque la verdad no es otra cosa que las ideas o arquetipos ejemplares que están en la mente de Dios, modelo sobre los que Dios forma el universo. Pero como estas ideas no se diferencian de Dios, la verdad, entonces, es Dios mismo. Para llegar a conocer estas ideas Agustín recurre a la doctrina platónica de la reminiscencia en la idea de una luz que ilumina la razón, una especie de iluminación intelectual. Esa fuente de luz no es otra cosa que Dios mismo, luz increada que ilumina nuestras mentes para que podamos entender. Por lo que la fuente de Verdad está en el espíritu de cada uno, va de Dios al individuo es una camino natural dada la proximidad de nuestra lama con Dios.

Buscamos la verdad, pero esa verdad es encarnada "Yo soy la verdad y la vida" 

La diferencia que Agustín establece entre sabiduria y ciencia la refiere a los siguientes aspectos: La sabiduría es una función superior a la que compete el conocimiento de verdades eternas, su función es percibir el mundo inteligible. Y la función inferior compete a la ciencia que consiste en la aplicación de la mente a los datos de la experiencia sensible, es decir, al conocimiento de cosas temporales ordenando todos los datos sensibles. Así habría que distinguir entre dos tipos de iluminación: la luz de la razón, por medio de la cual el hombre conoce las cosas sensibles, y la de la luz del intelecto, por el que conoce de manera intuitiva las verdades eternas que no son más que las ideas absolutas  en la mente divina, la relación entre ellas  y lo sensible o los dos tipos de iluminación es la participación. El ser humano consciente de sus limitaciones se ve impulsado al conocimiento de Dios. La teoría de la iluminación no es otra cosa que la justificación de la posibilidad del conocimiento racional e intelectual, basada en la presencia de Dios en la mente humana. 

La existencia de Dios es algo indudable porque así se nos muestra en nuestro espíritu. Aún así prueba su existencia del siguiente modo. La prueba noética, es una verdad eterna porque no está en el espacio tiempo, no pertenecen al individuo temporal, sino que a través de esa idea se muestra lo sobrehumano y supratemporal. Tras lo imperfecto ha de estar lo perfecto. Su naturaleza no se puede explicar, pero a través de Moisés el mimo no dijo "Yo soy el que soy"         

  

Antropología:

El hombre es un compuesto de cuerpo y alma, donde el alma vivifica y gobierna al cuerpo sometiéndolo a la belleza y armonía que ha recibido de Dios. En el alma distingue tres facultades, la vegetativa, la sensible y la intelectiva. Sin embargo añade otra división en el alma: ser, como la memoria que tiene el espíritu de sí mismo; saber, que es el resultado de la inteligencia; y el amor, que es el fruto de la voluntad, configurando así, las tres facultades agustinianas del alma: memoria entendimiento y voluntad, que se manifiestan como la imagen del hombre de la misma trinidad divina.

 

Moral:    

Todos los males proceden del pecado original, del pecado de Adán, que nos hizo perder nuestra imagen y semejanza con respecto al creador, por ello se efrentará a los maniqueos que consideran que el mal es un principio opuesto al bien que tiene entidad propia, por lo que nos encontramos con el problema de mal, cómo es posible que su existencia no afecte a la bondad creadora divina ni a su omnipotencia, su solución versará por eliminar la entidad del mal ( es un no Ser), el mal no es más que privación de ser y de bien; por ello, no pertenece al orden de las cosas reales, creadas por Dios. Si hay mal en el mundo, este mal solo puede ser obra de la concupiscencia (propensión a hacer el mal como consecuencia del pecado original) que procede de una libre decisión de la voluntad, el mal encuentra su origen en el ser humano y su inclinación se debe al pecado original, lo que le llevó a enfrentarse a los pelagianos, que no consideraban que el mal fuese algo congénito. El pecado o mal moral ha privado al individuo de la imagen de Dios, pero no ha sido abandonado por Dios, sino que está orientado por Él, gracias a su racionalidad, por ello será tan importante el conocimiento.

La voluntad del individuo es libre, como lo prueba la autodeterminación, la capacidad que tiene de moverse a sí misma hacia la acción, hacia el querer o el no querer, así como del completo dominio que el hombre puede tener de sus propios actos, de sus deseos y pasiones. Por lo que es libre de salvarse o condenarse, debería encaminarse a la felicidad que es Dios, pero su naturaleza le hace inclinarse a lo bienes perecederos. Pero la experiencia le muestra a Agustín que el poder del hombre en el orden al bien y felicidad es débil, mientras que es muy fuerte su inclinación al mal. Esto le lleva a distinguir entre la capacidad de poder elegir, natural al hombre, a la que llama libre arbitrio, y la capacidad de hacer el bien, que no es natural sino dada por Dios, a la que llama propiamente libertad. La libertad se encuentra influenciada por la corrupción de la naturaleza que nos inclina hacia el mal y por la fuerza de la gracia que nos lleva hacia el bien.  San Agustín defendió la gracia, sin negar la libertad, pues nuestra naturaleza de caida  es la que da sentido a la encarnación del Verbo y a su sacrificio en la cruz como elementos necesarios de la redención humana.

 

Historia y Sociedad:

Como diría Aristóteles, el cambio es la condición necesaria para que se dé el tiempo. Y agustín parte de esa concepción. Antes de la creación no había tiempo, sólo existía Dios, inmutable e intemporal. Para Agustín lo que siente el tiempo como la duración del movimiento, es la conciencia, es el alma misma, donde el pasado se conserva y está presente como recuerdo, mientras que el futuro está presente como expectación, como esperanza. Agustín lleva a entender el tiempo como algo interior al hombre que depende del alma humana (que tiene pasado, presente y futuro) por lo que el tiempo es algo así como un “estiramiento del alma”. Entender al tiempo como duración del alma es hacer del hombre un ser finito, puesto que el tiempo no es más que la conciencia del transcurrir del individuo. Frente a ello lo único que permanece es la eternidad de Dios. Agustín continuando con la tradición judeo cristiana, entiende que el tiempo es una creación de Dios, algo que tiene comienzo, creación  y fin, el día del juicio. Por lo que la humanidad progresa y avanza hacia una vida feliz en una Historia en la que nada se repite, por lo que el hombre se ve obligado a elegir continuamente para tratar de alcanzar esa vida feliz, esa salvación eterna. La Historia no es más que una Historia de la salvación.

Agustín expone en "La ciudad de Dios" que el ser humano es un ser social y su fundamento se encuentra en el amor que junta o serpra a las personas. El amor hace que las personas se unan formando pueblos por lo que aman en comunión, por los valores y objetivos que aman como propios ya sean espirituales o materiales. Su ser social no procede de su naturaleza sino de la racionalidad. 

 

Si los objetivos son materiales hablaremos de la ciudad terrenal, si son espirituales de la espiritual pero la naturaleza humana es doble espiritual y corporal, es una distinción básica para entender todo el pensamiento ético y político del cristianismo. Agustín hizo de ella la clave para comprender la historia humana dominada por la lucha entre las dos ciudades: La ciudad terrenal constituida por todos aquellos que llevan la vida del hombre terrenal unidos por su amor común a las cosas temporales, una ciudad que no se puede definir como “ciudad del mal” porque el mal es deficiencia en el ser, no un principio a partir de cual se puede constituir una ciudad. La ciudad terrenal es la ciudad en la que el individuo, olvidando su vocación hacia lo eterno, se encierra en finitud y considera como su fin lo que sólo es un medio; y la ciudad de Dios formada por el conjunto de hombres que están unidos por el vínculo del amor divino.

No hay que hacer paralelismo con la Iglesia y el Estado, ni con lo celeste o terrenal, sino que la ciudad de Dios la foeman la personas que aman a Dios y la terrenal los que se aman a ellos mismos. La ciudad de Dios es el modelo de toda sociedad, porque sólo en ella reina la justicia, aunque la ciudad terrenal es anterior porque aunque no toda persona es mala, necesariamnete toda persona buena antes ha sido mala. La ciudad de Dios no tiene la finalidad en este mundo, aunque Agustín estuvo a favor de respetar las leyes justas del Estado. Para que haya paz es necesario que exista orden, que no es más que el acuerdo y respeto de la naturaleza de cada cosa, este orden se da en dos direcciones , con respecto a nuestra propia naturaleza, la ética, y con respecto a los otras personas, la política. La única grarantía de paz es la justicia, que no esd más que reconocer a cada uno lo que le es propio, con otras palabras, que respeten el orden. Aunque la verdadera justicia la realizará Dios, mientras el amor de Dios no sustituya el egoismo la justicia y paz no serán por convicción sino por coacción legal. Por lo que la filosofía de la historia ha de encaminanrnos hacia un ideal ético que exija un progreso en el orden jurídico.

La historia es un intento de mostrar la providencia divina y los designios de Dios. Dios es principio de toda regla y orden, él vigila y dirige todo según los inescrutables designios de su bondad y de su justicia.   

 

 

  










LA FILOSOFÍA MEDIEVAL Y RENACENTISTA:
 


SANTO TOMÁS DE AQUINO (1225-1274)

Introducción

Santo Tomás pertenece a la época histórica que se conoce como Baja Edad Media, este periodo suele comprender para la mayoría de los expertos desde la mitad del siglo XI hasta finales del XV, en esta época Europa se encuentra un poco más fuerte e iniciará una ofensiva contra sus enemigos al exterior. La expansión de los primeros siglos de la Baja Edad Media encontraron su motor en la agricultura, el arado de ruedas, el molino hidráulico y la rotación de cultivos, entre diversos factores, permitieron aumentar la producción de los campos. A consecuencia, mejoró el régimen alimenticio y aumentó la población. Aunque en las últimas décadas del siglo XIII surgió la crisis debido al hambre, la peste y la guerra.
A partir del siglo XI surgen nuevas ciudades al calor de los comerciantes  que se sitúan cerca de enclaves fortificados dando lugar a los burgos, sus habitantes los burgueses se dedicaban al comercio tanto de productos artesanales como de excedentes agrarios y mucha gente emigró a esas ciudades en busca de trabajo.
La principal industria en la Baja Edad Media es la textil y se da un auge monetario gracias a que en el siglo XII se crea la banca y las letras de cambio.
La estructura social era feudal y el reparto poco equitativo de las riquezas llevó a graves conflictos sociales, fundamentalmente a partir del siglo XIII. Incluso la iglesia asumió la estructura feudal.  
En cuanto a lo político la cristiandad contemplaba dos grandes poderes, el del Emperador y el del Papa, cuyas competencias estaban muy difuminadas. El conflicto estalló entre Enrique IV, emperador de Alemania, y el Papa Gregorio VII, con el deseo de hacer notar su preponderancia. El concordato de Worms, de 1122, zanjó momentáneamente el problema, pero el problema se fue agravando. Hasta que Federico I Barbaroja que defendió que el Imperio deriva de Dios. En el siglo XIII el Papa Inocencio III mantuvo la teocracia, según la cual el poder religioso está por encima del poder político, tanto fue así que en el siglo XIV el cargo de Emperador, no era más que un cargo honorífico. En este siglo el Papado se trasladó a Avignon. Se produjo el cisma de Occidente donde la iglesia tuvo dos Papas una en Roma y otro en Avignon. Frente a la caída del Imperio y del Papado surgen las monarquías hereditarias y con ellas, a la larga va surgiendo la idea de nación (ejemplos son Castilla, Aragón, Francia, Inglaterra, …)

Santo Tomás nace en el castillo de Rocaseca cerca de Aquino, en Italia. En 1244 ingresó en la orden de lo Dominicos, en 1251 fue ordenado sacerdote y al año siguiente comenzó su profesorado por Alemania, Francia e Italia.
En el 910 se funda el monasterio de Cluny que se basan en el estilo de vida de la regla de San Benito su máxima principal es ora et labora, con el tiempo crecieros extraordinariamente por Europa algo que se manifestó también en su gran prosperidad, llegando a ser escandalosa y provocando una reforma enacabezada por la Orden del Cister inclinándose hacia un estilo mucho más sobrio para vivir la religión. La Orden de Cluny defendía el arte románico y los cistercenses de manos de San Bernardo rechazaban las formas románicas y pedían una vuelta la sencillez. Los edificios de transición darán lugar al gótico que frente al románico feudal y monástica el gótico se dará en las urbes y se construirán catedrales que no sólo tenían una función religiosa. En ellas la escultura tendrá una función didáctica (los cristianos en su mayoría eran analfabetos) Además de la catedral alas urbes se las dotaba de ayuntamientos, lonjas y palacios.  En literatura destacan los trovadores que aportan el culto a la mujer y a la virgen, el amor cortesano y el idealismo caballeresco. Como autores destacables Dante o Petrarca.  
En la Baja Edad Media toso estaba sometido al cristianismo tan era así que quien no comulgaba con él podía ser perseguido. Aparecen nuevas formas de vivir la religión en lo que se fomentaba la austeridad como la Orden del Cister y también surgen las órdenes medicantes (voto de pobreza el más importante), las más importantes son los dominicos y los franciscanos, a lo Dominicos pertenecía Santo Tomás, se dedicaron a la Teología y predicación llegaron a dominar la Universidad. Los Franciscanos predicaban el amor a la naturaleza y la pobreza, tratando de evangelizar al pueblo, sus representantes más importantes serán San Buenaventura y Guillermo de Ockham, que sentarán las bases de Galileo, Descartes y Newton. Las escuelas monacales surgidas por el reino caroloingio fueron sustituidas por las universidades. El conocimiento de esta época es denominado escolástica y Santo Tomás es uno de sus grandes representantes, la escolástica tratará de conciliar el pensamiento racional y la teología cristiana.
En esa época detacaba la corriente neoplatónica de manos de San Anselmo y Abelardo de Bath, estaba prohibida la lectura de Aristóteles en la Universidad de París, pero poco a poco y gracias a San Alberto Magno y más tarde a Santo Tomás era necesario conocer a Aristóteles para poder licenciarse.          

 

Epistemología y teología

Aristóteles investigó hasta dónde podía llegar la razón, más allá sólo está la palabra revelada. La labor de Santo Tomás será conciliar el conocimiento de la razón con el conocimiento de la fe. Para esta tarea diremos cuál es el objeto de la razón, cuál el de la fe y luego argumentaremos su posible conciliación, se tratará que la teología sirva de complemento a la filosofía y ésta pueda servir de preparación a la teología. El objeto de la filosofía es el ser de lo creado y el objeto de la teología es el ser de Dios, para Santo Tomás el ser de Dios y el ser de las criaturas es distinto y se explica por medio de la analogía (los dos significados de la palabra ser ni son idénticos ni son completamente distintos, se corresponden proporcionalmente, más adelante profundizaremos en este término).

La filosofía se apoya en la razón, la teología en la fe. Mientras que el filósofo parte del mundo de la experiencia y se remonta a Dios, en la medida en que este puede ser conocido a través de sus criaturas, el teólogo parte de Dios y pasa a las criaturas. Pero hay verdades que son comunes a la filosofía y a la teología.

Santo Tomás considera que es imposible que algo se conozca por la razón y por la fe, es decir que la misma verdad sea conocida científicamente y al mismo tiempo creída por la fe. Aunque alguna verdad se puede conocer por fe y por razón (por ejemplo la existencia de Dios) esto es posible porque Dios nos ha dado la razón para que la usemos y obligación de todo buen cristiano es usarla, aunque siempre habrá personas que no tengan la suficiente capacidad para usar la razón , para esas personas va dirigida la palabra revelada. Aunque también es imposible conocer todas las verdades por la razón, por ejemplo la trinidad. La verdad de la razón nunca puede ser opuesta a la verdad revelada, porque los primeros principios de la razón, es decir, nuestra forma de pensar, ha sido infundida por Dios.

Metafísica  

Cuando conocemos los objetos sensibles nos damos cuenta que estos objetos cambian continuamente pero siguen siendo los mismos. Esto nos lleva a distinguir entre substancia y accidente. Pero dentro de los seres materiales también podemos distinguir  entre materia prima y materia segunda, la materia prima es pura potencialidad, mientras que la materia segunda o materia formada es la que determina la esencia de un cuerpo. La materia prima como pura potencialidad no puede existir pues no tiene sentido hablar de un ser que sólo existe en potencia, todo ser para existir ha de serlo en acto y el acto viene determinado por la forma. Esta distinción entre materia y forma sólo es válida para los seres corpóreos, hay seres incorpóreos que son forma pura, los ángeles. Por lo que la composición hylemórfica está limitada a sustancias corpóreas.

La esencia de un ser corpóreo es la sustancia compuesta de materia y forma, mientras que la esencia de un ser no corpóreo es forma sola. Ningún ser finito (creado) existe necesariamente ya sea corpóreo o incorpóreo, el ser finito tiene existencia que es distinta de su esencia ( de hecho tiene esencia porque tiene existencia y la existencia es algo accidental, que podía no haber tenido). La forma determina la esencia pero lo que la actualiza es la existencia. Así la existencia es el acto por el que la esencia tiene ser. Así Santo Tomás descubre una cierta contingencia en todos los seres creados, lo que nos lleva a pensar en un ser fuente de la existencia finita que no puede estar compuesto de esencia y existencia, sino que debe tener existencia como su verdadera esencia, es decir, existe necesariamente, con otras palabras esencia y existencia se identifican en ese ser, que no es otro que Dios. 

Aquí retomamos el concepto de analogía que dejamos más arriba entre paréntesis, pues gracias a lo dicho vamos a dotarle de sentido. Hemos concluido una distinción real entre la existencia y la esencia, si esto es así, tendremos que distinguir entre el ser de Dios y el ser de las criaturas, es decir el ser necesario y el ser contingente no son el mismo ser, no son idénticos ni son completamente diferentes, son semejantes; sólo Dios es ser por esencia, las criaturas tienen el ser por participación, las criaturas en cuanto son, son semejantes a Dios, pero Dios no es semejante a las criaturas.
 

Las pruebas de la existencia de Dios  

 ( Comentario )

 

La antropología

El hombre es un compuesto de cuerpo y alma, pero el alma es más que la forma del cuerpo que perecía con él, el alma le da el ser y la individualidad, existen los mismos tipos de alma que existían con Aristóteles, pero el alma racional es inmortal e inmaterial, también los dos tipos de entendimiento.

El conocimiento es un acto del compuesto alma-cuerpo: el objeto conocido está en el sujeto que conoce, el proceso mediante el cual el sujeto conoce es la abstracción, podemos conocer las formas de las cosas sólo en cuanto están unidas a los cuerpos, pero en el acto de conocer abstrae los cuerpos, así conocer es abstraer la forma de la materia, sacar lo universal de lo particular. La abstracción no falsifica la realidad. Por lo que hemos de concluir que los universales existen y están en las cosas.


La moral y sociedad

Según Aristóteles actuamos por un fin y éste se identificaba con la felicidad que consistía en el ejercicio de la virtud perfecta, la contemplación del motor inmóvil, una contemplación racional, filosófica no religiosa. Con Santo Tomás los actos del hombre, libres, proceden de la voluntad y el objeto de la voluntad es el bien, Dios, todos los bienes y fines están subordinados a uno supremo, Dios. La felicidad perfecta consiste en un acto del entendimiento, no es un conocimiento natural de Dios, sino un ver a Dios y conocerle como es Él, por un don del mismo Dios.

El ser humano está creado por Dios para un fin sobrenatural, para la felicidad perfecta sólo alcanzable en la vida futura. Pero el hombre puede alcanzar una felicidad imperfecta en esta vida mediante el ejercicio de sus capacidades naturales mediante el conocimiento filosófico de Dios obtenido a partir de las criaturas.

Además de la facultad intelectiva Dios nos ha dotado de la facultad volitiva, su función es la libertad y es fundamento de la responsabilidad moral, la presencia del mal en el mundo es debida al libre albedrío. El “resto” de mal sólo es falta de bien. El ser humano tiene la facultad de percibir y tender hacia el bien, esta disposición natural es denominada sindéresis, que se podría definir como “haz el bien y evita el mal”.

Dios es quien orienta y gobierna lo creado, lo que hay en el mundo mediante la denominada ley divina, que no es otra cosa que ley revelada por Dios, que podemos encontrar en las sagradas escrituras, de este modo, las cosas actúan según una razón, según una ley, pero de esta ley participan los creados mediante la ley natural. La ley eterna es el plan racional de Dios, el orden de todo el universo, por el que Dios dirige todas las cosas hacia su fin, es el plan de providencia que únicamente conocen Dios y los bienaventurados. Sin embargo, el hombre como naturaleza racional es partícipe de una parte de la ley eterna, por medio de la mencionada ley natural, en la medida en que los sujetos son racionales conocen la ley natural, cuyo núcleo esencial consiste en reconocer las leyes morales como universales, aunque la más concreta es la ya dicha sindéresis y algunos de sus preceptos más importantes son: conversar nuestro propio ser, la educación de los hijos y la conjunción de los sexos y por último vivir en sociedad y acercarnos a Dios.  La ley humana positiva es una concreción de esa ley natural, ya que la sociedad sólo es posible con unas normas legales que regulen la convivencia entre los ciudadanos, así la ley positiva que ordena la sociedad no proviene del capricho de los gobernantes sino que está exigida por la propia naturaleza humana, con otras palabras, la soberanía del estado no es absoluta, está limitada, por la ley natural, por el bien común, la autoridad viene dada por Dios al pueblo, y éste es el que la delega al gobernante, por lo que la objeción o el derecho de rebelión tiene un fundamento natural.

Santo Tomás consideraba que el poder del estado debería estar supeditado al poder de la iglesia ya que ésta tiene un fin sobrenatural. El gobierno del estado debe facilitar al hombre la posibilidad de conseguir su fin sobrenatural.

 

 

 


Texto:

Si Dios existe

Dificultades. Parece que Dios no existe.
1. Si de dos contrarios suponemos que uno sea infinito, éste anula totalmente su opuesto. Ahora bien, el nombre o término "Dios" significa precisamente, un bien infinito. Si, pues, hubiese Dios, no habría mal alguno. Pero hallamos que en el mundo hay mal. Luego Dios no existe.
2. Lo que pueden realizar pocos principios, no lo hacen muchos. Pues en el supuesto de que Dios no exista, pueden otros principios realizar cuanto vemos en el mundo, pues las cosas naturales se reducen a su principio, que es la naturaleza, y las libres, al suyo, que es el entendimiento y la voluntad humana. Por consiguiente, no hay necesidad de recurrir a que haya Dios.

Por otra parte, en el libro del éxodo dice Dios de sí mismo: "yo soy el que soy".
Respuesta. La existencia de Dios se puede demostrar por cinco vías.
La primera y más clara se funda en el movimiento. Es innegable, y consta por el testimonio de los sentidos, que en el mundo hay cosas que se mueven. Pues bien, todo lo que se mueve es movido por otro, ya que nada se mueve mas que en cuanto esta en potencia respecto a aquello para lo que se mueve. En cambio, mover requiere estar en acto, ya que mover no es otra cosa que hacer pasar algo de la potencia al acto, y esto no puede hacerlo más que lo que está en acto, a la manera como lo caliente en acto, v. gr., el fuego hace que un leño, que está caliente en potencia, pase a estar caliente en acto. Ahora bien, no es posible que una misma cosa esté, a la vez, en acto y en potencia respecto a lo mismo, sino respecto a cosas diversas: lo que, v. gr., es caliente en acto, no puede ser caliente en potencia, sino que en potencia es, a la vez frío. Es, pues, imposible que una cosa sea por lo mismo y de la misma manera motor y móvil, como también lo es que se mueva a sí misma. Por consiguiente, todo lo que se mueve es movido por otro. Pero, si lo que mueve a otro es, a su vez, movido, es necesario que lo mueva un tercero, ya éste otro. Mas no se puede seguir indefinidamente, porque así no habría un primer motor y, por consiguiente, no habría motor alguno, pues los motores intermedios no mueven más que en virtud del movimiento que reciben del primero, lo mismo que un bastón nada mueve si no lo impulsa la mano. Por consiguiente, es necesario llegar a un primer motor que no sea movido por nadie, y éste es el que todos entienden por Dios.

La segunda vía se basa en causalidad eficiente. Hallamos que en este mundo de lo sensible hay un orden determinado entre las causas eficientes; pero no hallamos que cosa alguna sea su propia causa, pues en tal caso habría de ser anterior a sí misma, y esto es imposible. Ahora bien, tampoco se puede prolongar indefinidamente la serie de las causas eficientes, porque siempre que hay causas eficientes subordinadas, la primera es causa de la intermedia, sea una o muchas, y ésta causa de la última; y puesto que, suprimida una causa, se suprime su efecto, si no existiese una que sea la primera, tampoco existiría la intermedia ni la última. Si, pues, se prolongase indefinidamente la serie de causas eficientes, no habría causa eficiente primera, y, por tanto, ni efecto último ni causa eficiente intermedia, cosa falsa a todas luces. Por consiguiente, es necesario que exista una causa eficiente primera, a la que todos llaman Dios.

La tercera vía considera el ser posible o contingente y el necesario, y puede formularse así. Hallamos en la naturaleza cosas que pueden existir o no existir, pues vemos seres que se producen y seres que se destruyen, y, por tanto, hay posibilidad de que existan y de que no existan. Ahora bien, es imposible que los seres de tal condición hayan existido siempre, ya que lo que tiene posibilidad de no ser hubo un tiempo en que no fue. Si, pues, todas las cosas tienen la posibilidad de no ser, hubo un tiempo en que ninguna existía. Pero, si esto es verdad, tampoco debiera existir ahora cosa alguna, porque lo que no existe no empieza a existir más que en virtud de lo que ya existe, y, por tanto, si nada existía, fue imposible que empezase a existir cosa alguna, y, en consecuencia, ahora no habría nada, cosa evidentemente falsa. Por consiguiente, no todos los seres son posibles o contingentes, sino que entre ellos forzosamente, ha de haber alguno que sea necesario. Pero el ser necesario o tiene la razón de su necesidad en sí mismo o no la tiene. Si su necesidad depende de otro, como no es posible, según hemos visto al tratar de las causas eficientes, aceptar una serie indefinida de cosas necesarias, es forzoso que exista algo que sea necesario por sí mismo y que no tenga fuera de sí la causa de su necesidad, sino que sea causa de la necesidad de los demás, a lo cual todos llaman Dios.

La cuarta vía considera los grados de perfección que hay en los seres. Vemos en los seres que unos son más o menos buenos, verdaderos y nobles que otros, y lo mismo sucede con las diversas cualidades. Pero el más y el menos se atribuye a las cosas Según su diversa proximidad a lo máximo, y por esto se dice lo más caliente de lo que más se aproxima al máximo calor. Por tanto, ha de existir algo que sea verísimo, nobilísimo y óptimo, y por ello ente o ser supremo; pues, como dice el Filósofo, lo que es verdad máxima es máxima entidad. Ahora bien, lo máximo en cualquier género es causa de todo lo que en aquel género existe, y así el fuego, que tiene el máximo calor, es causa del calor de todo lo caliente, según dice Aristóteles. Existe, por consiguiente, algo que es para todas las cosas causa de su ser, de su bondad y de todas sus perfecciones, y a esto llamamos Dios.

La quinta vía se toma del gobierno del mundo. Vemos, en efecto, que cosas que carecen de conocimiento, como los cuerpos naturales, obran por un fin, como se comprueba observando que siempre, o casi siempre, obran de la misma manera para conseguir lo que más les conviene; por donde se comprende que no van a su fin obrando al acaso, sino intencionadamente. Ahora bien, lo que carece de conocimiento no tiende a un fin si no lo dirige alguien que entienda y conozca, a la manera como el arquero dirige la flecha. Luego existe un ser inteligente que dirige todas las cosas naturales a su fin, ya éste llamamos Dios.

“Suma teológica” primera parte, cuestión dos, artículo tres.



















EL RENACIMIENTO

En el renacimiento suele situarse entre los siglos XV y XVI, en cuanto al concepto, hay distintas interpretaciones: ruptura con el mundo medieval y una restauración de la época clásica; para otros no hay ruptura y simplemente es una evolución de la etapa anterior que adopta posturas de la cultura clásica. Lo que está claro es que en esta época se le da gran importancia a la dignidad humana, a la individualidad de cada uno, también destaca una mayor importancia y observación de la naturaleza.

Existía un movimiento humanista muy importante ya que revindicaba unos valores presentes en la modernidad: la autonomía del ser humano, la prevalencia ética sobre el poder. Hay muchos factores que influyen en la política, el humanismo renacentista, el desarrollo de la ciencia moderna, urbanización y capitalismo moderno. La matematización del universo ayudó a que el hombre moderno tomase conciencia de la autonomía del mundo físico. La ciencia fue un factor fundamental para la autonomía de la razón y el poder humano. La modernidad se identificó con un proceso de racionalización. El capitalismo supuso una organización racional, una organización burocrática, la separación entre economía doméstica y economía industrial, racionalismo jurídico, etc, factores que favorecieron a su vez el capitalismo. Lo que llevará a la revolución burguesa, que manda al traste a la sociedad cerrada y estamental.   

 

 

Política

Maquiavelo (1429-1527)
La política de la Edad Media debía fundamentarse en la moral y ésta a su vez tomaba su orden de la Metafísica de lo que se entendía por naturaleza humana y por supuesto de lo que se entendía por Dios.

La principal contribución de Maquiavelo fue fundamental para la doctrina política europea; la separación entre política y moral. Desliga ambos campos, piensa que la política es una ciencia autónoma que se mueve en el plan de la experiencia sin hacer referencia a ninguna norma universalizable. En la actividad política lo importante es alcanzar los fines que se proponen sin importar los medios para conseguirlos. Dice como es la política y no cómo debería ser en función de consideraciones morales.

La filosofía de Maquiavelo se da en una época en la que está desapareciendo el feudalismo y comienzan a formarse los Estados. Su teoría no es un conjunto de consideraciones teóricas alejadas de la realidad, si no al contrario, su teoría se basa en la práctica usual de la política que se había seguido en la historia de Europa, lograr el poder y el prestigio a toda costa, sin tomar en consideración ninguna moral, ningún principio o religión, todo debe subordinarse al Estado y en última instancia al príncipe (el gobernante). El príncipe ha de saber guiar al pueblo por medio de su habilidad para engañar, pero cuando el engaño no sea suficiente estará justificado utilizar la coerción y con ella la fuerza y la violencia.

Como el hombre es malo por naturaleza, ya que es un ser egoísta y guiado por sus pasiones, tiene que haber un príncipe que domine e imponga orden sin importar los medios, pues la moral es para el hombre privado y el poder ha de estar por encima de consideraciones morales. Es la “razón de Estado” lo que no se subordinará a ningún precepto, esta razón legitima al político a realizar cualquier acción. La razón de Estado se basará fundamentalmente en crear un gran Estado, fuerte, capaz de repeler los ataques e intrusiones extranjeras y por supuesto, para afianzar su soberanía, garantizando la seguridad de los ciudadanos (que no su felicidad). La “razón de Estado” se justifica a sí misma pues con ella se pretende el bien de la nación. Si no se llega a este bien porque el príncipe se ha convertido en un tirano, está justificada la rebelión.

 
Tomás Moro (1478-1535)

En su libro la “Utopía” hace una crítica severa de la sociedad de su tiempo por la injusta distribución de la riqueza. Contra la emigración de las zonas agrarias, contra el sistema penal frente al robo, contra el mantenimiento de ejércitos inútiles, contra el afán de conquista de los príncipes, contra el abuso de las clases privilegiadas que denominaba “zánganos ociosos que se alimentan del sudor y trabajo de los demás”. Incluso considera al Estado como una conspiración de ricos que persiguen sus propios interese con el nombre y título de la república. Es un defensor de la abolición privada, de la dignidad y de la obligatoriedad del trabajo manual, solicitaba la reducción de la jornada diaria ( a seis horas). Rechaza la guerra salvo en defensa propia o cuando una ciudad sea subyugada por otra, es decir la violencia estará justificada tanto para liberar como para proteger las fronteras.  

Ciencia

Hasta comienzos del siglo XVI, sigue vigente el modelo geométrico heredado de los griegos, según esta tradición la tierra estaba inmóvil, en el centro del universo (realmente casi en el centro puesto que el centro estaba ocupado por un punto imaginario llamado ecuante). En torno a la Tierra giraban el sol y la luna y los planetas y cerraba el universo la esfera de las estrellas fijas. Los cuerpos celestes eran perfectamente esféricos y sólo tenían movimiento local circular y uniforme, no estaban sujetos a la generación como la Tierra.

Los problemas empezaban al tratar compaginar las observaciones con las exigencias de los modelos teóricos (el movimiento circular y uniforme).  Las observaciones de algunos cuerpos celestes mostraban unas órbitas un tanto extrañas, para lo que se esperaba de las mismas, tanto que esos cuerpos fueron denominados planetas (vagabundos, errantes). Para salvar las observaciones comenzaron a complicar el modelo explicativo, que a pesar de su artificiosidad, era muy efectivo para predecir la mayoría de los fenómenos astronómicos.    

 Modelo Ptolemaico.


  
Ptolomeo (85-165)

Con Ockham se abandonó el conocimiento de lo universal y racional por lo intuitivo y experimental del hecho individual, que es lo único que existe realmente. Esta posición favorecerá el desarrollo de una ciencia experimental, más que una ciencia basada en el razonamiento.

La ciencia antigua estaba basada en que nuestro conocimiento era capaz de descubrir las estructuras esenciales e inmutables del mundo, su forma, aprensible por el sujeto gracias al conocimiento intelectual (su capacidad de abstracción). La ciencia moderna se iniciará con Francis Bacon (1561-1626) que hará una crítica a la metodología de la ciencia antigua para pasar a explicar la ciencia moderna. La lógica aristotélica fundamental para desarrollar el conocimiento científico pasa a ser una ciencia a priori, formal y en cuanto tal vacía. La ciencia que antes era deductiva ahora sólo puede ser inductiva (de los hechos a las leyes) hay que desechar las causas finales y quedarnos únicamente con las causas eficientes. Y esta ciencia, en contra Aristóteles, no ha de ser contemplativa sino que ha de ser operativa (ha de dominar la naturaleza).

A esta imagen de la ciencia sólo le falta la matematización para llegar a ser la que hoy es, pero eso será obra de Galileo, Descartes y Newton. 

Copérnico (1473-1543)

Su obra más importante es “Sobre la revolución de las órbitas celestes”, tal obra choca con lo que decían las sagradas escrituras, y esto era muy problemático en esa época. Para salvar es dificultad Ossiander (un teólogo) le propuso a Copérnico la idea de presentar la obra no como si fuese algo real, sino como una mera hipótesis para explicar los distintos fenómenos ocurridos en el cielo, sin la pretensión de encontrar las causas ocultas, ni los movimientos reales de los cuerpos celestes, sólo son hipótesis para poder predecir y ordenar observaciones.

Copérnico coloca al sol en el centro y a la Tierra y a los demás planetas girando en círculos concéntricos en torno al sol, que permanece inmóvil. La luna gira entorno a la Tierra. Admite el movimiento diario de rotación de la Tierra sobre su eje para explicar la sucesión día noche, además con este movimiento también explica la aparente rotación diaria de los cielos, por ello mantiene la esfera de las estrellas fijas.

Este sistema era toda una revolución, pero aún tiene grandes lastres, pues seguía admitiendo el presupuesto griego del movimiento circular y uniforme de los astros con la consecuente complejidad geométrica para hacerlo. Trataba de concordar con las apariencias y mantener la existencia de las estrellas fijas.

Tycho Brahe (1546-1601)

Fue un gran observador, estudió el movimiento de un cometa que giraba alrededor del sol en una órbita exterior a Venus, esta trayectoria cortaba las distintas órbitas planetarias, por lo que las llamadas esferas cristalinas no existían en realidad. Así, el cielo no es un cuerpo duro e impenetrable sino que es fluido y libre, pero no sólo esto, la órbita que tenía el cometa era oval y no circular, por lo que de un golpe destrozó toda la cosmología antigua.

 

Johanes Kepler (1571-1630)

Trabajó con Tycho Brahe lo que le permitió estudiar todas sus observaciones ya que Kepler más que un observador era un teórico que estuvo muy influenciado por la metafísica pitagórica. Su intención era perfeccionar la obra de Copérnico, para hacerla aplicable a las nuevas observaciones. Estudiando las trayectorias de los planetas imaginó que en vez de corresponder a una figura circular, podían corresponder a una elipse, si se admitía la elipse como la trayectoria natural de los planetas nos encontrábamos con un esquema completamente geométrico y de una gran simplicidad, por lo que concluyó con (su primera ley) que todos los planetas recorren órbitas elípticas teniendo al sol en uno de sus focos. Pero sucede que los planetas siguen sus órbitas por la acción de una fuerza procedente del sol y que la intensidad de esta fuerza es inversamente proporcional a la distancia comprendida entre el planeta y el sol. Si ésto es así, la velocidad del planeta debe ser proporcional a la fuerza que le impulsa y así concluyó ( segunda ley) que las áreas barridas por los radio vectores de un planeta son iguales en tiempos iguales, o lo que es lo mismo, que durante un determinado intervalo de tiempo, una línea trazada del planta al sol barre áreas iguales en tiempos iguales ( Ya tenemos movimiento elíptico y no uniforme).Por último, buscando una relación entre los planetas concluyó ( su tercera ley) los cuadrados de los períodos de revolución de los diferentes planetas en torno al sol, están en la misma razón que los cubos de sus distancias medias al sol.



La filosofía moderna:

La ciencia moderna.

Introducción

La aparición de la ciencia moderna viene por obra de Kepler, Galileo Descartes y Newton, se caracteriza fundamentalmente por el interés centrado en el conocimiento de la naturaleza, el recurso a las matemáticas como medio de conocimiento y el uso de un método científico.

Galileo (1564- 1642)
Intenta construir una ciencia en contacto directo con la naturaleza, aunque no es un simple observar, sino un continúo relacionar operaciones experimentales con consideraciones teóricas, en la que la teoría a veces precede a la experiencia. El método experimental de Galileo supone la observación, pero no se queda en ella pues la sitúa en una estructura teórica. La manera de actuar de Galileo es la siguiente, con los experimentos que realiza trata de confirmar o rechazar resultados que él ya había establecido previamente mediante el razonamiento matemático a partir de hipótesis teóricas. Su método se resume de esta manera: Se parte de una situación ideal en la que se establezcan mentalmente las condiciones de una determinada situación, que se expresa matemáticamente el método resolutivo, a continuación, con esta hipótesis teórica se deducen una serie de consecuencias o se hacen predicciones, método compositivo.
Galileo renuncia a conocer la naturaleza de las cosas por conocer los aspectos métricos de la naturaleza, trata de matematizar la realidad, cree que nos podemos referir a la realidad natural mediante el lenguaje matemático. Por ello Galileo distingue en las cosas un doble tipo de cualidades: las primarias y las secundarias, las primarias son objetivas y son expresables cuantitativamente (figura, dimensión, posición, peso, ...), las secundarias son subjetivas, están en los órganos de los sentidos y no se pueden expresar matemáticamente ( color, olor, sonido, ...)
Gracias a las observaciones que hace Galileo con el telescopio acaba con los anticopernicanos, según éstos, si los astros giran alrededor del sol, no se comprende que hace la luna girando alrededor de la Tierra , pero Galileo muestra que no todos los astros giran alrededor del sol, ni siquiera de la Tierra , descubrió la lunas de Júpiter, lo importante de éste descubrimiento más que la crítica a los anticopernicanos es que la ciencia deja de ser teórica y se comienzan a utilizar instrumentos de observación, lo que más adelante impulsó el desarrollo de la astronomía. Nos encontramos únicamente con movimientos locales por lo que desaparece la causa final (le interesa el cómo no el por qué).
Galileo estudiando la caída de los graves y el movimiento ascendente de los proyectiles llega a concluir que los dos movimientos han de explicarse por la misma ley llegó a elaborar una ley que define los espacios en función del tiempo transcurrido ( ley cuantitativa), la velocidad crece con el tiempo. Afirma que un móvil lanzado por un plano horizontal, a falta de obstáculos proseguiría indefinidamente su movimiento uniforme si el plano se extendiese hacia el infinito, pero si el plano es limitado el móvil se verá sometido a la gravedad. Así demostró Galileo que la trayectoria de un proyectil es una parábola, es un movimiento compuesto por la suma de un primer movimiento uniforme y otro movimiento acelerado en descenso. Habló también del principio de independencia mutua de los movimientos diciendo que los cuerpos se trasladan por la atmósfera terrestre participan del movimiento de la tierra, que está en ellos, es imperceptible y sin efecto en la Tierra. Pero la mayor aportación de Galileo es el principio de la inercia, experimentado con cuerpos móviles en distintas inclinaciones de planos, (un cuerpo sobre un plano horizontal es indiferente al movimiento y al reposo), si situamos un cuerpo en un plano horizontal no hay razón alguna por la que el cuerpo se detenga ni para que varíe su movimiento, esta idea le llevó a pensar que una fuerza que actúa sobre un cuerpo determina su aceleración (ritmo de cambio de la velocidad con respecto al tiempo) y no la velocidad  ( que mide el ritmo de cambio con respecto al tiempo), la fuerza que actúa sobre el cuerpo controla la aceleración de dicho cuerpo, pero no controla directamente su velocidad ( no hay fuerza cuando la velocidad es constante). Si ésto es así, hemos de concluir que el movimiento rectilíneo uniforme es físicamente indistinguible del reposo, el principio de relatividad. Por último estudiando la gravedad supuso que en el vacío todos los cuerpos caen con la misma aceleración constante, es decir el efecto de la gravedad en todos los cuerpos es el mismo con independencia de su masa.

Descartes (1596-1659)  
Para Descartes el mundo de la materia es el mundo de la matemática y proyección geométrica, todo lo material tiene propiedades geométricas (la extensión), no es atomista pero piensa que no hay vacío en el universo. Su gran aportación a la física fue: el perfeccionamiento de la teoría de la inercia, que no lo reduce al movimiento rectilíneo. El principio de conservación de la cantidad de movimiento, cuando los cuerpos interactúan, la cantidad de movimiento que se pierde en uno es igual a la cantidad que gana otro (Dios creó la materia con una cantidad de movimiento que hay que conservar). Por último piensa que los cuerpos tienen una tendencia natural a moverse en línea recta, y aunque empíricamente observemos lo contrario se debe a que el resto de los cuerpos le afectan en la trayectoria.

Newton (1642-1727)    
Llegó a construir un sistema completo del mundo. Logró explicar el movimiento de los cuerpos celestes con los mismos principios del movimiento con que caen los cuerpos: la órbita elíptica de los cuerpos celestes (según la primera ley de Kepler) es la resultante de un movimiento de inercia (principio formulado por Galileo) y la fuerza de atracción del Sol, cuyo valor establece basándose en la tercera ley de Kepler que relaciona periodos con distancias. Aunque Newton la perfeccionará  diciendo que esa fuerza es directamente proporcional al producto de las masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Los planetas caen hacia el Sol o la Luna hacia la Tierra , igual como la manzana sobre la superficie terrestre: «todo cae». Este «sistema del mundo», que unifica bajo las mismas leyes todo el universo, resulta posible gracias a la descripción ideal matemática que de él ha hecho Newton, juzgada como la más cercana a la realidad hasta el momento.
El método que sigue Newton es el método galileano de análisis y síntesis (resolución y composición), en el que hay que distinguir el momento de la observación, el experimento y la inducción o generalización de lo observado (análisis), mediante el cual se llega a los principios, esto es, a las causas y a las fuerzas a que se atribuyen los fenómenos, y el momento en que se explican desde los principios y causas los fenómenos observados la síntesis. Se discute en la actualidad si verdaderamente Newton pudo basar en la inducción las leyes del movimiento, o si, por ejemplo, derivó de manera inductiva la ley de la gravitación universal a partir de las leyes de Kepler.
Podríamos reducir toda la teoría de Newton diciendo que toda partícula de materia del universo atrae a toda otra con una fuerza directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de las distancias de sus centros. Newton estudiando el movimiento lo define como la traslación de un cuerpo de un lugar a otro, nos habla del espacio y el tiempo tanto absoluto como relativo. Éste es el aparente, el vulgar, y el otro es absoluto. Para Newton lo que ocurre es que nos podemos referir al movimiento en cuanto relativo y en cuanto absoluto. Considera que tiene que haber un sistema de referencias que sea absoluto. Así los movimientos aparentes provienen de los verdaderos movimientos absolutos, de este modo las fuerzas que han causado estos movimientos se recubren de un carácter absoluto. Pero no sólo esto sino que elimina la indiferencia entre el movimiento y reposo considerando que la única manera de discernir entre ellos sería medir las fuerzas centrífugas a las que los cuerpos se ven sometidas (pone el ejemplo de un cubo de agua girando, en el agua no se mueve). La primera ley de Newton, de la inercia, dice que todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme en que se encuentra, a menos que una fuerza lo obligue a cambiar de estado. La segunda ley dice que los cambios que ocurren en la cantidad de movimiento son proporcionales a la fuerza motriz y se desarrollan en la misma dirección de esta fuerza. Esta ley relaciona tres conceptos fundamentales: la aceleración, la masa y la fuerza. Lo que dice es que para conseguir una aceleración (un cambio de estado) es necesario aplicar una fuerza equivalente a la aceleración que se vaya a producir y a la masa del cuerpo al que se aplica. La aceleración ya la trató Galileo, vamos a ver que es la masa y la fuerza, ésta no es más que la causa del movimiento no uniforme (por esta definición fue criticado en su época, esta causa oscura parece que se acerca a la causa final aristotélica). La masa, por otro lado, se presenta como la contrapartida de la fuerza, la define como la cantidad de materia de un cuerpo con relación a su movimiento, (la materia se hace masa cuando hay movimiento), la densidad por el volumen. La masa y la fuerza las presenta como las caras de la misma moneda. La tercera ley consiste en el principio de igualdad de acción y reacción en las acciones mutuas de los cuerpos (aparentemente esta ley es trivial pero Newton la aplica a las acciones a distancia, gravedad entre planetas).
Para explicar la gravedad Newton se apropia del ya famoso quinto elemento aristotélico el éter, pero para Newton el éter es el trasmisor de los movimientos e impulsos en la distancia, aunque parece que choca con su visión de espacio vacío (ideal para la ley de la inercia), luego llamará vacío al éter, existe cierta ambigüedad en esta teoría. Los movimientos de los planetas no sólo provienen de una causa natural sino que requieren ser impresos por un agente inteligente ( Dios).


La modernidad

Introducción
La filosofía moderna se sitúa entre los siglos XVII y el XVIII ambos incluidos. El XVII es el siglo del absolutismo real y de la Contrarreforma , se pasó de ese frenético individualismo del renacimiento a un individuo que debe apoyarse en la unión y el orden. Por cansancio de las agitaciones políticas y doctrinales del periodo precedente, se inicia una reacción a favor de la autoridad y del sentido de la disciplina y el método para hacer posible la edificación de un saber sólido y duradero. En este nuevo ambiente nace la nueva ciencia de las manos de Galileo y Newton y se forman dos corrientes filosóficas contrapuestas, el empirismo y el racionalismo, inspiradas respectivamente en los métodos experimental y matemático sus iniciadores son Francis Bacon y Descartes respectivamente. Hay que sustituir el hueco dejado por Aristóteles y la claridad, el rigor y progreso de la ciencia matemática hizo pensar que ese saber sólido y duradero debía tomarla como modelo y construirse con su mismo método. Pero la matemática se construye a priori, es decir, con independencia de la experiencia, aunque después se ajusta perfectamente a ella y sus enunciados tienen un valor universal y necesario. Nace así la pretensión de construir a priori un saber sobre el mundo de valor universal y necesario, siguiendo el modelo matemático y su método. 
En este periodo caracterizado en cuanto a lo religioso por la contrarreforma (como intento de revitalizar la iglesia y oponerse al protestantismo) en lo político la guerra de los treinta años. Que comenzó siendo una guerra religiosa entre protestante y católicos que al final se politizó para tratar de detener la potencia que podía ser la casa de los Hasburgo), y en lo artístico y literario nos encontramos en el barroco, desde el punto de vista económico y social la burguesía continua su ascenso imparable y se comienzan a introducir nuevos cultivos procedentes de América.
Descartes nació en La Haye , en Turena, en el seno de una familia de la pequeña burguesía. Ingresa en el colegio de los jesuitas de la Flèche e estudia escolástica. Más tarde abandona esta escuela y  comienza a estudiar derecho. Luego se enrolará en el ejércto porque cree que es una buena excusa para viajar y aprender de las diversas culturas. Participa así en la guerra de los Treinta Años. Conocerá a Isaac Beeckman, un investigador holandés, momento a partir del cual Descartes se interesa por la investigación científica, que une la matemática y la física. Visitará a Hobbes pero no lograrán ponerse de acuerdo; Hobbes se alinea con la nueva ciencia, mientras que Descartes, que no acepta ni la filosofía escolástica ni la nueva ciencia, pretende que su filosofía llegue a substituir a la antigua escolástica. En 1644 aparecen, también en latín, los Principia philosophiae y se los dedica a la princesa Isabel, hija de Federico V, rey de Bohemia y elector del Palatinado, refugiado entonces en Holanda, tras la batalla de la Montagne Blanche (1620). En 1649 aceptó no de muy buen grado la invitación de la joven reina de Suecia, Cristina, interesada en su filosofía desde 1646, a trasladarse a su corte. El clima riguroso de Suecia y el horario intempestivo - las cinco de la mañana- de las lecciones que debía dar a la reina acabaron con la vida de René Descartes, que murió el 11 de febrero de 1650, a los 53 años de edad. Tras la muerte de Descartes, en las universidades holandesas comenzaba el cartesianismo.
El núcleo de la filosofía cartesiana es el estudio del fundamento en que se basa el conocimiento humano, hasta el punto que se puede decir que con él aparece la epistemología o teoría del conocimiento como tema central de la filosofía moderna. ¿Cuáles son las verdades que podemos conocer con certeza? Ésta es la cuestión central del Discurso del método y, sobre todo, de la primera de las Meditaciones. Desechando la filosofía escolástica y aristotélica como incapaz de dar respuesta a las exigencias científicas de su época, Descartes se inspira en las matemáticas para desarrollar un método que aporte certeza al espíritu humano en todas las cuestiones. Tendrá por ciertas sólo aquellas ideas que se ofrezcan claras (ciertamente presentes a la conciencia) y distintas (bien analizadas) a la consideración de la mente. Hay que hacer un distinción con la filosofía de Platón y distinguir entre innatismo actual e innatismo virtual; en el primer caso la mente poseen sí misma los contenidos concretos que con posterioridad se pueden ir conociendo, el caso de Platón, de tal manera que conocer consiste en hacerlos conscientes; en el caso segundo, de modo distinto, en nuestra mente no se dan contenidos concretos, sino que lo que en ella se posee es la capacidad de obtenerlos por sí misma, sin recurso a nada externo. 
   
EL RACIONALISMO
El Racionalismo se sitúa en el siglo XVII y su iniciador es Descartes. Se caracteriza por la primacía de la razón respecto de cualquier otro tipo de conocimiento, de acuerdo con el platonismo. La primacía de la razón se refiere a las ideas innatas, ya que la razón puede fundamentarlas sin la necesidad de ninguna experiencia sensible. También hace referencia al valor cognoscitivo de las ideas, ya que es a través de la razón como podemos calificarlas de universales.

El saber modélico de los racionalistas es la matemática y se busca que todo saber tenga el rigor propio de ésta.

El Racionalismo aspira a la unidad de la ciencia como un saber universal y necesario.

Con le Racionalismo la Filosofía da un giro, hasta entonces se partía del objeto, del mundo, del exterior para llegar al sujeto, al yo, al interior; por el contrario, ahora se parte de la subjetividad para llegar a la certeza de la realidad. Los representantes más destacados de esta corriente son Descartes, Spinoza, y  Leibniz. Vamos a tratar de estudiar con una cierta profundidad el pensamiento de Descartes.

 








DESCARTES  (1596-1650)

 

Preámbulo:

Descartes quiere lograr la fundamentación de todos los ámbitos del saber, quiere un saber universal. Cómo lograr conocimiento con certeza, cómo fundamentar la cientificidad. El criterio de la verdad está en el sujeto mismo. El sujeto es el fundamento de la  verdad, el criterio de la misma es la evidencia, ésta se opone a lo verosímil y probable. Cuando algo es evidente se le impone al sujeto clara y distintamente. Lo distinto es lo que puede ser definido porque se distingue nítidamente y lo claro es lo que se nos aparece de forma no confusa. Esa subjetividad es universal, porque lo universal del sujeto es la razón, el sentido común. Lo único vinculante es la razón humana y su ley.

La razón es fuente generadora de verdades idénticas a las verdades matemáticas, por  tanto, es necesario un método que permita a la razón hacer un buen uso. Estudia en la propia subjetividad porque entiende que en el yo es el único escenario donde se produce la evidencia y añadiendo a esta unas reglas lograremos el conocimiento. Si descubrimos el método válido para hacer ciencia podremos unificar todo el saber

 
Epistemología y teología
 
El método:

Descartes presentará el método deductivo del razonar fundamentalmente matemático como respuesta a la búsqueda de los principios del conocimiento humano.
Descartes se pregunta cuáles son las verdades que podemos conocer por certeza y deshecha las respuestas dadas por la tradición. Para ello se basa en las matemáticas de ahí que tenga que proceder con un método. Las reglas que aplica este método son:

1ª La evidencia: no se puede aceptar nada que no se nos muestre clara y distintamente, clara en cuanto es presente a la conciencia y no ofrece ninguna duda; y distinta en cuanto puede ser analizada y no se confunde con ninguna otra cosa.

2ª El análisis: reducir lo complejo a lo más elemental y que se muestre como una verdad indudable, una intuición.

3ª Deducción: se relaciona lo más elemental, lo más intuitivo para conseguir argumentos complejos.

4ª Inducción: por la que probamos si los pasos anteriores han sido dados.

El entendimiento utiliza para conocer dos vías la intuición y la deducción, por éste entiende todo lo que se sigue necesariamente de otras cosas conocidas con certeza (razonamientos). Por la intuición conocemos los primeros principios que necesitamos para hacer deducciones, a través de ella conocemos las naturalezas simples.

La duda metódica:
La búsqueda del fundamento del conocimiento parte de la duda. Descartes se cuestiona toda la realidad, según él no podemos estar seguros de lo que nos indican nuestros sentidos ya que a menudo nos engañan. Incluso hay ocasiones en las que no sabemos diferenciar el sueño de la vigilia,”puede que todo esto no sea más que un sueño”. Pero en esta gran duda asoma una certeza, las verdades matemáticas. Aún en sueños no podemos dudar de que cinco y cinco suman diez.

Pero Descartes en su camino hacia la duda universal nos propone la hipótesis de un “genio maligno” que nos engañe, llevando a las últimas consecuencias el método y de esa manera, poder averiguar si hay una verdad indubitable. El genio nos puede hacer creer en la certeza de las verdades matemáticas, incluso en lo que se nos muestra como evidente, mientras que en realidad no estamos más que en una ilusión.

Pero hay algo que se le escapa y es que si el genio me engaña, existo, y si yo me engaño a mí mismo, me equivoco, también existo. Es decir, mientras dudo, existo y de esta manera induce “pienso luego existo” (cogito ergo sum).

El ser consciente de que duda es la demostración de que existe y así nuestra existencia se muestra indubitable ya que es la primera verdad que se nos da clara y distintamente. A su vez supone que el hombre sea una substancia cuya esencia es pensar (res cogitans). Existir y pensar se nos dan como intuiciones simultáneas ya que no deduzco la existencia si no que la intuyo en el mismo acto de pensar.

Descartes entiende por sustancia aquello que existe de tal manera que no necesita otra cosa para ser. El yo no depende de ninguna cosa material, no depende de la verdad o falsedad de las percepciones para ser, las percepciones no pueden ser sin el yo, sino que dependen del sujeto del que los piense y el yo es independiente de que las percepciones sean verdaderas o falsas.

Si la existencia del “yo” es lo único evidente, en las ideas de ese “yo” será donde aceptemos como verdadera toda idea que sea clara y distinta, ya que de lo que yo tengo certeza es de mis ideas (mi idea de libro, de persona, no de la realidad de los libros o personas).

De las ideas del sujeto pensante destacan tres clases:

1ª Las adventicias: representaciones causadas por la experiencia externa, las que se reciben a través de los sentidos.

2ª Las facticias: ideas formadas por la mente que no se refieren a nada exterior (ejemplo, quimera).

3ª Las innatas: que no proceden de la experiencia, son ideas con las que se nace, son las únicas que en realidad son claras y distintas. Éstas son la sustancia, existencia, extensión, causa y la de Dios como ser perfecto ya que la idea de perfección no puede venir dada de nada imperfecto, ni de mí, ni de las cosas. Por lo que sí existe la idea existe un ser perfecto porque nada existe sin que tenga su razón.

Por lo que Dios es la res infinita (sustancia pensante infinita)

Pero no podemos aceptar cualquier idea, ya que el genio maligno puede engañarnos (a excepción de nuestra propia existencia). De esta manera pasa a probar Descartes que no existe tal genio maligno. Tanto el hombre como su razón son obra de Dios, que además de la prueba anteriormente dada en el punto de las ideas innatas, propone otra en la que hace una revisión del argumento ontológico (de San Anselmo); en el que si Dios es un ser perfecto tiene que ser verdadero. La veracidad divina justifica que toda idea clara y distinta no puede ser un engaño. Dios no lo permitiría.

Probada la existencia de Dios no cabe la idea de genio maligno y con él cualquier duda acerca del criterio de evidencia.

Descartes deduce la existencia del mundo a partir de la existencia de Dios, ya que si Dios existe, es bueno y veraz, no puede permitir el engaño sobre la verdad de la existencia del mundo. Dios es garantía de la realidad del mundo. Para Descartes el mundo es extensión y movimiento (cualidades primarias), y a partir de estas ideas deduce la Física.

La res cogitans y la res extensa son sustancias, aunque en rigor para Descartes sustancia es aquello que no necesita de otro para existir, tiene total autonomía, en este sentido, sustancia sólo lo sería Dios aunque dará también el nombre de substancia a las cosas creadas que para existir ha recibido la participación de Dios.

En la persona se da la distinción sustancial entre alma y cuerpo debido a la substancia pensante y la substancia extensa, ya que es a la vez mente y cuerpo. Descartes tuvo dificultades para explicar la interacción entre ambas substancias. Situó el punto de unión en el cerebro humano, aunque no resolvió como interactuaban ambas substancias. 

 





 

El EMPIRISMO: Locke y Hume

El empirismo es una doctrina filosófica que concede una importancia fundamental, cuando sienta las bases del conocimiento, a la experiencia sensible, tanto externa como interna surge como una contraposición a la filosofía racionalista de la Europa continental. El empirismo niega la existencia de ideas innatas, todo conocimiento ha de arrancar de la experiencia sensible, única fuente de nuestras ideas. El criterio empirista de Verdad es la contrastación y la reducción de las ideas a una sensación. Por lo que no puede haber ningún conocimiento que tenga carácter universal o necesario, la experiencia de lo sensible es particular y contingente. Tiene en común con el racionalismo que los problemas del conocimiento son tratados desde el sujeto, aunque el sujeto para el racionalismo es una realidad sustancial, para el empirismo es un conjunto de ideas simples. A continuación trataremos de explicar esto. Sus figuras más principales son: Bacon, Hobbes, Locke, Berkeley, y Hume
Contexto histórico:

En el siglo XVIII, es el siglo en el que se desarrolla el empirismo inglés,  nos encontramos con el despotismo ilustrado de “ todo por el pueblo pero sin el pueblo” aunque con desarrollos teóricos muy importantes como los de Montesquieu o Rousseau, es el siglo de las luces, la razón se eleva sobre toda autoridad y ocurren hechos tan importantes como la independencia de los Estados Unidos o la revolución francesa, económicamente comienza la industrialización en Inglaterra, lo que lleva a la división del trabajo, al hacinamiento de los barrios, y al sistema económico capitalista.
Esta corriente se da predominantemente en las Islas Británicas entre los siglos XVII y XVIII, éste siglo es un siglo de esplendor y poderío para Inglaterra, se dan dos hechos fundamentales la revolución de la Gloriosa en 1688 ( de monarquía absoluta a monarquía constitucional y parlamentaria), y la instauración de la dinastía protestante de los Hannover  en 1714 estos dos hechos son fundamentales para llevar a Inglaterra a un equilibrio de poderes y la definitiva consolidación del sistema parlamentario. En el plano internacional se impone la supremacía de Prusia y Rusia en el continente y la de Inglaterra en los mares, frente al predominio anterior de Austria y Francia.

Locke ( 1632-1704)

Introducción:

Nacido en Wrington, cerca de Bristol, su padre era un abogado que había luchado a favor del Parlamento contra los reyes Estuardos. Orientado hacia la carrera eclesiástica, recibió una enseñanza muy aristotélica de la que quedó muy descontento. Enseña por un tiempo griego y ética en esta misma universidad y, tras recibir a la muerte de su padre una pequeña herencia y renunciar a la carrera eclesiástica, se inclina hacia la ciencia y en especial la medicina, estudios que no termina, pero en cuya práctica adquiere fama reconocida. Por esta época de orientación a lo empírico, entabla amistad con el químico Robert Boyle y es nombrado miembro de la Royal Society. En sus viajes a Francia aprovecha para contactar con los seguidores de Gassendi (escéptico) y frecuentar la famosa facultad de medicina de Montpellier. Tras la revolución llamada «gloriosa» y la expulsión del rey estuardo y católico, Jacobo II, Locke vuelve a Inglaterra, en 1689, con el séquito de la futura reina María Estuardo.

Epistemología:
Como Descartes, Locke sostiene que conocemos ideas, no objetos pero a diferencia del primero afirma que aquellas proceden sólo de la experiencia. No hay ideas ni principios innatos, el entendimiento no es más que una tabula rasa. Nada hay en el entendimiento que antes no haya estado en la sensación. Que consiste en la transmisión, a través de los sentidos, de las cualidades sensibles de los objetos a la mente, como las ideas de color, dureza, sabor, etcétera, (ésta es la primera fuente del conocimiento). Per nuestra mente es, además, capaz de percibir su propia actividad mental reflexionando sobre sus ideas, como percepción, pensamiento, duda, … (segunda fuente del conocimiento. Respecto a las cualidades sensibles Locke asumió la distinción que ya elaborara Galileo entre cualidades primarias y cualidades secundarias: las primarias están realmente en las cosas y son por ejemplo: solidez, extensión, forma, movimiento, etc. Las secundarias no están en las cosas y no son más que el modo en que nos afectan las cualidades primarias. Por lo tanto las primarias son objetivas y reales y las secundarias son sujetivas.
Las ideas pueden ser simples o complejas, en las primeras la mente está pasiva ante la sensación (toda idea que llega a la mente es de por sí simple). Pero la mente puede combinar ideas, relacionarlas, abstraerlas, y así surgen las ideas complejas, una de las ideas complejas más importantes es la sustancia.
La idea de sustancia la obtenemos por inferencia, al tener que imaginarla o suponerla como soporte de las cualidades accidentales. No tenemos de sustancia ninguna idea clara y distinta por lo que no se trata de un verdadero conocimiento.
Locke considera que hay tres tipos de conocimiento uno intuitivo, otro demostrativo y uno sensible. Así una cosa puede existir de alguna de las tres maneras: por intuición, por ejemplo nuestra existencia. Por demostración, la existencia de Dios. Y por sensación, toda percepción que tiene la mente de que existen cosas particulares finitas.

El yo:
No hay datos en las ideas de la experiencia interna de la sustancialidad de la mente, Locke debería haber cuestionado su existencia y decir de ella que se trata, igual que en el caso de la sustancia de lago desconocido. Sin embargo, pone la esencia de la identidad personal en la identidad de la conciencia. El hombre es idéntico a sí mismo por tener una misma e idéntica conciencia de todos los hechos presentes y pasados.

Moral y sociedad:
Critica la presunta validez universal de los principio morales, consecuentemente con su filosofía empirista, con la invocación al testimonio de la experiencia “con la justicia y el cumplimiento de los contratos parece haber acuerdo incluso entre bandidos”. Es cierto que hay algo innato o puesto en el hombre por la naturaleza y que en consecuencia opera en todas las personas pero no es más que el deseo de felicidad y la aversión a la desgracia, pero no son verdades innatas, sino meras inclinaciones del apetito. Las reglas morales son adquiridas ya que siempre nos parece legítimo pedir la razón de ellas, se cumplen por la utilidad que nos proporcionan no por que la virtud sea innata. Llamamos bueno a lo que aumenta placer o disminuye el dolor. Locke toma la teoría hedonista para justificar la ética, aunque especifica que se refiere tanto al placer del cuerpo como al mental.
El derecho implica el deber, el estado de la naturaleza tiene su ley a que todos obliga: nadie a de atentar contra la vida, la salud, la libertad, ni las posesiones de otro. La guerra no es una necesidad, pero si es una posibilidad, por lo que hay que apelar y establecer un poder que garantice la convivencia en paz. En el estado de naturaleza, uno hombres pueden adquirir poder sobre otros, pero no un poder arbitrario, sino en la medida necesaria para la reparación y la represión hasta donde dicte la razón, pero lo que no puede suceder es que haga justicia el afectado, pues éste se verá llevado por la pasión y no por la razón, por lo que hay que instaurar un poder parcial, crear un gobierno civil que no quite los derechos de los ciudadanos pero que sea capaz de hacer justicia. La libertad del hombre en el estado de sociedad consiste en no estar sometido a más poder legislativo que el establecido de común acuerdo.
 Para Locke la propiedad privada es anterior a la sociedad civil y beneficia no sólo al interés privado del propietario también a todos los hombres ya que aumenta los recursos del género humano. Pero la apropiación no puede ser ilimitada, sólo en la medida en que se pueda hacer uso de los bienes apropiados.
La finalidad principal de la comunidad política es la autoconservación y la conservación de la libertad y propiedad de sus bienes.

Hume (1711-1776) 

Introducción:

En el siglo XVII, Inglaterra vivía unas tendencias antiabsolutistas y liberales, en las que el Parlamento se vio reforzado gracias al apoyo de la burguesía. Durante el reinado de Jaime I de Inglaterra comenzó la oposición parlamentaria que continuó con el reinado de su sucesor Carlos I, con el que se agravó el alejamiento entre el Parlamento y la monarquía. El Parlamento solicito al rey que les concieran unas derechos y el rey se negó. La consecuencia de esto fue una Guerra Civil, que terminó con la proclamación de la república. En 1660, la caída de la República tras la muerte de Cromwell provocó la restauración de la monarquía de los Estuardo, pero los parlamentarios llamaban como rey a Guillermo III de Orange, cuya llegada es conocida como la Revolución Gloriosa , que supuso el paso de una monarquía absoluta a otra parlamentaria y constitucional.
El contexto y las influencias con las que se mueve Hume son los albores del empirismo y los encontramos con Guillermo de Occam y Francis Bacon: Occam afirmaba que el conocimiento está en la experiencia del particular, individual y concreto, no en el universal, ya que racionalmente sólo podemos hablar de las cosas concretas de las que tenemos experiencia, pues son las únicas que conocemos; mientras que Bacon se basa en el método inductivo, que parte de la observación exhaustiva y metódica de hechos particulares, y considera que necesariamente ha de ser el único camino para asegurar el conocimiento.
Hume supone la culminación del Empirismo iniciado por Locke, del que adoptó algunos de sus principios básicos, como por ejemplo, el afán de depurar el conocimiento de todo prejuicio y superstición. Por otra parte, también recibe influencias de otros empiristas, como Hobbes o Berkeley, y de algunos ilustrados, como Diderot, D’ Alembert, Voltaire y Rousseau ( su amigo), pues Este empirismo radical de Hume lo condujo al escepticismo y fue duramente criticado y rechazado. También tuvo efectos positivos, ya que ayudó a tener una posición más crítica y coherente respecto a las supuestas capacidades y posibilidades humanas del conocimiento.

Epistemología:

Pretende adoptar el método propio de la ciencia natural para hacer filosofía, toda hipótesis que se cree tiene que fundamentarse en la experiencia, hay que utilizar el método experimental (influencia newtoniana).
Todas las ciencias aparecen vinculadas a la naturaleza humana, pues son parte de los conocimientos humanos. Hemos de asumir que cuando la razón cree descubrir verdades objetivas, éstas nos son más que subjetivas y están justificadas por hábitos en función de los instintos del sujeto, razón e instinto entran en conflicto. Y se soluciona cuando se reconoce que la razón no es más que una manifestación de la naturaleza instintiva del hombre.
No hay conocimiento válido sino en la medida en que el análisis pueda reducirlo a la experiencia, de la cual es tomado. Así todas nuestras percepciones se reducen en última instancia a impresiones o ideas, las unas se diferencian de las otras por fuerza, las primeras lo son más que las segundas, (sería algo así como para las primeras un sentir y para las segundas un pensar). Las percepciones (tanto impresiones como ideas) pueden ser simples o complejas, las primeras no admiten distinción y las segundas sí, por ejemplo una manzana tiene un color, un sabor, y un aroma. Hay unos principios unificadores en las ideas simples que permiten la formación de ideas complejas, estos principios son la semejanza, la contigüidad en tiempo lugar y la causa y efecto.
El individuo no puede conocer o saber nada del universo, sólo conoce sus propias impresiones e ideas y las relaciones que establece entre ellas por hábito. No hay impresión alguna ni de la idea sustancia, ni del yo, ni del principio de causalidad.
Critica de la sustancia: Es una idea compleja fruto de la asociación de ideas, toda idea a la que no pueda señalarse la impresión de la que deriva carezca de valor, y la sustancia no puede remitirse a ninguna. La sustancia no se diferencia de los accidentes sino que es una colección de ellos, pero no es más que una idea compleja que agrupa distintas cualidades.
Crítica del Yo: El Yo es una idea compleja formada por la agrupación de sucesivos estados de conciencia, no es ninguna impresión ni idea simple solo un conjunto de diferentes percepciones. No hay evidencia de nuestro Yo, si tuviésemos una impresión de nuestro Yo, dicha impresión debería permanecer constante a lo largo de nuestra vida, pero el dolor, el placer, la tristeza, la alegría, las pasiones y las sensaciones se suceden constantemente unas a otras y nunca se dan todas a la vez. Luego la idea del Yo no puede derivarse de ninguna de estas impresiones.
Hume distingue dos tipos de proposiciones, las referentes a relaciones de ideas y las que enuncian asuntos de hecho, las primeras son de carácter formal, por ejemplo las matemáticas, son demostrativas y no necesitan recurrir a la experiencia (el teorema de Pitágoras), son necesarias y su contradictoria es imposible,  aunque no hubiese ningún triángulo en la naturaleza siempre se va a cumplir, se pude tener conocimiento de esas ideas sin recuurir a las impresiones, gracias a la ley de semejanza, se descubren por el propio proceso del pensamiento que no son más que definiciones. Las proposiciones fácticas (cuestiones de hecho)  describen los fenómenos empíricos del mundo natural, su verdad no se puede demostrar racionalmente y su contradictoria es posible, no pueden ser demostradas como las relaciones de ideas, pero si probadas experimentalmente, de ahí su carácter probable, por lo que la naturaleza de estas proposiciones es distinta a la anterior y todos son razonamientos se basan en la relación causa y efecto (el fuego quema), gracias a ello podemos superar nuestra experiencia del presente.
Crítica del principio de causalidad: éste establece una relación entre causa y efecto. Pero este enunciado no es ni una relación de ideas ni una cuestión de hecho. Vamos a verlo: No enuncia una relación de ideas porque se refiere a ideas distintas que pueden separarse, al menos mentalmente, sin caer en contradicción: Causa y efecto, causa y comienzo de existencia son ideas distintas y se puede concebir una sin la otra. Si no es una relación de ideas, vamos a estudiar si puede ser una cuestión de hecho: en el proceso causal hay una relación de contigüidad en el espacio y en el tiempo entre el fenómeno de la causa y el fenómeno del efecto, y es observable por ejemplo el choque de dos bolas de billar. Hay tres circunstancias observables en el proceso causal, la contigüidad espacio temporal, la prioridad de la causa sobre el efecto, y el que una se da con la otra. Pero el principio de causalidad dice algo más, habla de la vinculación necesaria del efecto y la causa, pero de esto no hay garantía alguna, hasta ahora siempre ha sido así, pero en adelante no tiene que seguirse el mismo efecto de la misma causa, lo que ocurre es que estamos determinados por la costumbre a suponer que el futuro será como el pasado, no es una ley natural sino una ley psicológica. 
Con todo esto, lo único que puedo afirmar es que tengo una impresión, pero no que exista una realidad exterior corpórea que la corrobore, pues la realidad está más allá de las impresiones y no tengo experiencia alguna de ella. No tenemos ninguna impresión de Dios y no sabemos de dónde procede su idea ya que sería ir más allá de nuestras impresiones y éstas son el límite de nuestro conocimiento. El espacio y el tiempo no son impresiones sólo son relaciones de orden, el tiempo es la coexistencia de impresiones y el tiempo la sucesión de las mismas, por tanto no existen con independencia del sujeto. Si nada puede saberse de la sustancia, de la causalidad, de Dios ni del yo, ni de nada de lo que está más allá de nuestra conciencia, toda realidad se reduce a fenómenos, a lo que se nos aparece, por lo que su empirismo nos instala en el escepticismo.
                             



Moral y sociedad:
  
Hume elabora un análisis buscando las cualidades que hacen a los individuos poseedores de una gran estima. Y distingue diversas cualidades valiosas clasificadas de la siguiente manera: Para la comunidad, la benevolencia y la justicia. Para uno mismo, la inteligencia y la fuerza de voluntad. Para los demás modestia, cortesía, ingenio. Por lo que considera que el agrado es el fundamento de la estimabilidad.
Pero Hume considera que no únicamente el Hedonismo (agrado) ha de ser el fundamento de la moral, también lo ha de ser la razón. Ambas se relacionan de la siguiente manera. La mora no ha de apoyarse únicamente en el sentimiento sino que la razón tiene que servir de árbitro en los conflictos morales. La rectitud moral de nuestras acciones es objeto de razonamiento y no meramente de preferencia sentimental. El individuo vive en sociedad y lo que fundamenta la valoración moral de las cualidades personales es la utilidad social. Y considera que una de las cualidades más importantes es la obediencia sin la cual la sociedad no podría subsistir.
Para Hume las pasiones se encuentran por encima de la razón por lo que ellas son las rectoras de nuestra voluntad. La razón no sirve más que para justificarnos a nosotros mismo y la los demás nuestras acciones. Dicho esto nunca podrá plantearse un conflicto entre la razón y la pasión. La moralidad es una cuestión de hecho. Los juicios pueden ser verdaderos o falsos pero no así las distinciones morales, que son meramente impresiones. La esencia de la moralidad está constituida por lo útil y lo agradable y se funda en la benevolencia. Hume pensaba que los conceptos de bueno y malo no son racionales, sino que nacen de una preocupación por la felicidad propia.  El supremo bien moral, desde su punto de vista, es la benevolencia, que es un interés generoso por el bienestar general de la sociedad.
Para Hume la razón sólo puede juzgar sobre cuestiones de hecho o sobre relaciones entre estas cuestiones. Pero el carácter de buena o mala acción no es un hecho objetivo.
Los juicios de valor nunca pueden derivarse de juicios acerca de cuestiones de hecho. Per este paso ilegítimo del ser al deber ser es el que comenten, a juicio de Hume, la mayor parte de los sistemas morales. (Esta crítica recibe el nombre de guillotina de Hume).
Pero aunque las normas morales no puedan derivarse lógicamente de los juicios acerca de los hechos, hay que recurrir a ellos para comprender su existencia, su necesidad social e incluso su validez, aunque no basta apoyarse en los hechos para justificar su validez.
Examina las tesis del pacto social y las considera verdaderas en cuanto sitúa en el pueblo el origen del poder y en cuanto afirma que los hombres cambian su libertad natural por las leyes para obtener paz y orden. El fundamento de la sumisión al gobierno reside en el interés individual, por los beneficios que sacamos Pero insiste en la experiencia que la mayoría de los gobiernos y Estados nacen de la conquista, revoluciones o usurpaciones.





El contractualismo

El contrato social es una convención entre individuos en la que deciden renunciar a ciertos derechos naturales para constituirse en sujetos de derechos civiles. La teoría contractualista ya aparece con los sofistas en concreto con Protágoras pero de una manera un tanto primitiva, y es en el renacimiento y en la modernidad cuando aparece con todo su esplendor de las manos de Hobbes, y más tarde Locke y Rousseau.

Rousseau  (1712-1778)

Introducción:
París se convierte en la capital de la cultura, en detrimento de Versalles, allí entabla amistad con Condillac, y éste más tarde les presentará a Diderot y los demás ilustrados. En esta época el panorama intelectual está dominado por Voltaire y Montesquieu. Diderot y D'Alembert comienzan a divulgar la Enciclopedia. El régimen de Luis XV se había ido aflojando poco a poco, incluso en el periodo de 1745 a 1764 fue de signo reformista. Pompadour (marquesa) permitió el triunfo ideológico y cultural de los ilustrados y de la Enciclopedia. Con Luis XVI se impulsan una serie de reformas conducentes a moderar el absolutismo monárquico aproximándolo al modelo británico. Pero la revolución francesa trunco el plan. La economía fue a peor al hacerse más especulativa, mientras que la nobleza y burguesía prosperaban, los campesinos y obreros se empobrecían cada vez más, dado que la economía se subordina a la política (fundamentalmente gastos militares).
En cuanto al aspecto filosófico, el iusnaturalismo se había convertido en la corriente dominante de Europa (Grocio, Pufendorf) y alcanzó a muchos ilustrados como Diderot y Rousseau, aunque ambos crearon versiones superadoras. El empirismo de Locke era otra de las grandes tendencias compartidas. También las corrientes utilitarias (Hobbes) y el sensualismo (Hume). Algunos ilustrados construyeron su propio sistema como el materialismo de Holbach y el sensualismo de Condillac. Pero, en realidad, la filosofía se había  desespecializado y había pasado a ser una matriz, en la que se reflexionaba sobre ciencias: economía derecho, moral, lógica, política, sus profesionales habían abandonado las aulas y escribían para el público culto. La alianza entre el Trono y la Iglesia , típica del “Ancie Regime” será el blanco preferido de sus ataques al igual que los jesuitas y la masonería.

Conocimiento:
En su "Discurso sobre las ciencias y las artes" deja claro en contra de todo el pensamiento de los ilustrados que el conocimiento no nos ha llevado al progreso o desarrollo humano, de hecho dirá "un hombre que piensa es un animal depravado" tratando de acabar con la visión liberadora y racionalista de la ilustración. Lo que hay que tomar en cuenta son los sentimientos morales de las personas porque la ciencia de la mano del progreso mamteria nos ha llevado a la competitividad y por ende el egoismo acabando con los buenos sentimientos. Toda ciencia y filosofía no es más que el fruto de la ociosidad y del deseo de elevarse por encima de los demás de las personas. El conocimiento muestra la vanidad, la envidia y debilidad humanas que nos ha llevado a la competencia, al progreso vendiéndonos la idea de libertad y haciéndonos cada vez más mezquinos además de escalvos de un orden político y social despótico de unas exigencias sociales cada vez más insaciables lujo, posición social, vanagloria, ...

Sociedad:
Rousseau  parte de un optimismo antropológico, es decir, piensa que el hombre es bueno por naturaleza. Asume que hay ciertos derechos inalienables, que impiden que ningún hombre se someta a otro sin su consentimiento. Ese consentimiento, necesario para que nazca cualquier forma de asociación, remite a creación de la sociedad. La única sociedad que podemos considerar natural es la familia. El pacto y la sociedad son la consecuencia lógica  del estado de naturaleza, la lucha contra las dificultades naturales nos impide la supervivencia por separado. Pero la contrapartida de la sociedad es que ésta nos hace degenerar, nos pervierte, nos saca lo peor de cada uno, odios, envidias, lucha, muerte...(Fuera de la sociedad no hay moralidad).  En el estado de naturaleza éramos "buenos" y en el estado civil nos hacemos malos, Es la sociedad la que nos moraliza, es decir, no nuestros intereses nos hacen buenos o malos sino quien nos origina esos intereses, por lo que el individualismo no es más natural que la necesidad social. El ser humano en el estado natural antes que razón o egoismo es sentimiento, explicitado en su supervivencia y en la conmiseración con los demás, (que no es egoismo que se genera en la sociedad y hace darnos m´´as valor que a los demás lo que derivará en odio y violencia)vive instintavamente, pero consciente de su liberta, eligiendo y perfeccionándose, creando nuevas habilidades para salvar las dificultades. Su sentimiento de piedad no le lleva a hacer daño a sus congéneres, por lo que es un estado de paz. Lo que lleva a las personas a unirse es el miedo a la única amenza que tiene la naturaleza. Se juntan para defenderse de las diversas catástrofes. La causa de todos los males aprece con la agricultura, cuando la sociedad se hace sendentárea, surge la propiedad privada y con ella las diferencias entre las personas, entre los propietarios y entre lo que tienen posesiones y los que no, creando la dependecia de unos sobre otros y la división del trabajo haciendo incluso de las diferencias naturales ( más o menos hábiles, fuertes...) desigualdades sociales unidas a la división técnica. Cuando las propiedades no pudieron extenderse surgieron los conflictos, la guerra, el egoismo y avaricia perdiendo nuestro sentimiento piadoso. Así surgió de los propietarios la necesidad de defender sus intereses y elaboraron un contrato los ricos y pobres (engañados) por el ceden un poder supremo al que los gobierna para proteger a todos, pero que en realidad sólo garantiza el poder de los propietarios, éste es el origen del Estado y la destrucción de la laibertad natural. A partir de aquí las sociedades se extendieron por todo el mundo implantando el mal y la desigualdad en todos los seres humanos.  La sociedad tiene un instrumento muy eficaz para pervertir, éste es la educación. La sociedad manipula a sus individuos por medio de la educación.
Rousseau propone el contrato social como medio para defender a cada individuo de la posibilidad de ser avasallado por otros. Este contrato no es el de Hobbes o Locke en el renunciamos a parte de nuestros derechos naturales cediéndoselos al Estado al que hemos de ser sumisos para que haya paz. Este contrato es injusto ya que trata de aparentar un acto de desigualdad com si fuese de igualdad. POr ello Rousseau propone  el contrato que permitirá que la fuerza del conjunto no se vea como una amenaza sino que sea la garantía de la libertad de cada individuo. El contrato sólo puede derivar de la voluntad general. Ésta ha de coincidir con la voluntad de cada individuo, pero solamente en la medida en que cada individuo renuncia a su voluntad particular para querer por sí mismo, el bien de todos. haciendo que los individuos dependan de ese cuerpo social y no unos de otros, haciendo de este cuerpo una república legítima donde el único soberanos es el pueblo. Todas las leyes son la expresión de la voluntad general, por lo que no renunciamos nuestra libertad sino que la transformamos en libertad social. 

Teología:
En el "Emilio" presenta la Profesión de fe de un vicario saboyano, donde Rousseau expone sus ideas sobre la religión natural, su deísmo, que cae lejos del materialismo y ateísmo de algunos ilustrados: la verdadera religión surge del interior de cada uno, no de las imposiciones de las iglesias, y es más cosa del corazón que de la inteligencia: «Hijo mío, mantén siempre en tu alma el deseo de que exista Dios y nunca dudarás de ello». Esta religión interior es la del hombre; está, además, la religión del ciudadano, que es la que establece el poder civil y determina el soberano: fundamentalmente es la misma que la interior, con el añadido de la obligación de observar el contrato social y las leyes, y la imposición de la tolerancia. Las religiones establecidas, como el cristianismo, son perniciosas para la sociedad.




























Kant (1724-1804)

Introducción:

Kant vivió durante buena parte del siglo XVIII. La parte central de este siglo puede considerarse como un periodo de relativa tranquilidad, precedido por las llamadas guerras de religión y seguido de una serie de guerras revolucionarias, como la revolución norteamericana de 1776 y la revolución francesa de 1789. En este periodo de entreguerras, aunque no exento de contiendas, se percibe en la élite intelectual europea una cierta mentalidad común producida por la creencia compartida en un conjunto de valores que ha pasado a la historia con el nombre de la Ilustración : Un movimiento que pretende la difusión de todos los conocimientos, para que las personas dirijan su propia vida y de esa forma todos seamos responsables de la dirección que tome la sociedad. Tenemos el “Don” de la razón, universal para todos los seres humanos, pero esta está limitada, no llega a garantizar la esencia última de las cosas descubriéndonos de esa manera la verdad, pero si tiene que ser ella la encargada de establecer sus propios criterios, es decir de ser autónoma, ha de indagar sobre su propia capacidad y someter todos los contenidos culturales a crítica, a la exigencia de los principios racionales.

La naturaleza ahora se concibe con un carácter experimental y racional, así las ciencias no se derivan de principios universales sino que se desarrollan a partir de la observación empírica y de la inducción, y se van incrementado los contenidos gracias a numerosos científicos como Bacon, Galileo y sobre todo Newton.

Ante el problema de Dios muchos se declaran materialistas y ateos y una mayoría se mantuvo en posiciones agnósticas y deístas, pero estos, defendiendo una religión natural, es decir, dentro de los límites de la razón, había una tolerancia hacia la religión católica, pues la oposición radical a la fe no está en la incredulidad sino en la superstición. Esta mentalidad común, más que producir un cambio político mediante la revolución en alguna nación o una rotura del orden político existente, lo que pretendía era conseguir una revolución general en los espíritus, ilustrando a los gobernantes y educando al pueblo para que se pudieran mejorar las leyes y se pudiera dar realidad a la idea de progreso.

Kant nació y vivió en Königsberg, en Prusia oriental. Vive como la afirmación de Prusia, una vez roto el vasallaje que la unía a Polonia. El rey Federico II (1740- 1786) favorece la educación del pueblo y promueve el progreso económico. Pero su sucesor Federico Guillermo II (1786- 1797) es un reaccionario y su ministro Woellner se frenta a Kant a propósito de la obra “La religión dentro de los límites de la razón”. Además de esto internacionalmente los hechos más destacados son la independencia Americana y la revolución francesa, aunque también  vive acontecimientos como la guerra de los siete años, en la que Prusia es invadida por los rusos. Cabe destacar en esa época el ascenso de la burguesía con respecto al resto de la población, lo que condicionará la filosofía del momento (el burgués se hace a sí mismo). Otro rasgo a tener en cuneta en la Prusia del siglo XVIII es el pietismo (en el que fue educado Kant), es una religión que da importancia a la experiencia religiosa personal, es una tendencia que se acerca a la religión desde la pasión y no desde la razón, más centrada en la moral individual que en las prácticas y ritos religiosos.  

 

En la Europa del siglo XVIII, el pensamiento no era algo unitario ni mucho menos uniforme.

Aunque se constataba una cierta concordancia en los valores básicos de la Ilustración , una cierta mentalidad común, la diversidad intelectual era evidente en países tales como Alemania, Inglaterra, Francia, España, etc. En todo caso, el pensamiento europeo fue guiado, como nunca lo había sido, por los filósofos.

En la filosofía, los planteamientos metafísicos clásicos se derrumbaron y surgió una fuerte orientación hacia los problemas del hombre, especialmente en lo que respecta a sus dimensiones ética y política. Los lugares propios de la filosofía dejaron de ser las cátedras y las escuelas para encontrarse por todas partes.

El punto de apoyo de los filósofos era la razón. Con ella se intentaba crear la ciencia para poder dominar la naturaleza. Será una razón crítica que se enfrentará a los antiguos criterios de la tradición y de la autoridad exterior. Se pretendía poder usar la razón de forma autónoma, libre y en público, lo cual generaba, a su vez, la aceptación del valor de la tolerancia. Voltaire se erigió en uno de sus máximos teóricos en obras tales como el Tratado sobre la tolerancia.

Los filósofos ilustrados abandonaron el método cartesiano racionalista, para abrazar el experimental de Newton, basado en la observación y el experimento. Esto implicaba que en el origen de todos los conocimientos iban a estar las sensaciones, aunque sobre ellas tendrían que actuar las capacidades propias del hombre para que surgieran las ideas.

 

El marco filosófico en el que se forma Kant es el racionalismo de Wolff, es un racionalismo muy extremo con el que pretende fundamentar toda la realidad a partir del principio lógico de no contradicción y deduce un saber a priori sobre el alma, el mundo y Dios, aunque también conoce los escritos de Hume, que en ese momento se estaban traduciendo sus obras al alemán.

Para Kant la ilustración es la salida de las personas de la minoría de edad infantil, por esto entiende la edad en la que se es incapaz de utilizar su razón y utiliza la del “otro”. Para la ilustración sólo se requiere la libertad y la más inocente de todas es la libertad de hacer uso público de la razón sin restricciones. Uno de los móviles del pensamiento ético de Kant fue posiblemente la controversia entre la predestinación y la voluntad libre del hombre -lo que llamará buena voluntad-, derivada de la polémica entre Lutero, Calvino y la Iglesia católica, que comenzó en el siglo XVI y duró hasta el siglo XVIII. Kant postulará la libertad como necesaria y como característica propia del ser racional. Será la que podrá generar una voluntad buena y la que podrá dotar de valor moral a la vida del hombre.

 

(Lutero defendía que la salvación del hombre no dependía del mérito de sus acciones o de lo virtuosa que fuera su vida, sino del don incondicional de la gracia divina, puesto que el hombre, radicalmente pecador, no podía contribuir con su esfuerzo a su salvación. Lo único que podía hacer era responder a la iniciativa divina de salvación mediante la fe. Aunque Lutero fue criticado por no dotar de importancia a las buenas obras, él respondía que éstas eran la consecuencia natural de la fe y que, por tanto, la fe era lo importante. Del luteranismo surgiría el pietismo. Calvino, por su parte, creía en la predestinación, esto es, en que Dios había elegido a algunas personas a las que salvaría, mientras que otras estarían ya destinadas a la condenación eterna. Dios era, por tanto, un soberano absoluto que decidía el destino del hombre, que no era libre. Un indicio que podía tener el hombre de que había sido elegido por Dios era la buena marcha que podían llevar sus negocios, lo cual originó un ambiente muy favorecedor para el desarrollo del comercio y para la implantación del capitalismo, con la consecuente caída del régimen feudal.)


 
Cuestiones de filosofía:  

La principal cuestión kantiana es buscar respuesta a la pregunta: ¿Qué es el ser humano? Que esta pregunta se desglosa en otras tres;

¿Qué puedo saber? La pregunta epistemológica. Uso teórico de la razón.

¿Qué debo hacer? La pregunta ética. Uso práctico de la razón.

¿Qué me cabe esperar? La pregunta teológica. Los postulados.

 

 Kant se dirige al sentido del conocer, por qué conocer, por qué tenemos tal necesidad de seguridad (ciencia), y la respuesta a estas preguntas, es el punto de partida de su filosofía “necesitamos conocer para obrar” después de obrar nos preguntamos qué esperamos, en la medida que hacemos esto, es que esperamos algo y le lleva a la conclusión, a preguntarse ¿qué es el ser humano?

 




Epistemología: Uso teórico de la razón.

Kant se encuentra con que la matemática y la física son saberes en progreso que extienden nuestro conocimiento y son a priori, a la metafísica no le ocurre lo mismo se mueve por puros conceptos y no llega a alcanzar el valor de necesario y universal, aunque hay una disposición natural del hombre a hacerse preguntas que están más allá de sus posibilidades de conocimiento, tales como Dios, la libertad y la inmortalidad del alma. Las deficiencias que caracterizan a la metafísica son que mientras la ciencia progresa, la metafísica sigue estancada con los mismos asuntos y que los científicos llegan a acuerdos en sus teorías y conclusiones, todo lo contrario que los metafísicos.

Por lo que hay que plantearse si la metafísica es posible como ciencia, si puede ser construida como las ciencias matemáticas o físicas. Para ello hay  establecer un tribunal que se encomienda a la propia razón pura, que se juzgue así misma y dictaminar hasta donde se puede conocer.

Comenzando por la cuestión de cómo es posible la ciencia, si conocemos las condiciones de esta, podremos saber si la metafísica se adecua a ellas.

La ciencia se articula mediante juicios sintéticos a priori (a continuación vamos a dar cuenta de ellos). Hume sostuvo que con respecto al conocimiento no podemos ir más allá de las sensaciones, pero si esto era así la ciencia carecía de todo fundamento incluso la ciencia de Newton (ya que no se puede admitir ningún conocimiento causal), además según Hume no se puede admitir el conocimiento universal y necesario en la experiencia. Kant supone que las que las condiciones de necesidad y universalidad son necesarias para un verdadero conocimiento y han de ser un elemento a priori del mismo. Kant cree que para entender la experiencia (conocimiento a posteriori) es necesario tener conocimientos que no provengan de la experiencia (conocimiento a priori). 

A priori: conocimiento independiente a toda experiencia, es universal y necesario, es previo a la experiencia, pertenecen a la estructura del sujeto.

A posteriori: conocimiento que se obtiene por medio de la experiencia, es particular y se percibe sensitivamente.

La ciencia es un conjunto de juicios que se unen entre sí para formar argumentos y Kant se pregunta por las condiciones que hacen posible los juicios de la ciencia, para ello distingue entre dos tipos de juicios:

Juicios analíticos; el predicado está incluido en el sujeto.

Juicios sintéticos; el predicado no está contenido en el sujeto.

Los analíticos no amplían conocimiento pero son a priori (no provienen de la experiencia). Los sintéticos amplían conocimiento y pueden ser  a priori y a posteriori. Esta clasificación esta realizada atendiendo a si el predicado esta incluido o no en el predicado.

También tendremos juicios a priori y a posteriori, según como sea posible conocer su verdad. Kant admite que son posibles los juicios sintéticos a priori, que además de ofrecernos información son universales y necesarios.

¿Cómo son posibles los juicios sintéticos a priori?
Kant distingue tres facultades del conocimiento, sensibilidad, entendimiento y razón. Estética trascendental: crítica de la sensibilidad: experiencia sensible.

Analítica trascendental: critica del entendimiento: capacidad de juzgar.

Dialéctica trascendental: crítica de la razón: facultad de razonar.

Estas tres partes se corresponden con tres tipos de conocimiento, el matemático, el físico y el metafísico.

La estética es el primer nivel de conocimiento de la sensibilidad, gracias al dato empírico de las sensaciones. Muestra cuales son las condiciones que hacen posible que en las matemáticas existan los juicios sintéticos a priori. Éstas son el espacio y el tiempo, las formas a priori de la sensibilidad e intuiciones puras, ya que todo lo percibido se da en un espacio y en un tiempo, son intuiciones porque son únicos sólo hay un espacio y un tiempo (ya que los conceptos pueden ser aplicados a diferentes individuos). Relaciona las matemáticas con este punto por que las matemáticas son la ciencia que estudia el espacio y el tiempo, formulando sobre ellos juicios sintéticos a priori: en geometría las propiedades del espacio a priori y en la aritmética tanto las del espacio como las del tiempo. Las matemáticas pueden formular juicios sintéticos a priori porque el espacio y el tiempo son intuiciones puras a priori.

La Analítica. En el proceso cognoscitivo además de la sensibilidad está el entendimiento, intuiciones empíricas, las que mostrarán las condiciones que hacen posible que haya juicios sintéticos a priori en la física. Si percibir es la función de la sensibilidad comprender lo percibido lo será del entendimiento. El entendimiento es definido como la facultad de juzgar o pensar de meter una intuición bajo un concepto, es decir referir la multiplicidad de las sensaciones en un concepto, esta unión entre las sensaciones y el concepto están determinadas por unas funciones a priori denominadas categorías. Son las condiciones para pensar algo como objeto kant dirá “las intuiciones sin conceptos son ciegas, los conceptos sin intuiciones son vacíos”. El entendimiento es el encargado de unificar las intuiciones dadas en la experiencia pues la experiencia como orden de la regularidad de los fenómenos, ha de implicar unas reglas que no son tomadas de la experiencia sino por el propio entendimiento.

(Los principios fundamentales en que se basa la física son, según kant, los juicios sintéticos a priori, veamos un ejemplo: el principio de causalidad está basado en la categoría de causa, la categoría de causa es un concepto puro que no procede de la experiencia, sino que es previo a esta a la cual se aplica).

Las categorías no son aplicables más allá de la experiencia, de lo dado en el espacio y el tiempo. El fenómeno es lo que se nos da, lo que se nos aparece, lo dado en el espacio y el tiempo. Lo que parece suponer que haya algo que no se nos dé. El objeto que percibimos es el fenómeno, lo que no podemos conocer de ese objeto se denomina la cosa en sí o noúmeno.
Las categorías serían la estructura subjetual que comprende el material empírico, las categorías no surgen de la experiencia sino del entendimiento, los juicios proceden de las categorías.  En este punto nos encontramos con la Deducción trascendental, lo que se quiere decir con esta terminología, es uno de los mayores descubrimientos de la cultura occidental; no son las categorías regidas por los objetos sino los objetos regidos por las categorías, hay un papel muy activo del sujeto en la naturaleza sensible, ya que la razón descubre lo que ella misma produce (por eso la física se convierte en ciencia, si sólo estuviese compuesta de proposiciones particulares no se podría hacer ciencia, las categorías dan la solidez universal y necesaria). Pero aún vamos más lejos; algo es objeto porque se enfrenta a una conciencia que actúa como sujeto, nada es objeto si antes no es conocido. De la misma manera, cuando se trata de la posibilidad de que algo exista como objeto de experiencia hay que presuponer una conciencia que ha de ser anterior al objeto, a esta conciencia la llama Kant “Yo trascendental”.
Nada es objeto conocido, sin la conciencia que percibiéndolo unifica el conjunto diversificado de su color, sabor, forma, peso, etc. De la misma manera cuando se trata, no del conocimiento empírico de algo, sino de la mera posibilidad de que algo exista como objeto de experiencia, hay que presuponer una conciencia que sea razón y origen de la unidad y de la síntesis. A esta experiencia lógica de todo conocer se la denomina Yo trascendental.

 

Dialéctica trascendental: estudia la razón y se ocupa del problema de la validez científica de la metafísica. Kant piensa que la metafísica no es posible como ciencia puesto que los juicios sintéticos a priori están asentados en la experiencia y la metafísica que trata de temas como, el alma, el mundo y Dios están más allá de la experiencia, no son pues, objetos de conocimiento sino ideas de razón. Las categorías sólo pueden usarse en su aplicación a los fenómenos dados por la experiencia. La razón no puede conocer fuera de la experiencia, las ideas no tienen valor constitutivo de objetos al no contar con datos empíricos es un conocimiento vacío, aunque la razón teórica tenga una tendencia a buscar lo incondicionado de ahí que tienda a extender su conocimiento más allá de la experiencia. La idea de alma o yo sirve para orientar la investigación psicológica y unificar la variedad de los fenómenos psíquicos lo mismo con la idea de mundo, relacionar los distintos fenómenos naturales en una totalidad y la idea de Dios aparece como un ideal de perfección inteligible que se manifiesta en la naturaleza e invita a su progresivo descubrimiento.

 





Ética: Uso práctico de la razón.

En la tradición filosófica y cultural de occidente, la ciencia ética y los contenidos morales se habían fundamentado sometidos a las leyes de la naturaleza con exigencias causales y rigurosas donde poco tenía que hacer la libertad; así cuando Kant niega la posibilidad de demostración científica de la existencia de Dios, del libre albedrío y del alma inmortal, de alguna manera destruye los fundamentos de la moral, no se evade de la tradición sino al contrario acaba con ella y ahora será la conciencia del sujeto la que juzgará la bondad o maldad de una acción.

Kant considera que la única cosa que merece absolutamente la denominación de “bueno” es la buena voluntad. Ésta no se define precisamente como la simple intención de obrar bien, sino como un querer puesto en práctica, como voluntad misma en cuanto capaz de actuar determinada por la razón. Si el fin de la vida humana hubiera sido la obtención de felicidad, nada más inapropiado que la razón para conseguirla porque el instinto hubiese cometido mejor ese fin. La voluntad y la razón no tienen como misión alcanzar la felicidad sino la dignidad. La voluntad será buena cuando lleve a una acción hecha por deber. No es buena o mala por el fin que pretende, sino que lo es en sí misma, porque quiere que lo que hace sea conforme al deber, cosa que consigue cuando actúa por respeto a la ley moral. Y este deber se funda en la propia naturaleza humana. El obrar por deber debe valer para todos los hombres racionales, por lo que se puede universalizar y ha de valer de un modo necesario (así tenemos la universalidad y la necesidad), ha de tener, por tanto un fundamento a priori en la misma razón. El único concepto de deber que pueda basarse en la razón es el que se presenta bajo la forma de imperativo. Tenemos dos tipos de imperativos los hipotéticos y los categóricos. Los primeros son mandatos que persiguen medios para fines posteriores, (si quiero tal fin, he de poner en práctica los medios adecuados). Mientras que los segundos son mandatos que se refieren a acción con el fin en sí mismas, obligan incondicionalmente y prescriben la moralidad a modo de juicios sintéticos a priori, a priori porque no dependen ni de la experiencia ni de las propias intenciones y sintéticos porque representan algo más que la misma voluntad, la acción. No porque algo sea bueno se impone a la voluntad, sino porque la voluntad se impone algo a sí misma, esto que se impone es necesariamente bueno. La formulación del imperativo categórico sería la siguiente: “Obra sólo según aquella máxima que puedes querer que se convierta, al mismo tiempo en ley universal” Siendo la máxima el principio según el cual obra, es un principio subjetivo de la acción y la ley el principio según cada uno debe obrar, principio objetivo y universal. El imperativo categórico dice que la máxima ha de convertirse en ley para ser calificada como buena y ser universalizable. Esta formulación del deber excluye cualquier finalidad condicionada de la voluntad particular. Sólo hay que buscar la finalidad absoluta y sólo el ser racional es fin en sí mismo, por lo que deberemos comportarnos con los demás sujetos y con toda la humanidad como fines en sí mismos y nunca como medios.

El que un ser racional tenga el fin en sí mismo fundamenta la idea de autonomía moral (la voluntad posee en sí misma la voluntad de obrar, si la busca fuera de ella se produce la heteronomía). La autonomía es la condición intrínseca de la libertad, y por ello de la moralidad, es la facultad que tiene la voluntad de autodeterminarse. Pues no se actúa moralmente sino en conformidad con uno mismo, esto es, el hecho de tener como imperativo categórico el respeto a la misma humanidad como fin en sí misma nos constituye a la vez como legisladores universales, por eso la moralidad puede llamarse también reino de los fines, es decir, una sociedad sometida a las mismas leyes de fines. Una sociedad en la que sus miembros son soberanos legisladores y autónomos que se dan las leyes a sí mismos. 

Actuar de acuerdo con el imperativo categórico, que no es más que una forma de querer, una forma sin contenido moral concreto.

Si la voluntad se determina a sí misma, si se es libre, puede decidirse a obrar por un principio formal. La voluntad es libre si no se determina por algo que pertenece al mundo fenoménico. Por ello distinguiremos entre las dos categorías morales más importantes: el bien y el mal. Algo es bueno  o malo no porque es percibido como moralmente obligatorio sino debido que la voluntad se lo impone tras percibir cuál es su deber moral teniendo en cuenta el imperativo categórico. Propiamente bien y mal son conceptos a priori, pero que no se aplican a objetos conocidos (como pasa con las categorías del entendimiento) sino que son efectos de un única categoría práctica, la causalidad libre, la libertad, que hace que las acciones humanas sean, por determinación, buenas o malas.     

Hay tres posibles actitudes de la voluntad humana:

La mala: que no tiene en cuenta la ley.

La legal: obra conforme a la ley, pero por respeto, no por otros motivos e inclinaciones.

La buena: actúa de acuerdo con la ley por deber y por deber es lo que constituye la voluntad moralmente buena.

Los postulados de la razón práctica:

Libertad, inmortalidad y Dios.

Como postulado entendemos la proposición evidente y no demostrable que hay que admitir si queremos explicar un hecho, en este caso el de la moralidad.

La exigencia moral de obrar por respeto al deber supone la libertad ya que podríamos elegir dejarnos llevar por nuestros deseos. 

La inmortalidad del alma: pues la perfección es una tarea infinita, no se puede realizar en un tiempo finito, la perfección es la adecuación completa del alma con la ley moral.

La existencia de Dios: que viene a representar la concordancia entre moralidad y felicidad, como bien supremo, modelo absoluto de perfección y causa adecuada de felicidad. No está en nuestras manos conseguir felicidad sino merecerla y la única garantía de que la virtud alcance la felicidad merecida, está en la presuposición del supremo bien independiente, esto es la existencia de Dios.  

 

 

La filosofía de la Historia :

Después de dar respuesta a lo que debe ser la moralidad se pregunta por el destino del hombre. Para Kant la moralidad suponía la inmortalidad, pero ahora añadirá que también la historia ya que ambas se fundamentan en la libertad. Kant considera que el individuo ha de desarrollarse moralmente y para ello toma en cuenta la convivencia en sociedad, la finalidad de la humanidad ha de darse únicamente en una constitución perfecta, en un estado de ciudadanía mundial donde sea posible el desarrollo pleno de todas las capacidades humanas. Por mucha discordia, oposición o luchas que existan, a la humanidad no le queda más que construir lazos sociales con la que pueda superara la tendencia a la discordia, armonizando libertad y coerción. Del esfuerzo constante por superar la tensión que genera la insociable sociabilidad nace la «libertad bajo leyes», única forma posible de libertad social, y también la cultura, el arte y el «más bello orden social», en donde la sociedad se convierta en un «todo moral» y el mundo en un Estado en el que puedan desarrollarse todas las disposiciones del hombre. 

 






















LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA:

Vamos a dividirla en los siglos XIX  y XX, para distinguir las corrientes que se dan en una y en la otra. En el siglo XIX destacamos el liberalismo propugnado por John Stuart Mill, el positivismo por Comte, el materialismo por Marx y el vitalismo por Nietzsche. El siglo XX será representado por la fenomenología representada por Husserl, el positivismo lógico y la filosofía analítica por Wittgenstein y por la preocupación en cuanto al ser, ontológica y existencialmente por Heidegger y Sartre entre otros. Axiológicamente representado por Scheler. También una preocupación constante por el sentido del conocimiento y la ciencia, y una crítica a la razón constante desde la dialéctica y la hermenéutica que acabará replegándose en la llamada posmodernidad.

Siglo XIX

El siglo XIX es la época e la expansión de la revolución industrial, la crisis del imperio español al perderse las colonias continentales y americanas. En general, fue el siglo en el que comenzó la ruptura definitiva del Antiguo régimen político y social en toda Europa. Los progresos generales del capitalismo, siderurgia, ferrocarril, navegación a vapor, acaban con la relativa inestabilidad política y la tensión entre las fuerzas señoriales y las fuerzas burguesas, inclinándose la balanza a favor de estás últimas, es la época de los liberalismos y también de las revoluciones nacionalistas (unificación de Alemania e Italia).
En este siglo la revolución social es la que trae consigo el capitalismo que acaba por imponerse en todas partes, A finales del siglo XIX genera nuevos cambios  tecnológicos (electricidad, gasolina, automóvil, ...) y tiende a transformarse estructuralmente de capitalismo familiar a capitalismo monopolista y financiero, mientras las contradicciones entre las principales potencias políticas y su lucha por el reparto de los mercados mundiales conducen al colonialismo y el imperialismo. Por otra parte, se desaloja gran parte del campesinado de la tierra y se comienza a proletarizar a sectores del artesanado gremial creando así la mano de obra necesaria para el sistema industrial. 
Europa extiende por el mundo los principio jurídicos, institucionales y políticos, el sistema democrático y liberal. Se extiende la idea de que cada país ha de tener una constitución y los tres poderes divididos, además del pluralismo político para ir alternado gobiernos.
En cuanto al arte aparece una reacción contra el realismo, con el impresionismo, y el modernismo tanto en pintura como en literatura. En música se acaba con el romanticismo y se impone el impresionismo.    

El liberalismo

El liberalismo es la teoría política y económica que defiende el primado del principio de la libertad individual. Dicha defensa no supone la mera negación de la autoridad (lo que sería entender la libertad en sentido meramente negativo: como opuesta a sus constricciones), sino la afirmación de la autonomía del individuo para seguir reglas racionales. De esta manera defiende que la libertad es del individuo, por encima del Estado y de la colectividad. Como teoría política, el liberalismo que se desarrolló en los siglos XVII y XVIII surgió a partir de las teorías contractualistas que insistían en los derechos universales del hombre. En sus variantes más conservadoras, el liberalismo ha tendido a menospreciar las diferencias concretas del punto de partida de los individuos. Basándose en una formulación abstracta de la «igualdad de todos los hombres», ha conducido hacia la confusión demagógica entre la defensa de dicha igualdad como ideal, con la declaración de la igualdad como punto de partida. De esta manera, bajo la demagogia de considerar que todos los hombres son iguales según el derecho, pero sin considerar el punto de partida realmente desigual de hecho, la defensa de estas tesis de manera abstracta implica la perpetuación de los privilegios de las clases dominantes, que se amparan en unas leyes de mercado hipotéticamente justas y objetivas pero que esconden un punto de partida desfavorable para los desposeídos. Este es el núcleo de la crítica que desde el marxismo se ha efectuado a los aspectos económicos e ideológicos del liberalismo.

Mill, John Stuart (1806-1873)

La filosofía de John Stuart Mill es una reelaboración de la tradición empirista y liberal inglesa, del utilitarismo y del espíritu positivista

Piensa que de la distribución de la riqueza es el problema fundamental de la economía política.Se preocupa por la libertad social, la de acción, que se exterioriza en libertad de pensamiento, expresión, asociación y el ejercicio de los demás derechos civiles, pero no aquella que supone defensa y protección del individuo frente a los abusos u opresión del poder , que se supone que ya ha de estar defendida en un estado democrático,  sino la que ahoga la «tiranía de la mayoría», o de la masa, o de la opinión dominante.

La cohesión moral que necesita una sociedad ha de provenir de la ética. La que propone Mill, es la ética del principio utilitarista, según la cual la bondad de una acción corresponde a la mayor cantidad de felicidad del mayor número posible de personas, y donde «felicidad» es presencia de placer y ausencia de dolor. Al egoísmo ético que supone el principio utilitarista, contrapone Mill, como contrapeso, la reflexión de que no hay felicidad propia sin la percepción de la felicidad de los demás.

 

El positivismo

Es una actitud teórica que sostiene que el único auténtico conocimiento o saber es el saber científico. Le caracteriza una actitud crítica ante la filosofía tradicional, en especial la metafísica, y afirma que también la filosofía ha de ser científica: defiende que la realidad se manifiesta en los fenómenos y obliga a rechazar cualquier concepción de una esencia oculta más allá de los fenómenos; la regla del nominalismo, según la cual el saber abstracto no es saber de cosas en sí o universales, sino de meras cosas individuales generalizadas, por lo que las reglas morales o juicios de valor son carentes de sentido cognoscitivo y, finalmente, la regla de la unidad del método de la ciencia, según la cual cabe pensar en un solo ámbito del saber, reducible a la observación y a la experiencia, en definitiva a una única ciencia, tomando como modelo la física.

 

 

Comte (1798-1857)

 

La filosofía es un momento de la evolución del espíritu humano, no es más que un saber abstracto que trata de dar unidad y coherencia, no son más que ideas generales acerca de las cosas y de los hombres que brotan espontáneamente, esto le ocurre por que la vida le fuerza a poner en orden lo que le rodea para poder prever lo que va a ocurrir. Hemos dicho que la filosofía en un momento en la evolución de la históriale intermedio) vamos a ver los momentos, que representan los estados por los que ha pasado el espíritu humano:

1.- El estado teológico, un momento en que la inteligencia humana y las ciencias están en subdesarrollo, el hombre busca el origen de todo y lo explica por medio de la religión.

2.- El estado metafísico, los dioses son sustituidos por entidades abstractas, es un progreso porque no se sale de las cosas para ir a los agentes sino que se queda en las cosas mismas.

3.- El espíritu positivo, se queda en las cosas mismas pero ateniéndose a la observación de los hechos y al razonamiento sobre ellos, no se trata de averiguar por qué ocurren las cosas, sino cómo ocurren, su objeto no es descubrir causas sino relaciones.

Hace una clasificación de las ciencias y la ciencia a la que las demás están subordinadas es la sociología.











 


El materialismo


El materialismo que sostuvieron K. Marx y F. Engels y que se caracteriza como una concepción del desarrollo de la historia y la sociedad en función de la realidad económica. El hombre es un ser histórico que se construye a sí mismo satisfaciendo en el medio que le rodea sus propias necesidades. Esta interrelación inicial con el medio ambiente se convierte en una actividad humana modificadora del mismo, mediante el trabajo, a lo cual denomina Marx praxis. A partir de este momento, no es simplemente un conjunto de necesidades biológicas y vitales lo que impulsa y provoca la actividad del hombre, sino la satisfacción de todas las necesidades «humanas» con la aplicación de lo que mayormente caracteriza al hombre como tal, como es su fuerza productiva, o relación del hombre con la naturaleza, que se convierte en motor de la historia humana. A ella se debe la existencia de unas determinadas relaciones de producción, o relaciones de los hombres que producen entre sí. Fuerzas de producción y relaciones de producción configuran, a su vez, los modos de producción, que son lo que determina una manera de vivir en sociedad en una fase concreta de la historia humana.

En los modos de producción, es decir, en la manera como se produce, que no es más que el sistema social, se manifiesta lo que el hombre es: su naturaleza histórica. A su vez, los modos de producción condicionan todo el proceso en que se estructura la vida social, política y espiritual del hombre.
 

Marx (1818-1883) 

Introducción:

Desde un punto de visto político, la Europa de 1859 es herencia de la época de la Restauración , por la que se pretendió volver a una situación anterior a todo lo que significó el impacto de la Revolución Francesa : vuelta a las fronteras anteriores a las invasiones napoleónicas y  vuelta al absolutismo. Pero uno y otro elemento de la Restauración van a entrar en contradicción a lo largo del XIX respectivamente con el auge del  nacionalismo y del liberalismo. En cuanto al nacionalismo, la ordenación territorial de Viena se  romperá con los procesos de unificación de Alemania e Italia. Respecto al liberalismo, la supuesta restauración de las monarquías absolutas es  frágil, como lo muestran las oleadas revolucionarias de 1820, 1830 y 1848: la primera con epicentro en España (sublevación de Riego), y las otras en Francia. En las dos últimas se observa la tensión existente entre las aspiraciones, en estas revoluciones, de la burguesía (de orden político) y las del movimiento obrero (de orden también social).

 

Por otro lado el movimiento obrero comenzó en Gran Bretaña como una corriente contraria al proceso de mecanización del trabajo, por la pérdida de puestos de trabajo que suponía. Al movimiento que provoca estas revueltas se le conoce como movimiento ludista. Posteriormente, las mutuas o sociedades de socorro mutuo se fueron transformando en sindicatos orientado a la mejora de las condiciones laborales. Ya en 1838 con el llamado cartismo, el movimiento obrero inglés inició claramente el paso de las reivindicaciones laborales a las políticas. En 1864, con el importante papel de Marx, se fundará en Londres la Asociación Internacional Obrera o I Internacional.

En esta época encontramos una serie de cambios fundamentales que sirven de aliento a la revolución industrial; tenemos cambios en la producción agrícola (desaparición de  tierras comunales y nuevos sistemas de cultivo) que provocan excedente de mano de obra campesina y acumulación de capital. También el aumento de la población por el retroceso de la mortalidad. Además de la expansión del comercio tanto interno como externo. Y por último, las innovaciones técnicas que revolucionan especialmente la industria textil, la siderurgia y los transportes (ferrocarril). Esta revolución industrial británica se extendió al continente de manera desigual, aunque Gran Bretaña mantuvo su liderazgo a lo largo del XIX. Poco después de la muerte de Marx, aparece una segunda fase (“segunda revolución industrial”), con nuevos desarrollos tecnológicos (la electricidad), mayor intervención del Estado y desarrollo del colonialismo. En esta época se produce también de forma generalizada en los países europeos, no sólo un crecimiento demográfico, sino un importante crecimiento de la población urbana.

 

En el campo de la ciencia cabe destacar, el desarrollo del evolucionismo (J.B. de Lamark y, sobre todo, C. Darwin.  Desde el punto de vista de las diferentes manifestaciones artísticas, el XIX puede dividirse en una primera mitad romántica y una segunda realista. Y en el plano estrictamente filosófic pueden distinguirse, por un lado, las corrientes a las que él permanecerá prácticamente ajeno como son el positivismo y la corriente vitalista e irracionalista: En la tendencia positivista, el filósofo más característico es el francés Augusto Comte. La idea más característica del positivismo es que el único modo de conocimiento válido es el conocimiento científico. La tendencia de corte vitalista e irracionalista, cuyos dos máximos representantes son el danés S. Kierkegaard (1813-1855) y el alemán A. Schopenhauer (1788-1860), tienen como elemento común  el subrayar los aspectos irracionales de la vida humana.

 

Por otro lado, está la corriente filosófica en la que Marx se inserta, las filosofías que tienen a Hegel como referencia. A la muerte de Hegel (1770-1831), se abrieron dos interpretaciones posibles de su filosofía, una desde posturas teístas y más bien conservadoras (derecha hegeliana) y otra atea y con una ideología liberal (izquierda hegeliana). De la izquierda hegeliana destaca Feuerbach que considera que la religión está en la proyección que el ser humano hace de rasgos suyos en un ser imaginario, Dios. El ser humano toma algunas de sus propias características, elimina los aspectos negativos de la existencia humana, e inventa así a un ser omnipotente y omnisciente. El hombre creó a Dios a su imagen y semejanza, o por lo menos a imagen y semejanza de lo que el ser humano quisiera ser. Esta crítica de la religión es a la vez una crítica a la filosofía de Hegel, cuya filosofía sería todavía una religión disfrazada. Ahora bien, para la izquierda hegeliana, y en particular para Feuerbach, la religión, aunque es una ilusión, tiene un aspecto positivo: indica un ideal para el ser humano. Éste no se limita a ser una realidad natural más, sino que tiene unas posibilidades que lo llevan más allá de lo puramente natural. Dios no sería más que el proyecto para una Humanidad que no se conforma con las limitaciones que tiene la existencia humana concreta.

Sociedad: 

El Socialismo científico:

Según Marx, pues, toda la historia es la historia de las contradicciones reales entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. El factor determinante de la historia lo constituye esta contradicción dialéctica entre fuerzas productivas y relaciones de producción, expresada en la lucha de clases, que se convierte en el motor de la historia. Así se engendra la base económica sobre la cual se edifica la superestructura, que está formada por el conjunto de leyes, ideas, filosofías, arte, religiones, etc., que expresan la conciencia que cada época tiene de su realidad social y configuran la «ideología». Pero, en la medida en que está edificada sobre unas determinadas relaciones de producción, en cada época, la ideología dominante es la ideología de la clase dominante. Así, las concepciones ideológicas son formas invertidas o falsa conciencia que tienden a esconder el verdadero fundamento sobre el que reposan, y deforman la conciencia de la realidad, considerando como naturales hechos, ideas y sistemas sociales que son solamente producto de los distintos modos de producción. En la sociedad capitalista, los elementos ideológicos fundamentales los suministra la economía política burguesa que, como en la teoría política de Locke, parte de considerar la propiedad privada como un dato “natural”, como si existiese una naturaleza humana inmutable, y como si fuese un hecho “natural” la apropiación de la fuerza de trabajo de unos hombres por otros y no un acto de fuerza e injusticia. Este es el carácter deformador e ideológico de la economía política burguesa, a la que Marx se apresta a combatir. Pues considera que las ideas y las creencias, la ideología no son productos del entendimiento de una conciencia autónoma y libre sino que se encuentra condicionada por la economía, relaciones de producción. De este modo no es el pensamiento el que rige la realidad material sino la realidad la que rige el pensamiento. La ideología desfigura la realidad según la situación económica concreta en la que haya surgido. Si esto es así, la ideología depende de la economía y el que la controle controlará aquella. La superestructura se verá influida por la infraestructura que es el conjunto de elementos materiales que resultan fundamentales en el funcionamiento y en la evolución de una sociedad  (es la estructura económica determinada por las relaciones de producción). Pero esta crítica no puede realizarse sin tomar simultáneamente en consideración las categorías de análisis económico y las categorías de análisis políticas. En el proceso de desarrollo de las fuerzas productivas, se entra en contradicción con las relaciones sociales y políticas, se tambalea el equilibrio social y aparecen nuevas clases sociales que entran en conflicto con las que detentan el poder, pero frenan el desarrollo de las fuerzas productivas, originándose un período de revolución social. En el caso de la moderna sociedad capitalista, la nueva clase social que va emergiendo lentamente es el proletariado, que aparece como clase antagónica de la burguesía. En este proceso también se originan cambios en la superestructura ideológica determinados por la base económica. La conciencia de clase, es decir, la toma de conciencia por parte de los explotados de su situación real en contra de las ideas de la ideología dominante, es un factor imprescindible para cambiar de manera revolucionaria la estructura económica. Porque, según Marx, una idea se convierte en fuerza material cuando es asumida conscientemente. De ahí se infiere que, para que se dé un proceso revolucionario, no es suficiente que existan las condiciones económicas y estructurales de confrontación entre fuerzas productivas y relaciones de producción sino que, además, es preciso que dicha confrontación salte al plano de la actividad política mediante la previa toma de conciencia de los agentes revolucionarios que son, en cada época histórica, la clase explotada que surge con el desarrollo de las fuerzas productivas. Esta dialéctica entre fuerzas productivas y relaciones de producción se expresa históricamente a través de diferentes formas. En la sociedad capitalista la contradicción principal es la que enfrenta a la clase social capitalista con la proletaria. Ahora bien, puesto que el modo de producción capitalista ha desarrollado en su seno las fuerzas productivas suficientes como para satisfacer las necesidades de la humanidad, esta contradicción es más flagrante que nunca en la historia: nunca, como hasta la época contemporánea, las fuerzas productivas han podido, mediante la ciencia y la técnica, tener una función social tan importante pero, precisamente por ello, nunca, tampoco, ha sido tan flagrante la contradicción. En este estadio de la evolución social, Marx piensa que el proletariado encarna el sujeto revolucionario que tiene como misión la superación de la sociedad capitalista y, dado el alto grado de desarrollo económico de dicha sociedad, la superación de las bases de toda la historia hasta ahora conocida, que aparecerá como prehistoria de una nueva humanidad, puesto que con la revolución comunista no se sustituye una clase explotada por otra, sino que se crean las condiciones de eliminación de toda la sociedad de clases.
 
Análisis del proceso del trabajo:

En el sistema social existente el trabajo produce bienes. Los bienes son valores de uso que se intercambian en el mercado. Todo producto del trabajo es intercambiable por cualquier otro producto del trabajo. Posee un valor de cambio que lo iguala con todos los demás bienes. Esa homogeneización universal, mediante la cual todo bien se hace equivalente con los demás, no puede ser adscrita al valor de uso de los bienes, ya que, como valores de uso son intercambiables sólo en la medida en que son diferentes entre sí. Por otro lado su valor de cambio es una relación cuantitativa. Si la propiedad común a todos los bienes es el trabajo, ha de ser entonces, despojado el trabajo de toda distinción cualitativa. Lo que reduciría el trabajo a la cantidad de fuerza de trabajo utilizada en la producción de un bien. Si al trabajo se le despoja de toda especificidad, no queda más que la duración para distinguir un trabajo de otro. Del trabajo podemos distinguir el trabajo específico o concreto que se refieres a los valores de uso concretos específicos y el trabajo abstracto, universal.

La economía clásica consideraba el trabajo como la única fuente de toda riqueza social, sin advertir el hecho, de que es sólo el trabajo abstracto, universal lo que crea el valor de una sociedad productora de bienes, mientras que el trabajo concreto lo que hace es preservar y transferir valores ya existentes. Así la fuerza de trabajo es la única mercancía cuyo valor de uso constituye la “fuente” no sólo del valor, sino de un valor mayor del que ella misma tiene . Esta plusvalía creada por el trabajo abstracto, universal que se oculta tras su forma concreta va a las manos del comprador de la fuerza de trabajo. En virtud del hecho de que el trabajo tiene esta forma dual, la apropiación privada de la fuerza de trabajo conduce inevitablemente a la explotación. Por lo que el beneficio de los propietarios no se debe a lo que David Ricardo pensaba la consecuencia directa de las leyes naturales tales como la oferta y la demanda sobre a circulación de mercancías. Si todo intercambio de mercancías se produce entre valores equivalentes no explicamos el beneficio o plusvalía. Marx cree que esa plusvalía se obtiene al tratar la fuerza de trabajo como mercancía, cuyo valor de uso es producir valor de cambio y comprarla con un valor distinto e inferior al del valor de las mercancías que producen en el tiempo el trabajo. La propia plusvalía será la que de un modo indirecto llevará a la crisis del sistema, pues la lucha de clases acabará con la guerra de todos contra todos, además de los proletarios (contra los capitalistas), también los propio capitalistas tienen intereses opuestos (contra ellos) lo que se traducirá en la concentración de medios productivos en unas pocas manos. Hasta que los obreros tengan conciencia de clase y se levanten contra el sistema.

Alienación económica.  

La raíz de toda alienación se encuentra en la alienación económica. La propiedad privada aliena al hombre porque lo transforma de fin en medio, de persona en instrumento de un proceso impersonal que lo esclaviza sin consideración a sus necesidades y sus exigencias. La consecuencia más grave es la laceración de su propio ser, pues está constituido por relaciones con la naturaleza y con los demás hombres. Al separarlo de las relaciones con los demás se separa de sí mismo. El sistema capitalista relaciona los hombres entre sí instrumentalizándolos, como si fuesen mercancías que se intercambian. El status social de los individuos, su nivel de vida, la satisfacción de sus necesidades su libertad y su poder están determinados por el valor de sus mercancías.

Teología

Marx ve la religión como una conciencia invertida del mundo, producto de una sociedad injusta. Luchar contra ella es luchar contra un mundo injusto. A la vez la religión no solo es expresión de miseria, sino también de protesta de los miserables. Se ve la religión como instrumento de dominación de unos hombres sobre otros, es la expresión de la desesperación producida por la miseria de las masas, es su consuelo ideado para mitigar sus desdichas.
 

El vitalismo

 

Este término designa el pensamiento del conjunto de filósofos que situaron la vida como centro de sus reflexiones. Autores como Dilthey, introductor del vitalismo en la ciencias del espíritu, Simmel, representa una de las orientaciones de este vitalismo entendido como filosofía de la vida. También se sitúa a Ortega y Gasset en la corriente vitalista entendida en este primer sentido.

Pero este término adquiere su significado más importante para designar una corriente de pensamiento filosófico-biológica desarrollada durante el siglo XIX y comienzos del XX que, opuesta a toda forma de materialismo y reduccionismo de la vida a fenómeno físico-químico o mecánico, defiende la existencia de un principio vital específico.


FRIEDRICH NIETZSCHE (1844-1900)

Introducción:

Nietzsche nace, en la Turingia sajona unida a Prusia. En este periodo de tiempo, Prusia se refuerza como potencia hegemónica contra Francia, y se produce la unificación de Alemania.

En 1815, con la derrota de Napoleón, Prusia se anexionó Renania y los príncipes alemanes crearon la Confederación Germánica de estados independientes en todo, menos en la política exterior. Y dentro de estos estados, Austria y Prusia eran dominantes, lo que creó una tensión entre ambos. Prusia instauró la Unión Aduanera del Norte de Alemania, de la que Austria quedó excluida. Esta unión duplicó el comercio y aumentó la preponderancia de Prusia en el mundo alemán y en Europa. No obstante en 1864 Austria y Prusia estuvieron aliadas en la Guerra de los ducados, sin embargo no cesaron las tensiones entre ambas potencias.

Con la llegada del canciller Otto von Bismark, se inicia una importante estrategia, para aislar a Francia y sustituir su hegemonía en Europa, por la Hegemonía Germana , derivada de la unión de los estados de habla alemana, liderados por Prusia, que mantenía el mejor ejército de Europa. En octubre de 1865, Bismark consigue del emperador francés Napoleón III, que Francia se mantenga neutral ante un previsible conflicto entre Austria y Prusia.

La disputa entre Austria y Prusia por la hegemonía de la unificación alemana se resolvió en 1866, con la victoria de Prusia en la Guerra de las siete semanas. La unificación se llevó a cabo en torno a la Confederación de la Alemania del Norte, concebida por Bismarck. El Reichstag se inauguró en 1867. En 1870 surge la guerra franco-prusiana. La victoria definitiva lograda por Prusia sobre los ejércitos de Napoleón III, fue la cúspide que permitió la efectiva unificación de Alemania bajo el Segundo Reich, liderado definitivamente por Prusia.

Nietzsche, que había colaborado voluntariamente en la guerra franco-prusiana, y que conocía personalmente a Bismarck mostrará una actitud crítica hacia el nacionalismo y el imperio alemán. De hecho criticará la concepción de Estado al entenderlo como un instrumento que los débiles utilizan para protegerse y con él vengarse de los fuertes. Además con la incorporación de la democracia  se llega al mayor punto de decadencia, debido a que permite el ascenso de mediocres al poder.

En esos momentos Alemania era uno de los países más industrializados de Europa. En el último decenio del siglo XIX se incrementó su producción industrial debido a su preponderancia socio - política y también gracias a sus relaciones con Inglaterra.

Desde el punto de vista sociocultural y filosófico el siglo XIX, está fuertemente condicionado, por las consecuencias de la Ilustración alemana, y especialmente de su gran pensador Kant; su filosofía es a la vez racionalista e iluminista, la razón es la única guía posible pero al mismo tiempo tiene unos límites precisos. Muchos intelectuales y filósofos intentaron transponer estos límites abriendo nuevas vías de investigación. Los primeros fueron los integrantes del pre-romanticismo alemán, que reconoce los límites de la razón, pero pretende trascenderlos a través de la experiencia mística y la fe. Sus principales representantes son: Jacobi, Hartmann, Herder y los poetas Schiller y Goethe.

Este movimiento fue precursor del romanticismo, marco intelectual y filosófico, donde se desarrolla el pensamiento nietzscheano.

Los románticos vieron en la razón humana una fuerza infinita, capaz de conocer la totalidad, lo absoluto. Unos, como Fichte, Schelling y Hegel, entendieron la infinitud de la conciencia como una actividad racional necesaria y dialéctica; otros como Schleiermacher, Schlegel, Tisch y Novalis, entendieron esa infinitud, como una actividad libre, privada de una determinación rigurosa, que identificaban con el sentimiento.

En la segunda mitad del siglo, se produjo un fuerte rechazo al romanticismo, en particular al idealismo hegeliano, en varias perspectivas.

Desde el materialismo de la izquierda hegeliana, Feuebarch con su concepto de "alienación religiosa", y desde el materialismo histórico de Marx, que critica el fraude hegeliano de interpretar las producciones del espíritu -superestructura- sin advertir su soporte económico, basado en la injusticia social -superestructura-.

También desde un materialismo positivo, que, tomando como paradigma los descubrimientos científicos, critica como ilusoria la metafísica hegeliano, es el positivismo por ejemplo de Augusto Comte.

Y por último desde un individualismo pesimista que interpreta el mundo como la expansión de una voluntad cósmica. Es la postura de Schopenhauer.

 

Nietzsche enlaza más directamente con esta última perspectiva y critica el materialismo histórico y especialmente el socialismo, debido fundamentalmente a su visión igualitarista. Respecto al positivismo, Nietzsche en realidad sintió gran interés por las ciencias y las criticó duramente aunque sintió afinidad por la biología, sobre todo el evolucionismo de Darwin y el neodarwinismo.

Sin embargo la genialidad del pensamiento de Nietzsche, se desmarca de todas las corrientes de su época, incluso de las más críticas. Su formación clásica y sus dos símbolos: Apolo y Dionisos, le sirvieron para pensar la cultura griega con nuevas categorías y sobre todo para elaborar una nueva perspectiva original y trágica, cuya influencia pervive hasta nuestros días.

Por último el siglo XIX fue un siglo de grandes innovaciones, en cuanto a la ciencia, la vacuna de Pasteur, las leyes de genética de Mendel y el nacimiento de la psicología de Wundt. En cuanto a la técnica, el telégrafo, el automóvil y la lámpara eléctrica. En música destacan compositores como Verdi, Debussy, Brahms y Wagner (amigo y enemigo de Nietzsche). En pintura corrientes como el realismo, el naturalismo, el impresionismo y el expresionismo. En literatura el realismo, naturalismo y romanticismo.  

 

Pensamiento:

La filosofía de Nietzsche es una crítica a los fundamentos de la cultura occidental basada en una metafísica, una religión y una moral que han suplantado e invertido lo valores vitales, por otra parte es un intento de superación de esta cultura a la que califica como producto del resentimiento contra la vida.

La filosofía de Nietzsche la podemos dividir en tres etapas. Pretende destruir la religión, en“Así hablo Zaratrusta” utiliza un estilo de parábolas evangelistas como ironía al cristianismo. Pero más que un estructurador sistemático su pensamiento lo expresa con un lenguaje más literario y expresivo que ensayístico. Hace gala del género aforístico que consiste en expresar mediante formulaciones breves e independientes con las que pretende no demostrar nada, sino insinuar y estimular a su lector a que piense.

 
Epistemologia

Considera que únicamente podemos descubrir la esencia del mundo y por tanto la filosofía a partir del arte y más en concreto de la tragedía, ya que viene a representar el juego trágico que es la vida. El verdadero artista es el que acepta la vida, incluso en sus aspectos más terribles (el ideal de hombre de Nietzsche es el que se lanza a la vida y se abraza a ella pudiendo destruirse).

 En su estudio sobre la tragedia investiga también sobre el nacimiento de la cultura occidental que analiza a partir de dos categorías complementarias de análisis estético: lo apolíneo y lo dionisiaco. Apolíneo representa el ideal de belleza y proporcionalidad; lo dionisiaco representa la desmesura, lo inacabado y el devenir. Ambas categorías se estimulan y se necesitan mutuamente a pesar de que se encuentran en continua lucha. Pero esta unidad se verá truncada por la traición de Sócrates que era cofrade del dios Apolo, al poner la vida en función de la razón en lugar de poner la razón en función de la vida. La ruptura de estos dos valores es la base de la cultura occidental que nace a partir de subordinar la vida a la razón, de lo dionisiaco a lo apolíneo. A partir de Sócrates comienza la decadencia al pensar que libertad y voluntad han de estar fundadas en el logos, en la razón. Al adoptar esto la cultura occidental ha puesto el mundo real del devenir en función de un falso mundo estático y suprasensible. De esta manera la unidad se rompe a favor de lo apolíneo pero un apolíneo desnaturalizado al que le falta su correlato.

Combate el cientificismo por considerarlo aliado de la metafísica al sustentar como verdad objetiva un orden eterno que la ciencia pretende descubrir. Este orden eterno pretendido se basa en el lenguaje que aprisiona el pensamiento en conceptos fijos y estáticos. El propósito de Nietzsche es destruir la metafísica, la religión y la moral por estar sustentadas en un mundo que no es real y pretender acabar contra el instinto, contra el sentimiento y contra la vida en última instancia, por habernos dejados sumidos en un nihilismo al negar  los valores de la vida y despreciar el cuerpo debido a la inversión de los valores que desde Sócrates ha puesto la vida en función de la razón.   

La verdad objetiva no existe, todo está en devenir, la realidad se nos presenta como un constante cambio, como un proceso, como un eterno movimiento en contraposición a los principios y fundamentos estáticos de la metafísica. Esa verdad estática de la que nos habla la metafísica no existe, toda la verdad es interpretación, son las condiciones sociales y psicológicas las que nos imponen la verdad. Por ello para Nietzsche la verdad es lo que favorece la vida. El constante cambio que se da en el mundo no se puede encerrar con los conceptos del entendimiento, sólo se deja entender mediante metáforas, pues el lenguaje lógico y científico no es adecuado para describirla. Pues todo concepto surge al poner como igual lo que no es igual y se acepta inconscientemente una significación de las palabras que originalmente no tendrían, consiguiendo así adaptar la realidad y los comportamientos en beneficio de quienes tienen poder para que valgan de ese modo. La ciencia y la lógica se presentan como vías útiles para asegurar la supervivencia de nuestra especie, privada de instintos seguros en un mundo de constante transformación (no son más que un conjunto de creencias útiles para vivir mejor, pero nada tienen que ver con la verdad o con describir la realidad).

El lenguaje es arbitrario y el conjunto de metáforas que lo forma nos indican que le lenguaje no es puro conocimiento, sino que sólo expresa las relaciones de las cosas para con nosotros, lo que muestra que el lenguaje es subjetivo y que está por encima del conocimiento ( sino conoceríamos la cosa en sí). Por tanto todo conocimiento es subjetivo y como el lenguaje era arbitrario, concluiremos que el conocimiento también lo es, de este modo, orientamos nuestro conocimiento a lo que nos reporta utilidad. (Si el lenguaje como instrumento del conocimiento no procede de la esencia de las cosas, el conocimiento no puede llegar a la esencia de las cosas y por tanto, no hay verdadero conocimiento).  

El Yo 

La voluntad de poder: El hombre ya no es el compuesto de cuerpo y alma, sino vida, es el conjunto de todo lo que le acontece la vida es voluntad de poder porque es capacidad de valorar y crear valores. El impulso vital es expresión de la voluntad de poder, es la total superación del nihilismo, es la esencia del ser que se sitúa más allá del bien y del mal, es pura creación, y con ella pura alegría. Al ir más allá de la interpretación moralista del mundo, más allá del bien y del mal advertimos que lo que reina omnipresente en la vida es la voluntad de poder, de crecer, de desarrollarse avasallando, “el mundo aparece como una inmensidad de fuerza, sin comienzo y sin fin, como un devenir constante, en una transformación eterna, en su retorno contradictorio y armónico es creación y destrucción eterna, sin ningún tipo de finalidad. “Más allá del bien y del mal”. Aquel que vive en esta verdad trágica ya que la vida en sí es algo trágico será el superhombre el que pondrá los valores de la vida como voluntad de poder. Así se identifican los términos de voluntad de poder, devenir, vida y ser (el ser y el devenir se conformará en lo que más adelante denominaremos como eterno retorno).
(Desarrollaríamos la teoría del superhombre)


Moral

Nietzsche no será el primero en asumir la muerte de Dios, pero sí le sacó todas las consecuencias posibles, la muerte de Dios supone la aparición del superhombre y la del último hombre, éste es el que se conforma con lo dado, sustituye a Dios por la ciencia para su propio provecho y comodidad. Asumir la muerte de Dios supone vivir en un mundo vacío de sentido, en un nihilismo, pues carece de valores vitales. En ese sentido se muestra que no hay valores fundamentados fuera de la vida lo que nos lleva al nihilismo positivo, la total ausencia de valor que nos conduce a dar valores a la vida y asumir el constante devenir que es la vida. En este caldo de cultivo es donde aparece el superhombre, el que se da para sí mismo lo que antes daba a Dios, el que asume todas las consecuencias de la muerte de Dios y no lo sustituye por otros valores, sino que dirige su propia vida. En este sentido es el verdadero filósofo, es el creador de sentido. El superhombre es capaz de superar e invertir los valores contrarios a la vida que han caracterizado la historia de la cultura de occidente. Un valor es un punto de vista que está puesto por y para explicar algo que nos sea útil. Par explicar la transformación al superhombre utiliza la siguiente metáfora: “el espíritu se convierte en camello, en león y por fin en niño; el camello es el hombre que se inclina ante la omnipotencia de Dios, ante la moral. El león es el que dice que no, se enfrenta al devenir y se deja arrastrar por él, pero no es capaz de crear valores. El niño es el que quiere su voluntad, el yo quiero del niño se da en el juego, en el que realiza su vida, crea, desarrolla sus posibilidades y proyectos. El juego es arte, la vida creación artística ( uno es libre cuando es dueño de sus proyectos en su quehacer creador). El superhombre será el único capaz de asumir la visión del eterno retorno. Sólo con el eterno retorno la muerte de Dios es efectiva y, además, se supera la nada. Parece ser, que supone el abandonar la concepción de tiempo cristiano, que es lineal donde cada suceso es único e irrepetible, un mundo con un inicio y un fin, para volver a la concepción de tiempo griega, que es circular, donde lo eterno es la infinita repetición y donde cada cosa y suceso es eterno al repetirse eternamente. Apoya esta interpretación al final de su libro “Voluntad de poder” argumentando que si el tiempo es eterno y la materia es limitada, finita y todo se encuentra en un constante cambio, en un devenir, tendrá que suceder en algún momento que las cosas se repitan. La máxima aspiración del hombre es ser creador, pero no se puede crear lo nuevo, sino lo que ya ha existido, por ello hay que aceptar como real todo lo que se nos impone en cada momento (Amor fati). El hombre ha de aceptar lo que hay y amarlo. La aceptación de esto producirá la transmutación completa de todos los valores al no haber ninguna finalidad, y creará la casta de los superhombres destinados a dominar el mundo, con ello habrá llegado la hora de la “gran política” la que instaure los valores opuestos a los que ha triunfado en Europa, a través de una gran oligarquía que esté por encima de los pueblos y sus intereses así como de promover una educación para la política de la humanidad en su integridad.                

En moral se debe eliminar el dogmatismo de los valores, su pretendida objetividad y su pretendida autonomía. Lo que Nietzsche pretende no es sustituir unos valores por otros sino desenmascarar y desvalorizar todos los valores y el concepto mismo de valor. En él no ve más que un sistema de valores como una jerarquía encubierta de instintos de fuerza o de decadencia que domina la vida y que son puestos por ella como su propia expresión.  La moral que ha engendrado unos falsos valores que proceden de la negación radical del valor de lo sensible, y los ha puesto en función de lo suprasensible, más allá de la vida, en función de la muerte. La moral es antinatural porque se alza contra los instintos primarios de la vida y promulga valores como la modestia, la pobreza de espíritu, etc. En la genealogía de la moral instaura el método genealógico en el que rastrea los orígenes de los prejuicios morales de nuestra cultura examinando nociones como, bueno, malo, culpa, etc. Así, por ejemplo, “lo bueno”, en su origen significaba lo noble, lo fuerte y espontáneo, se fue transformando, por mediación de la casta sacerdotal para convertirse en debilidad y pobreza de espíritu. Su estudio sobre la filología le llevó a pensar que no sólo podía ser un método, también debía de tener algo de ciencia natural pues mediante el lenguaje fundamos uno de los instintos más profundos del hombre. Considera que hay que investigar la naturaleza del lenguaje (rompiendo el clásico dualismo physis-nomos) no sólo la construcción cultural que ha resultado. Buscando lo natural advierte la cantidad de prejuicios y errores que tienen lugar por quedarse con la mera repetición de palabras, hasta el hecho de conservar el lenguaje como algo heredado que se sitúa por encima de los hablantes, dándole un valor sagrado. (El valor que se le da a las palabras de consideración moral y social queda muy lejos de responder a la naturaleza de las acciones y de los hombres a las que se aplica, con ello se acepta inconscientemente una significación distinta de la que le dio origen y así mantener el Status Quo). Por ello se hace necesario descubrir el origen de cada palabra y la significación que tiene en cada momento.

No hay fenómenos morales, sino interpretación moral de los fenómenos. No hay una moral, pues a la base de todo está el hombre individual, no un hombre universal.  

Nietzsche distingue dos tipos de moral, la de los señores (aristocrática) y la de los esclavos (servil). Para la moral aristocrática será “bueno” todo aquello que eleve al individuo, la que lo lleve a lo auténtico de su vida, que le dé nobleza a su existencia. La moral de los esclavos está impregnada por el instinto de venganza y quiere igualar todas las cosas. La moral de los señores es creativa y la de los esclavos asume lo dado. Si el ser humano es un ser que se produce a sí mismo en virtud de su libertad, la moral servil no hace más que negar el desarrollo del individuo. Así, la vida siempre inocente, siempre más allá del bien y del mal siempre creativa y en devenir es potente o impotente. Si lo primero se exterioriza como fuerza y vitalidad, lo segundo como atrofia y empobrece los instintos que no pueden ser exteriorizados y se vuelven hacia dentro inhibiéndonos y deprimiéndonos creándose así la conciencia idealista y moral que lejos de ser buena y angelical supone una crueldad refinada hacia lo más hondo de cada uno llevándonos a aborrecer el mundo, la vida. Pero lo peor ocurre cuando los más fuertes aceptan (coaccionados) las valoraciones creadas por lo más débiles, que son mayoría, los poderosos se someten a los que en sí mismos son impotentes. 

Teología

El nihilismo, que anteriormente hemos mencionado se acentuó con el cristianismo, cuyos valores de sometimiento, de resignación y de culpabilidad son el fruto del resentimiento contra todo lo vital. Este nihilismo negativo desembocará en un nihilismo positivo que desenmascara los falsos valores y exprese la muerte de Dios, lo que significa que no hay sentido, que los antiguos valores han quedado desvalorizados quedando toda valoración en los individuos que sean dueños de sus vidas, los superhombres.
Al atestiguar la muerte de Dios viene a representar la negación de todos los trasmundos, acabar con esa mentira que destruye la vida ya que Dios es entendido como el fundamento del mundo verdadero, como cualquier tipo de Absoluto. “No hay Dioses, si los hubiese como soportaría yo no ser uno de ellos”. Sólo debe ser reconocido como existente aquello que el hombre puede llegar a ser o crear. Además el Dios cristiano es un Dios mentiroso, es un Dios que promete amor, pero que actúa ante todo como un juez, es un Dios del resentimiento que odia a quienes no le amen, a quienes no se someten a sus dictados. El espíritu libre es ese que quiere acabar con el mundo verdadero, el que asume la muerte de Dios.




 

Siglo XX

 

En este siglo se dan distintas corrientes, muy heterogéneas pero que si algo podemos destacar que sea común a todas en mayor o menor medida es la falta de confianza en la razón, ya sea para dar cuenta de la realidad, de la vida o para sentar las bases en que se pueda cimentar la ciencia, pues nos encontramos la lógica matemática y la teoría de los conjuntos que comienzan a legislar el infinito y se crea la crisis de fundamentos y todo el formalismo matemático, La crítica de Godel acaba con la pretensión de verdad que tienen los modelos axiomáticos, siendo estos capaces únicamente de hacer meras deducciones sin que sean capaces de decir algo sobre su verdad, la aritmética y la geometría euclidiana carecen de valor y comienza a aparecer nuevas geometrías que darán lugar a distintas interpretaciones de la realidad ( por ejemplo la teoría de Einstein). Por otro lado tenemos el gran avance de la física teórica con la teoría de los quanta de Planck, las teorías de la relatividad, y las relaciones de indeterminación de Heisenberg. En cuanto al plano meramente filosófico aparece el psicoanálisis de Freud, la fenomenología de Husserl, el positivismo analítico representado por el círculo de Viena y la filosofía analítica por Wittgenstein, el historicismo y la división de las ciencias de Dilthey, por que rompe la pretendida unidad que proclamaba Descartes, el existencialismo representado fundamentalmente por Heidegger y Sartre, La hermenéutica representada por Gadamer y la postmodernidad representada por Vattimo y Lyotard.   

El siglo XX es un siglo de extraordinaria importancia histórica, la gran guerra, la nueva configuración europea instaurada por el tratado de Versalles, la subida al poder del nacional-socialismo y la segunda guerra mundial.
 

La Filosofía analítica y el positivismo lógico.

  La filosofía analítica es el conjunto de tendencias filosóficas del lenguaje, resultado del giro lingüístico producido en las primeras décadas del s. XX, que como característica común sostienen que los problemas filosóficos consisten en confusiones conceptuales, derivadas de un mal uso del lenguaje ordinario y que su solución consiste en una clarificación del sentido de los enunciados cuando se aplican a áreas como la ciencia, la metafísica, la religión, la ética, el arte, etc. Por lo general, los autores que siguen estas tendencias entienden que la filosofía es una actividad -para unos terapéutica, para otros clarificadora- cuyo objeto es esclarecer el significado de los enunciados. En palabras de Habermas, se produce un cambio de paradigma, al pasar de una filosofía de la conciencia, o de una epistemología, en la que importan las relaciones entre el sujeto y el objeto a una filosofía del lenguaje, en la que importan las relaciones entre el enunciado y el mundo, esto es, a una teoría del significado. Una cuestión tan clásica, por ejemplo, como la que puede formularse en teoría del conocimiento acerca de qué es conocer se reformula y reinterpreta como una cuestión sobre el significado, referente a qué se quiere decir cuando se dice que conocemos algo.

La actividad dilucidatoria de los enunciados, característica fundamental de todo el movimiento analítico, comienza con las tareas de fundamentación lógica de la matemática. Russell y Wittgenstein comparten una misma perspectiva lingüística de la realidad, la del atomismo lógico, según el cual mundo y lenguaje muestran una misma estructura común por ser el lenguaje el espejo del mundo, en él se refleja su naturaleza. De ahí surge la idea fundamental de que la realidad sólo se comprende a través del lenguaje, porque éste es el reflejo de la realidad y que el conocimiento no consiste más que en el análisis del lenguaje. En un primer momento, el análisis del lenguaje se confía a la lógica a un lenguaje formal de lógica de enunciados y de predicados, con el que Russell reduce los enunciados compuestos a enunciados simples a fin de descubrir en ellos los elementos simples que se corresponden con los hechos simples del mundo, también el Tractatus sigue por la senda de descubrir la estructura lógica del lenguaje.

 

A esta fase inicial de la filosofía del análisis, sigue una segunda fase de decisivo influjo del Tractatus sobre el Círculo de Viena, de donde surge el neopositivismo o positivismo lógico. Éste añade al movimiento analítico una clara postura antimetafísica, al establecer la verificabilidad como criterio de significado, considerando que todo enunciado metafísico carece de sentido. Estas doctrinas son en buena parte resultado del modo como los componentes del Círculo de Viena entendieron el Tractatus de Wittgenstein (1889-1951) y, como él, parten del supuesto de que un enunciado o es analítico o es sintético, y que en ningún caso puede ser ambas cosas a la vez. Cualquier enunciado analítico determina su verdad por medios lógicos o matemáticos, y la lógica o la matemática se bastan para decidir sobre las reglas que han de cumplir dichos enunciados; pero para el resto de enunciados, de los que se supone que son sintéticos y, por tanto informativos, se precisa de un criterio que determine cuáles de ellos cumplen con la exigencia de decir verdaderamente algo acerca de la realidad o experiencia: tal criterio se denominó principio de verificación, que identificaba verificabilidad de un enunciado y significado del mismo.

Comprender un enunciado era lo mismo que conocer la manera de verificarlo. Ayer, principal divulgador de las ideas del Círculo de Viena en Inglaterra, dirá que un enunciado es verificable o es significativo, en el sentido fuerte del término si, y sólo si, su verdad puede establecerse en forma concluyente mediante la experiencia, mientras que es verificable en el sentido débil, si es posible que la experiencia lo haga probable. Los enunciados de la filosofía no serían verificables en ninguno de los dos sentidos, por lo que no son empíricos, no producen información y no son significativos: al contrario, son carentes de sentido. La filosofía, en consecuencia, carece de sentido como metafísica, y una de las principales tesis del positivismo es la superación de la metafísica por medio del análisis lógico que hace ver su ausencia de sentido; la filosofía no puede ser más que una actividad esclarecedora, o de análisis, mediante el uso de los recursos lógicos aportados por Russell y Whitehead, de los problemas aparentemente filosóficos, para decidir si pertenecen a la lógica, por ser tautológicos, o a alguna ciencia empírica determinada, por ser sintéticos

 

Sigue una tercera fase que corresponde a la vuelta de Wittgenstein a Cambridge, en 1929, y al cambio de su filosofía, que se conoce como “segundo Wittgenstein” y que se centra, no en el análisis lógico del lenguaje, sino en los usos cotidianos del llamado lenguaje ordinario. Son también los años de las críticas de Gödel al formalismo lógico. Esta filosofía analítica, llamada del lenguaje ordinario, tiene en cuenta la pragmática del lenguaje y contempla el lenguaje, no en su aspecto de reflejo especular de la realidad, sin en una perspectiva más amplia como una actividad y hasta una «forma de vida»; el análisis del lenguaje no busca su reinterpretación según una sintaxis lógica rigurosa un cálculo lógico, sino su esclarecimiento a través del reconocimiento de las características naturales del lenguaje vivo, que integra múltiples “juegos del lenguaje”, diversas funciones del lenguaje, y la pluralidad de usos y contextos lingüísticos.

 

 

Wittgenstein (1889 – 1951)

 

Introducción:

En 1866, Austria y Prusia se enfrentaron en la guerra de las Siete Semanas por el control de los territorios alemanes y Prusia gobernada por Bismarck derrotó a Austria, lo que creó el gran Imperio alemán que excluía a Austria. Al año siguiente nació el imperio austrohúngaro. En esta misma época el reino de Piamonte logró el control del resto de territorios italianos, lo que significó el nacimiento de Italia. En 1914 fue asesinado el heredero del trono austrohúngaro, lo que supuso el inicio de la primera guerra mundial. El imperio austrohúngaro y Serbia entraron en guerra apoyados por sus respectivos aliados, la Triple Alianza : Alemania, Italia y el imperio austrohúngaro, y la Triple Entente : Francia, Reino Unido y Rusia. Esta guerra supuso millones de muertes y  sumió a Europa en una gran crisis económica. La derrota de la Triple alianza condujo a la desintegración del Imperio austrohúngaro (Austria, Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia). La desaparición del Imperio alemán sustituido por la república de Weimar, y por el otro lado, la Rusia zarista cayó por la revolución bolchevique.

La sociedad vienesa de finales del siglo XIX tenía un buen nivel cultural, había grandes pensadores que fueron muy críticos con la sociedad de su tiempo. Entre ellos podemos destacar a Freud con su psicoanálisis, a Boltzmann que estudió la noción de entropía en la termodinámica, a Mach que influirá en Einstein,  Mahler que sus experimentaciones derivarán en el dodecafonismo.

 

A principios del siglo XX la física experimenta una crisis y busca la matemática como aval, pero la matemática en este momento también se encuentra en una situación muy delicada debido a las paradojas que encuentran en los fundamentos matemáticos tanto Russell como Gödel, ambas ciencias se encuentran en el reino de la incertidumbre. Alejada de la percepción común, parece cada vez más claro que la ciencia no se apropia d la realidad, sino que construye estructuras con las que fuerza a la realidad a expresarse. Por ello se insistirá en la importancia del análisis de estas construcciones. Analizar las teorías científicas exige analizar los enunciados por medio de los cuales se expresan. En consecuencia el lenguaje pasa a ser un tema central de la reflexión de la ciencia.

Las universidades inglesas estaban dominadas por el idealismo hegeliano y contra él se levantaron diversos pensadores de tradición empirista como son G. E. Moore, B. Russell y Wittgenstein, estos defienden que el mundo está constituido por realidades independientes (atomismo lógico), lo que se opone al método dialéctico del idealismo que considera la realidad como una unidad inseparable, nada existe de manera independiente, y para definir cualquier cosa hay que tener presente que en su definición entran los vínculos que mantiene con el resto de la realidad.    

 

 

El movimento analítico surge como una reacción realista frente a los excesos del idealismo. Se extiende, sobre todo, en el ámbito anglosajón, aunque en su origen tuvo también una presencia destacada en la Europa continental. Logró su madurez tras la primera guerra mundial, aunque acabó escindiéndose en dos grandes corrientes, el positivismo lógico o neopositivismo y la filosofía analítica. Wittgenstein se sumó a la corriente de pensamiento neopositivista hacia 1908. Debido a la influencia que ejerció sobre él la lectura de Principia Matemática de Russell y Whithead, pero también su relación con Frege y su amistad con G. E. Moore.  

 

Primer Wittgenstein (Tractatus logico-phlosophicus)

 
Epistemología

Relación entre pensamiento, lenguaje y realidad:

El propósito de esta obra será fijar los límites del lenguaje con sentido, es decir, fijar los límites del pensamiento en su expresión perceptible que es el lenguaje (Podemos descubrir cierta influencia kantiana). Kant se preguntaba por las condiciones de posibilidad del conocimiento y, en consecuencia, sobre sus límites, Wittgenstein se pregunta por las condiciones de posibilidad y límites del lenguaje. Trata de analizar la estructura lógica de nuestro lenguaje para discriminar en él aquello que se puede expresar de lo que no se puede hablar.

Hay que determinar qué características tiene la ciencia para de ese modo saber si la metafísica comparte esas caracterísiticas o puede conseguirlas. La ciencia está compuesta por proposiciones, pero pppara que esas proposiciones lleguen a ser científicas han de tener significado y de ese modo juzgar si son verdaderas o falsas , además de conocer el criterio que las haga verdaderas o falsas. Para que el lenguaje sea significativo tiene que poder reducirse hasta son proposiciones más elementales (pues podrían significas varias cosas o no saber a qué se refieren. Una proposición es una combinación de nombres y se llama atómica cuando cada uno de esos nombres se refiere a una única relidad (teoría referencial del significado). Cuando las proposiciones tienen significado adquieren verdad o falsedad, para ello la realidad también ha de estar compuesta por elementos u ubjetos simples, así las proposiciones atómicas figuran o representan hechos elementales. Esta es la relación entre el pensamiento, lenguaje y realidad, Wittgenstein nos propone la teoría figurativa o pictórica en la que el lenguaje (conjunto de proposiciones) es una representación del mundo (conjunto de hechos). Las proposiciones reproducen en su interior la estructura del hecho que describe del mismo modo que una pintura reproduce un paisaje o un plano. La proposición es la expresión perceptible de un pensamiento, y el pensamiento es una figura o pintura de la realidad pensada.

La teoría figurativa nace del contraste que existe entre proposiciones y nombres. Ambos se refieren a la realidad (los nombres designan objetos, las proposiciones describen hechos), pero lo hacen de muy distinta manera. La relación entre el nombre y el objeto es puramente convencional y arbitraria, y así lo demuestra el hecho de que para comprender el significado de un nombre sea preciso que, previamente se nos haya mostrado el objeto que designa (su referencia). No ocurre los mismo en el caso de las proposiciones: podemos comprender el sentido de proposiciones que nunca habíamos oído antes, y podemos hacerlo sin necesidad de que se nos muestre el hecho que la proposición describe y sin necesidad de que su sentido nos sea explicado: si esto es así, es porque existe una relación interna o figurativa entre la proposición y el hecho descrito. Por lo que la referencia de los nombres viene dada a través de los sentidos. El significado de los nombres se obtiene por ostensión.

El lenguaje es expresión del pensamiento y pensar es reconstruir situaciones reales con la ayuda de un armazón lógico. Si la lógica es la forma del pensamiento también debe ser la forma del mundo, ya que de otro modo no sería posible pensar en el mundo. Las reglas lógicas delimitan el espacio lógico, que es el ámbito de lo que se puede decir o pensar (ámbito del lenguaje con sentido), y también el ámbito de lo que puede ocurrir en el mundo (ámbito de lo posible). Dentro del espacio lógico cada proposición tiene sentido en la medida en que describe un estado de cosas posible; y es verdadera si su sentido (lo que dice que ocurre) coincide con la situación real, en otro caso es falsa.

Por todo ello, la lógica es trascendental, es la condición de posibilidad del lenguaje y del mundo. Fuera de los límites del espacio lógico no queda nada que un lenguaje pueda representar, ni tampoco nada que pueda ocurrir en el mundo. Mi representación del mundo, lo que sea mi mundo, depende de los medios que pone a mi disposición el lenguaje.

 

Este análisis lógico conduce a identificar el lenguaje significativo con el lenguaje científico. La función del lenguaje es decir cómo es el mundo; sus proposiciones tienen significado en la medida en que describen estados de cosas, y esto es lo que hacen las proposiciones de la ciencia natural.

El lenguaje no puede representar a través de sus proposiciones la forma lógica que comparte con el mundo. La lógica traza los límites del pensamiento lenguaje humano, haciendo que éste sea posible. Para poder describir esa forma lógica deberíamos poder situarnos fuera del lenguaje y del pensamiento. Aquí nos enfrentamos con el problema de las proposiciones lógicas ya que no son proposiciones genuinas, su función no es representar hechos sino mostrar la estructura o armazón lógico que comparte el lenguaje con el mundo y que posibilita la relación figurativa. La consecuencia más notable es que las proposiciones lógicas quedan relegadas a la categoría de pseudoproposiciones, carecen de sentido pues pretenden hablar allí donde no se puede decir nada.

La función de la filosofía:

En un lenguaje significativo no es posible siquiera plantear problemas filosóficos, porque sólo se pueden formular preguntas allí donde hay posibilidad de una respuesta, y sólo hay posibilidad de respuesta allí donde se puede decir algo. Las proposiciones filosóficas pretenden hablar de cuestiones que quedan fuera del mundo, traspasan los límites del lenguaje significativo y, en consecuencia carecen de sentido, son pseudoproposiciones. La actitud correcta ante los problemas filosóficos es disolverlos, ya que no resolverlos, mostrando cómo su planteamiento se debe a un uso ilícito de nuestro lenguaje. Así la filosofía queda reducida a una actividad de análisis lógico, dirigida al esclarecimiento del pensamiento y el lenguaje. Wittgenstein reconoce que sus proposiciones carecen de sentido, y recomienda a sus lectores que las utilicen como una escalera, sirven para subir a un lugar más alto, pero una vez allí, hay que tirar la escalera y quedarse arriba (la figura no puede mostrar figurarsu forma de figuaración sólo la muestra, con otras palabras no podemos expresar cómo nuestro lenguaje representa la realidad).


 





Moral:

Las cuestiones sobre el sentido de la vida, la inmortalidad del alma, Dios, etc, tanto lo ético como lo religioso queda fuera de los límites de ese mundo lógicamente ordenado que representamos a través del lenguaje. En el mundo todo lo que acontece es meramente casual, es como es, sucede como sucede y bien podría suceder de otro modo. Lo ético no es un hecho más del mundo, no puede serlo, porque el valor, lo que hace que en el mundo tenga sentido, deber ser algo necesario y nada en el mundo lo es. Las proposiciones son tan contingentes como los hechos y las proposiciones éticas pretenden expresar el sentido del mundo, su “deber ser”, algo que, por no constituir un hecho del mundo no es representable en un lenguaje significativo. El castigo es inmediato: las proposiciones éticas carecen de significado. Puede haber proposiciones que expresen las consecuencias agradables o desagradables de nuestras acciones, proposiciones que prometan premios o castigos. Ahora bien estas proposiciones no son éticas. En ellas no se expresa lo bueno o lo malo de la acción, sino las consecuencias fácticas que se siguen de ella, algo totalmente irrelevante desde el punto de vista ético. Así deja claro Wittgenstein los estrechos límites de la razón y el lenguaje humano que terminan donde lo hacen las ciencias naturales. Aunque considera a la ética trascendental porque no podemos concebir un mundo sin valores, éstos estarían en los límites del mundo 



Teología:

A las proposiciones religiosas o estéticas  les ocurre lo mismo que a las éticas, de lo que no está en el mundo nada puede decirse, tanto del más allá como de Dios nada puede decirse, pues no se nos revela en el mundo, aunque esas proposiciones no pierden toda su importancia ya que Wittgenstein distingue entre decir y mostrar, para ejemplificarlo, en la mesa es verde decimos que la mesa es de color verda pero mostramos un objeto de cutro patas con la utilidad tal, tiene la propiedad de ser verde, las proposiciones religiosas estétiticas e incluso éticas no dicen nada, pero muestran aspectos fundamentales de la vida.

 


 









El segundo Wittgenstein (Las Investigaciones Filosóficas)

 

  Epistemología

Relación entre pensamiento, lenguaje y realidad:

La innovación más importante es el abandono de la teoría isomórfica que, ahora, le parece una exigencia teórica arbitraria que no se deduce en absoluto de la observación del lenguaje. Tampoco convence al segundo Wittgenstein la idea de que el lenguaje sea significativo sólo en la medida en que reproduce hechos, ni le convence que el significado de las palabras se reduzca a nombrar objetos. Wittegenstein acabó por concluir que el “Tractatus” impone una interpretación arbitraria al hecho lingüístico que, además de arbitraria, era unilateral y reduccionista. A pesar del cambio Wittgenstein sigue fiel a su proyecto de fijar los límites del lenguaje; pero lo hace desde presupuestos muy distintos. Renuncia al tratamiento sistemático del lenguaje y su método será observar cómo es realmente el lenguaje. Wittgenstein ya no pretende prescribir las leyes de un lenguaje significativo, sino describir los lenguajes como realmente son. Al lenguaje deja de corresponderle como función central y exclusiva la de figurar o representar la realidad. Esta función descrptiva o informativa es una más entre la múltiples funciones que el lenguaje puede desempeñar. El lenguaje es concebido como un instrumento que puede ser usado para muy diversas actividades. El lenguaje además de describir, sirve para dar órdenes, promesas, contar chistes, narrar, etc. Wittgenstein llama a esto “minilenguajes” juegos del lenguaje porque encuentra una analogía entre el lenguaje y los juegos. Los juegos del lenguaje no poseen una esencia común no existe una única estructura común a estos diversos usos del lenguaje, ni existe tampoco un conjunto de propiedades definitorias de todos los juegos. Cada forma del lenguaje tiene sus características y reglas que sirven a sus funciones específicas. Lo máximo que encontramos son parecidos que nos permiten agrupar los juegos en clases o familias. Una segunda analogía entre los lenguajes y los juegos es que ambos son una actividad: “una forma de vida”. El lenguaje se emplea siempre en un entorno social, como instrumento de participación en la actividad común. Wittgenstein sostiene una concepción pragmática del lenguaje es un medio de acción que forma parte de la vida de cada persona y sólo desde ella puede ser comprendido.

En las investigaciones filosóficas el significado de las palabras no se reduce a nombrar objetos. Ahora el significado se identifica con el uso de las palabras en cada juego del lenguaje. Aprender el significado de un término no supone aprender sólo el objeto que el término denota, sino aprender a usarlo en u contexto lingüístico (cuando un cirujano en un quirófano nombra bisturí). El lenguaje es una forma de vida y las palabras forman parte de la acción humana; su significado dependerá de las reglas que dominen su uso, y estas reglas se fijan en el contexto lingüístico y práctico de esa actividad.     

 

La función de la filosofía:

 

 A diferencia de lo que se defendió en el Tractatus, el segundo Wittgenstein no admite que la tarea esencial de filosofía sea buscar la auténtica forma lógica de las proposiciones, ahora la filosofía pasa a tener dos funciones:

Una función descriptiva del lenguaje, en la que la filosofía no debe tocar el uso factual del lenguaje, ni puede fundamentarlo. Las proposiciones del lenguaje ordinario están bien como están, no hay que corregirlas; lo importante es comprenderlas y comprenderlas supone tomar nota de su uso, describir la función que ejecutan en el juego del lenguaje. La función de la filosofía es caracterizar, describir, y distinguir los diferentes usos del lenguaje.

Y la función terapéutica del lenguaje sw deduce de la anterior, la mayoría de los problemas filosóficos se originan en virtud de un malentendido de la lógica de nuestro lenguaje. Con frecuencia el lenguaje nos extravía, nos engaña, nos insinúa analogías y parecidos que no existen, aquí está la raíz de los problemas de la filosofía, que delatan, con su misma existencia que la lógica de nuestro lenguaje ha sido violentada.

Un ejemplo de estos extravíos filosóficos deriva de la creencia común de que el significado de las palabras coincide con su referencia. La presunta lógica de nuestro lenguaje nos lleva a creer que existen entidades que corresponden a estos términos, cuando en definitiva lo que está haciendo el filósofo es usar el lenguaje abstraído de todo contexto. La filosofía debe convertirse en una terapia del lenguaje, debe disolver el error o el enredo y hacer caer en la cuenta del mal uso del lenguaje. El filósofo debe enfrentarse a estos problemas como si fueran una enfermedad, debe disolverlos mostrando que causa de su aparición es un mal funcionamiento del lenguaje.   

 

 

 

 

 

 

 





Historicismo

Término para designar, en general, todas las maneras de pensar que destacan la importancia del aspecto histórico del ser humano. Así, por ejemplo, se le ha relacionado con el relativismo en general y con la peculiaridad de la  historicidad del ser humano. Representa el punto de vista en el que tanto la verdad como los valores son relativos al tiempo, y supone más en concreto la negación de la existencia de un derecho natural y de una naturaleza humana, inalterable a lo largo del tiempo, que pudiera servirle de fundamento y que hiciera de algún modo absolutas las verdades sobre el ser humano. Las principales tesis del historicismo alemán favorecieron la consideración del carácter histórico del hombre, o de su historicidad, como una de las características antropológicas específicas con una doble proyección: ontológica y epistemológica. El hombre es constitutivamente un ser a quien la historia siempre le concierne y no puede sino conocer las cosas desde la perspectiva concreta de su tiempo. La división de las ciencias de Dilthey (1833-1911) representa una crisis en las ciencias empíricas resultando una división de las mismas, las ciencias de la naturaleza que se basan en el conocimiento de los fenómenos naturales utilizando como método propio la explicación y, por otro lado, las ciencias del espíritu que versa sobre los fenómenos humanos y utiliza como método propio la comprensión, siendo el término principal la empatía. Se trata sobre todo de la postura histórico-vitalista iniciada por W. Dilthey, Wilhelm Windelband (1848-1915) y Heinrich Rickert (1863-1936) y hasta por el mismo Ortega y Gasset.

 

Existencialismo

Conjunto de tendencias filosóficas contemporáneas, que, pese a sus divergencias, coinciden en entender por existencia, no la mera actualidad de unas cosas o el simple hecho de existir, sino aquello que constituye la esencia misma del hombre. El hombre, en esta perspectiva, no es la especie humana o una noción general, sino el individuo humano considerado en su absoluta singularidad.

Los comienzos del existencialismo moderno -prescindiendo de referencias a la singularidad del individuo o de la existencia humana individual en autores como, por ejemplo, Agustín de Hipona o Pascal. Será Kierkegaard, quizás el único antecedente propiamente existencialista, Dostoievski, Nietzsche, Miguel de Unamuno- se sitúan, a comienzos del s. XX, en el período entre las dos guerras mundiales, pero su momento de mayor influencia se sitúa hacia los años cincuenta. Sus autores fundamentales son: Gabriel Marcel, Karl Jaspers, Martin Heidegger y Jean-Paul Sartre; a éstos acompañan sus discípulos: Simone de Beauvoir, Maurice Merleau-Ponty, Karl Löwith, Hans G. Gadamer, Hannah Arendt.

 

La mayoría de autores remiten a Kierkegaard (1813-1855), como punto de referencia inicial. Señala éste el momento de la rebelión contra el idealismo de Hegel y su espíritu de sistema, frente al cual esgrime el valor del pensamiento subjetivo y del «singular». Son puntos fundamentales de referencia existencialista su sentido de la angustia y de la soledad humanas. Al hombre singular, al modo de existir el individuo, llama el existencialismo sin más existencia. Analizar esta existencia es labor de la filosofía existencialista o de la existencia. El hombre -Dasein, el ser ahí, Existenz, el ser para sí, es el único que propiamente existe, o el único cuya esencia consiste en preguntarse por su existencia. No es algo dado y acabado, sino sólo proyecto, o posibilidad que se cumple a lo largo del tiempo, no sin la angustia que proviene del desamparo en el que se siente el hombre para lograr hacerlo; la temporalidad y la historicidad son esa misma existencia.

 

 

            La concepción de la esencia del hombre como existencia individual se complementa bien con la idea de subjetividad: el hombre, conciencia que se hace a sí misma en total libertad. Y esto explica también el enlace y la referencia con la fenomenología de Husserl. El existencialismo, de Heidegger y el de Sartre por lo menos, dejan claro que no hay más ontología que la fenomenología. Significa esto que a la filosofía de la existencia le interesa el fenómeno, no el ser o las cosas en sí, puesto que aquel que se pregunta por el ser, en palabras de Heidegger se sitúa en el terreno, no de lo real, sino de lo posible, del descubrimiento continuado, de la interpretación. En esto es tributario el existencialismo de la fenomenología: toma de ella sus métodos de análisis aplicados a la existencia humana.


Hermenéutica

La hermenéutica es el arte de la interpretación de textos, es el esfuerzo intelectual que intenta fijar el sentido. La hermenéutica tiene como objeto fijar el sentido de los textos y asegurar la correcta transmisión de contenidos a lo largo del tiempo. Gadamer  (1900-2002) Los individuos somos interpretes que pretendemos comprender lo que nos dicen los textos, para ello el intérprete estudiará tanto, la biografía como el contexto, para poder tener una visión global de lo que el autor quería decir. Lo importante del texto no es lo que quiere decir, sino lo que podemos entender de él. La tradición, el contexto histórico en el que se nos presenta la obra ha de ser entendido como un horizonte de sentido que supere el horizonte vivencial del individuo ( no podemos entendernos a nosotros mismos sino es en la comprensión de la historia en la que estamos inmersos). En la interpretación de los textos se da una cierta peculiaridad el “ círculo hermenéutico” que consiste en que nosotros nos acercamos al texto anticipando ya la comprensión del mismo, su sentido de totalidad ( la curiosidad que nos lleva a estudiar esta o aquella obra, eso que nos mueve de alguna manera presupone lo que conocemos de ella, lo que esperamos de ella, ...), a continuación en la medida en que vamos interpretando el texto vamos corrigiendo nuestra preconcepción del mismo, lo que nos obliga a corregir la interpretación del texto constantemente y así , también a crear totalidades constantemente por lo que el prejuicio funciona como perfeccionador de sentido. La tesis fuerte es que la tradición es algo dado, en la que estamos inmersos, y para comprender e interpretar tenemos que partir de ella, así la tradición se absolutiza, esta objetivación de la historia como tradición no sólo significa lo que está frente a nosotros, sino también, lo que está en nosotros, imponiendo los prejuicios a partir de los cuales accedemos a su comprensión.



Postmodernidad

La postmodernidad implica poner en tela juicio la epistemología moderna basada en la clara distinción entre sujeto y objeto. Si no podemos partir de esta diferencia no hay nada que sea propiamente objetivo y mucho menos nada que podamos absolutizar, por lo que todo lo que queda es relativo, no hay ninguno modelo de razón que se pueda imponer sobre otro, lo que significa que ninguna explicación es mejor que otra, y que desde luego, no hay ninguna explicación global de la conducta. Para Lyotard (1924-1998) la postmodernidad se caracteriza por una multiplicidad de saberes y de lenguajes que no se pueden reducir a uno, no hay más que juegos del lenguaje, no es mejor una explicación científica que utiliza el modelo demostrativo, que una explicación mítica que utiliza el modelo narrativo, son explicaciones diferentes, ambas legitimadas, y  no se puede hacer un juicio crítico de la una a partir de la otra. Otros representantes de esta corriente son Vattimo, Richard Rorty y Jean Baudrillard.

 

 

 


















ORTEGA Y GASSET (1883-1954)

Introducción:

El siglo XX es un siglo de constantes acontecimientos que cambiarán la historia, acontecimientos tanto sociales, como políticos o culturales y económicos. Las potencias europeas entran en crisis por los problemas que se dan entre ellas y tendrán como consecuencia la primera guerra mundial donde se enfrentan la Triple Entente ( Francia, Rusia e Inglaterra) con la Triple Alianza ( Alemania, Italia y el Imperio austrohúngaro). Fue la primera guerra en que se hizo un uso intensivo de las nuevas tecnologías, aunque no dejó de ser una guerra de trincheras lo que acarreó numerosas pérdidas humanas y una gran crisis económica. Por otro lado, el triunfo de la revolución soviética supuso la instauración de un régimen comunista en ese país y en Europa muchos partidos comunistas intentarán seguir el modelo ruso, el miedo de las clases dirigentes a que se siguiera este modelo hizo que favoreciese el ascenso de los nacionalismos y totalitarismos.

Desde otra perspectiva los famosos “años veinte” con el telón de fondo de la revolución industrial, acabó en la pesadilla del crac de 1929. Las consecuencias paro y empobrecimiento general que se alargaron hasta los años treinta. Tal crisis trajo consigo el descrédito del sistema capitalista y con él el desencanto de los sistemas parlamentarios, otro factor que también favoreció la aparición de los totalitarismos.

El fascismo consiguió el poder en Italia después de la primera guerra mundial, por su parte Alemania resentida por el tratado de Versalles, la crisis económica y el temor a la expansión comunista propiciaron el surgimiento del nacionalsocialismo “nazismo” liderado por Hitler que prometía la recuperación del Imperio alemán y la recuperación económica: Cuando Alemania invade Polonia en 1939 da comienzo la segunda guerra mundial, en el 45 acaba la guerra y el mundo quedó dividido en dos bloques antagónicos, occidental y comunista y comenzó un periodo conocido como la guerra fría. A raíz de lo ocurrido se fundo la ONU con la intención de garantizar el orden mundial y hacer respetar la dignidad humana.

En España la primera mitad del siglo XX estuvo marcada por el desastre del 98, la perdida de las últimas colonias (Cuba, Puerto Rico y Filipinas), la alternancia de gobiernos conservadores y liberales y la incorporación a la escena política de nuevas corrientes socialistas y anarquistas, la crisis social y la inestabilidad política condujeron al fin de la Restauración y al comienzo de la dictadura de primo de Rivera. En 1931 se proclama la segunda república, pero el 18 de Julio de 1936 una sublevación militar da comienzo a la guerra civil, que acabó en el 39 con la victoria de Franco, el que gobernó España hasta su muerte en el 75. Con este contexto se hizo famoso el denominado “problema de España” que se inicia con el desastre del 98 y que incluía el tópico de la división violenta entre dos españas, está presente en la literatura de la época: la generación del 98 hizo de él una cuestión de gran alcance popular al convertirlo en uno de los ejes de su obra creativa. Algunos representantes son Unamuno y A. Machado a la cabeza. Otra generación será  la de 1914 (novecentismo) con autores como Pérez de Ayala, Gómez de la Serna ,…, con el propio Ortega, y la del 27, desde F. García Lorca hasta R. Alberti; músicos como Manuel de Falla o Albéniz y artistas del nivel de Picasso, Dalí o Miró.
En la época en la que vive nuestro filósofo destacan una serie de posiciones de carácter filosófico: idealismo, neokantismo, existencialismo, vitalismo, historicismo,…; las caracterizadas por su interés en el lenguaje y los problemas de la ciencia, como el positivismo, el Círculo de Viena y el estructuralismo y las que se centran en los problemas sociales y la crítica de las ideologías como el marxismo y el psicoanálisis.
Por su parte, Ortega está especialmente influenciado por una serie de corrientes filosóficas que tienen como ejes fundamentales: la historicidad, la vida y la irreductibilidad del ser humano. Así nos encontramos con: la fenomenología y el existencialismo que partiendo del viejo método fenomenológico intentará hacer su propio análisis de la existencia humana; el vitalismo, que se centra en la explicación del concepto de vida en el doble sentido de biográfico y vivencial y, finalmente, resulta fundamental la influencia del historicismo tanto en Dilthey como en Ortega.  Aunque no podemos olvidar que en un contexto cultural y social en el que España está dominada por el pensamiento tradicional y reaccionario de la Iglesia católica, apoyado por los sectores más conservadores de la sociedad. (En la universidad se explicaba filosofía aristotélico-tomista). Aparece  Julián Sanz del Río que introdujo el Krausismo, pensamiento que pretendía, por medio de la razón y la vinculación a la ética y la práctica la renovación de los individuos y la sociedad. Un grupo de discípulos de Sanz del Río creó La Institución Libre de Enseñanza, con la idea de impartir educación liberal, sin dogmatismos y comprometida con la renovación espiritual y cultural de España. A una de sus promociones perteneció Ortega, que participó de sus ideales y mentalidad.

Epistemología 

Raciovitaalismo
Para Ortega la filosofía se nos presenta como un intento para solucionar nuestros problemas, porque en nuestro vivir necesitamos dar respuestas, dar sentido a nuestra vida. Es una razón que conoce para tratar de resolver los problemas que nos acucian en nuestra vida.

Todo lo que nos sucede en la vida pasa a formar parte de nuestra historia, de nuestro pasado, por lo que las respuestas y razones que demos tendrán que ver con nuestro pasado, con las circunstancias que nos afectan. Por lo que nuestra razón además de ser vital es histórica.

¿Qué es filosofía?

La filosofía es el universo, todas las cosas que hay en él, reales, ideales, irreales, fantásticas o transreales. El filósofo en su camino no debe dar nada por supuesto, es decir no debe partir de creencias previas. La propiedad que estudia el filósofo ha de predicarse de todo lo que hay, tiene que buscar los primeros principios, es decir ha de tener una dimensión de totalidad, tiene que ser universal para que de esa manera quede definido el universo. El filósofo en su búsqueda por lo universal  de las cosas se somete al principio de pantonomía (mientras que las ciencias son particulares). Lo universal de las cosas ha de ser su principio de realidad, por lo que son cosas que forman parte de nuestro universo. Lo más universal de las cosas es su ser. Según Ortega hay tres tipos de cosas, las que hay en el universo, con independencia de que las conozcamos o no; las que creemos que hay pero que en realidad no las hay; y por último, las que de hecho sabemos que hay. Éstas estarán en el universo y en nuestro conocimiento. Los datos del universo son los que se nos muestran, aunque en muchos casos se nos muestran contradictorios. No podemos fijar los datos del universo, por lo que entendemos que nos falta algo, que algo no nos ha sido dado. Esta carencia es el ser de las cosas. Esta carencia se nos da a toda la humanidad ya que somos incapaces de renunciar a una idea de universo, del mundo que nos rodea.

Ortega comienza a repasar las soluciones aportadas hasta entonces, con el problema que se enfrenta la metafísica  y en qué consiste la búsqueda radical del universo. Las soluciones vienen dadas por el realismo y el idealismo.

EL REALISMO

Éste considera a la substancia como dato radical del universo, solución mantenida hasta la época moderna. Pero esta solución en ningún momento se ha presentado clara, más bien contradictoria, pues de la misma cosa nos encontramos datos que no dejan de variar pero la cosa sigue siendo una y la misma. La solución que se ofrece pasa por suponer una substancia, un soporte de las propiedades, de esos datos cambiantes.


EL IDEALISMO

El hombre moderno se muestra escéptico ante la realidad que le rodea, ante la que puede sentir y sitúa la conciencia, el pensamiento como el dato del universo. El pensamiento es el contenido de la conciencia. Ortega distingue el pensamiento reflejante y el pensamiento reflejado. El primero es el mismo acto de pensar, el segundo es el pensamiento producido por ese acto que a su vez es previo al primero. Lo que quiere decir es que un contenido mental, un pensamiento sólo puede ser de un sujeto, no es independiente del sujeto, el pensamiento existe como pensamiento propio.

El pensamiento es el dato universal del idealismo, como ocurría en el realismo, se nos presenta contradictorio entre la variación de pensamientos y la unidad del yo que los piensa. La respuesta que ofrece el hombre moderno (más en concreto Descartes) es muy similar a la respuesta que dieron los realistas, pues, pasa por suponer un soporte para los pensamientos, un yo substancia en el que los pensamientos derivan del yo substancializado.

Lo que Ortega critica es que el idealismo se olvida de lo que él ha denominado pensamiento reflejante, es decir, el mismo acto de pensar. No puede haber pensamiento sin un yo que los piense, ni un yo que piense sin pensamientos. Pero si la substancia era lo que no necesita de otra cosa para existir (según Descartes) el yo que piensa necesita pensamientos para existir, por lo que el yo no es una substancia. Pero no sólo esto, pues un yo que piensa lo hace mientras está pensando, mientras realiza el acto de pensar por lo que la continuidad del yo se rompe, no hay un sujeto constante.

 

SU PROPUESTA

Ortega con el pensamiento reflejado lo que quiere decir es que no hay un pensamiento sin más, objetivado, cosificado, como una cosa independiente a nosotros, sino que uno en el pensamiento se da cuenta de sí mismo, el yo cuando piensa se percata de su yo pensante.

Pero Ortega pretende ir un poco más lejos, lo pensado no únicamente es un contenido de conciencia, por ejemplo si yo pienso en este teatro, o en general, en la realidad externa, sólo por el hecho de ser externa también es algo trascendente al yo que piensa: es obvio que ese teatro no está en mi cabeza, porque yo no soy substancia como hemos criticado anteriormente. Ortega entiende por pensamiento no el acto de pensar sobre un acto mental, no el acto de darse cuenta de sí mismo al pensar en un acto de ésta clase, que es como lo entiende el idealismo, como una conciencia refleja. Ortega lo entenderá como una conciencia espontánea o perceptiva. Es decir, contrastando la visión entre el idealismo y la postura de Ortega; Para el idealismo en “x” piensa “y”, “y” es una acto mental. Para Ortega “y” es a veces un acto mental, pero otras es trascendente a “x”.  Para Ortega la conciencia perceptiva es lo más inmediato a nosotros y no la refleja.

 

EL DATO DEL UNIVERSO

Yo soy para el mundo y el mundo es para mí. El ser consciente tiene dos sentidos, uno es consciente de lo que le rodea, del lugar en el que se encuentra, de lo que percibe, de su abrirse y captar al mundo, de su intencionalidad. Pero además de la percepción que tengo, me doy cuenta de esa percepción, de mis estados mentales, con ello me doy cuenta de mí mismo. Por lo que la conciencia es refleja, es reflexividad pues se da cuenta de sí misma.

El dato primario del universo ha de ser lo que nos sea más inmediato y éste será el pensamiento reflejado o la conciencia perceptiva y no el pensamiento reflejante o conciencia refleja. El acto de pensar que he realizado cualquier acción supone previamente el contenido de la misma. Por ejemplo, el acto de pensar que he visto un cuadro supone que antes lo he visto.

Mi vida es estar en el mundo, la vida de cada uno es el dato del universo y para explicar este dato hay que explicar las categorías de la vida. La vida son las vivencias que nos pasan, de todo lo que nos damos cuenta en ese sentido. El vivir es un vivirse, éste es único y de cada uno. El encontrarse en el mundo sería la primera categoría, donde se encuentra el yo y el mundo, lo vivido. La segunda categoría es el estar arrojados a la vida en cada momento que vivimos, la vida hemos de hacerla. La tercera categoría es la temporalidad ya que cada momento viene influenciado por nuestro pasado. Cuarta categoría; la vida es un quehacer, constantemente hemos de elegir qué camino tomar, tenemos que decidir lo que va a ser nuestra vida. Quinta categoría, el factor fundamental aquí será la libertad. La sexta categoría será la finalidad ya que nuestras decisiones las tomamos en función a nuestros sueños, ilusiones y deseos, por lo que lo fundamental de nuestra vida no es lo que somos sino lo que esperamos ser. Para terminar, la séptima categoría, el preocuparse en el sentido anteriormente mencionado, en cuanto nos preparamos para lo que queremos llegar a ser nos ocupamos de nosotros mismos, por lo que nos preocupamos con anterioridad de lo que pretendemos llegar a ser; nos preocupa.

 

EL PERSPECTIVISMO

Para Ortega no hay ninguna verdad absoluta, no hay ninguna verdad que esté por encima de las demás y fundamente el resto, más al contrario, la verdad ha de formar parte de la vida concreta de cada uno, de cada grupo social, de cada cultura. La verdad se nos da desde distintas perspectivas, desde distintos puntos de vista. Cada perspectiva no intenta superar perspectivas anteriores, al contrario, el mundo es esa pluralidad de perspectivas, todas ellas se integran en el mundo democráticamente. Lo más que podemos hacer para acercarnos a la verdad sería sumar todos los puntos de vista diferentes. Pero la perspectiva que tenemos del mundo viene limitada y condicionada por las circunstancias que nos son dadas por el mundo que nos rodea, por lo que no habrá perspectivas eternas. En este momento nos remontamos al yo, ya que la circunstancia sin más no es nada sin el sujeto que la vive. Por ello mi propia vida es la realidad, me conozco en cuanto me percibo, en cuanto me percato de que “yo soy yo y mi circunstancia”.

 

HISTORIA Y SOCIEDAD

Para Ortega cada momento de la historia tiene su razón, lógica, estructura, su propia forma, como ocurría a cada yo que tenía su pasado. Pero todos los momentos históricos no son estancos si no que están relacionados, unos dependen de otros. Hay una razón histórica que da cuenta de ellos, pero es una razón no científica, no consiste en deducir o inducir sino que consiste en narrar ya que la razón científica no toma en cuenta la realidad humana, la libertad, la capacidad de elección, el hacerse. Esta razón es el fundamento de las demás razones, está por encima de las demás razones.

 

GENERACIÓN

En el presente de cada uno nos damos cuenta que conviven tres generaciones ( joven, madura y la senectud) son contemporáneas pero no coetáneas, lo único que comparten las distintas generaciones es tan sólo el tiempo en el que están viviendo. La generación es una dimensión desde la que entendemos la existencia de una determinada manera, en la vida de cada generación nos encontramos dos dimensiones de recibir lo vivido: ideas, valoraciones, instituciones, ..., y otra vivir espontáneamente, sin que lo anterior nos afecte. El espíritu de cada generación depende de su actitud ante esas dos dimensiones. Si hay homogeneidad entre lo recibido y lo propio, no habrá demasiada confrontación entre generaciones, si ocurre contrario serán épocas de cambios violentos. Toda generación tiene una actitud frente a la existencia, tiene una misión, una vocación. Pero toda generación está compuesta por dos tipos de personas, una minoría selecta y una masa, la función de la élite es dirigir a las masas hacia su misión histórica y las masas deben obedecer. Cuando las masas se rebelan y no quieren obedecer a la élite, incumplen su misión histórica, en eso consiste la invertebración de España.

 

 

 

 




















 


ACTIVIDADES:

 

Fragmentos de Heráclito sobre el logos

 

1. Los hombres no han llegado al conocimiento de este logos que ha existido desde siempre, ni antes de haber oído hablar de él ni tampoco después. Pues, viniendo todas las cosas a la existencia según este logos, los hombres parecen gentes inexpertas, cuando ensayan palabras y actos tales como los que yo describo detalladamente, distinguiendo cada cosa según su naturaleza y expresando como es. Se les escapa lo que los hombres hacen en estado de vigilia, igual que se les escapa lo que realizan durmiendo.

 

2. Por ello es necesario seguir lo que es común, pues lo común es lo que une. Pero, aunque el logos es común, la mayoría viven como si cada cual tuviera una inteligencia particular.

 

50. No escuchándome a mí, sino al logos, es sabio confesar que todas las cosas son uno.

 

72. Están en desacuerdo sobre lo que les es más familiar, sobre este logos que todo lo gobierna, y lo que encuentran cada día les parece extraño.

 

113. El pensamiento es común a todos.

 

114. Los que quieren hablar con inteligencia deben apoyarse en lo que es común, como una ciudad en la ley, y aún con mayor firmeza. Ya que todas las leyes humanas se alimentan de una sola ley, la divina que lo domina todo según le place, y lo rige todo y a todo excede.

 

115. Al alma pertenece el logos, que se acrecienta por sí mismo.

 

Fragmentos y números de Diels.

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados

 

 

 

 

Fragmentos de Parménides

 

2. Por distantes que sean las cosas, contémplalas presentes a tu espíritu con certeza. Pues no conseguirás separar el ser de su continuidad con el ser, ni para dispersarlo, ni para reunirlo.

 

3. Poco importa donde empiece, pues volveré aquí.

 

4. Pues bien, voy a hablar. Tú escúchame y retén mis palabras, que te enseñarán cuáles son los dos únicos caminos de investigación que se pueden concebir. El uno, que el ser es y que el no-ser no es. Es el camino de la certeza, ya que acompaña a la verdad. El otro, que el ser no es y que necesariamente el no-ser es. Este camino es un estrecho sendero, en el que nada iluminará tus pasos. Ya que no puedes comprender lo que no es, pues no es posible, ni expresarlo por medio de palabras.

 

5. Porque lo mismo es pensar y ser.

 

6. Es necesario decir y pensar que lo que es, es, ya que el ser es y el no-ser no es; afirmaciones que te invito a considerar bien. En primer lugar, aparta tu pensamiento de este camino de investigación que acabo de condenar; haz lo mismo respecto de aquél por donde vagan errantes los hombres ignorantes, de doble cara.

 

Fragmentos y números de Diels

 

 

Explique el conocimiento en Párménides y compáralo con Heráclito, expón las virtudes o defectos de cada uno de los dos y posiciónese en uno de los dos justificando sus razones.

 

 

 

 

Fragmentos de Parménides.

 

El ser tampoco es divisible, porque es todo él idéntico a sí mismo. No sufre ni aumento, cosa que sería contraria a su cohesión, ni disminución; sino que todo está lleno de ser. También es enteramente continuo, porque el ser es contiguo al ser.

 

Por otra parte, es inmóvil, encerrado en la estrechez de poderosos lazos. No tiene principio ni fin, ya que hemos rechazado su nacimiento y su muerte, y a ellas repugna nuestra convicción verdadera. Permanece idéntico a sí mismo, en el mismo estado y por sí mismo. También permanece inmutable, en el mismo lugar, porque la poderosa necesidad lo mantiene estrechamente en sus límites que lo sujetan por todas partes. Por consiguiente, la justicia no es que el ser sea inacabado, ya que no le falta nada; porque de otro modo le faltaría todo.

 

Fragmentos y números de Diels

 

Explique las propiedades del ser.

 

 

 

 

 

 

 

 

Parménides: la primera teoría de la verdad

 

Pues bien, te contaré [tú, tras oír mi relato, trasládalo] las únicas vías de investigación pensables: la primera, que es y no es No-ser, es el camino de la persuasión [pues acompaña a la Verdad ]; la otra, que no es y es necesariamente No-ser, ésta, te lo aseguro, es una vía totalmente impracticable. Pues no podrías conocer lo No-ente [es imposible] ni expresarlo; pues lo mismo es el pensar y el ser [literalm.: la misma cosa existe para el pensar y para el ser].

 

G.S. Kirk y J.E. Raven, Los filósofos presocráticos.

 

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Explique el proceso del cambio en Heráclito y Parménides

 

 

 

 

 

Platón: la mayéutica

 

Sócrates.- Tal es, ciertamente, la tarea de las parteras, y, sin embargo, es menor que la mía. Pues no es propio de las mujeres parir unas veces seres imaginarios y otras seres verdaderos, lo cual no sería fácil de distinguir. Si así fuera, la obra más importante de las parteras sería discernir lo verdadero de lo que no lo es. ¿No crees tú ?

 

Teeteto.- Mi arte de partear tiene las mismas características que el de ellas, pero se diferencia en el hecho de que asiste a los hombres y no a las mujeres, y examina las almas de los que dan a luz, pero no sus cuerpos. Ahora bien, lo más grande que hay en mi arte es la capacidad que tiene de poner a prueba por todos los medios si lo que engendra el pensamiento del joven es algo imaginario y falso o fecundo y verdadero. Eso es así porque tengo, igualmente, en común con las parteras esta característica: que soy estéril en sabiduría. Muchos, en efecto, me reprochan que siempre pregunto a otros y yo mismo nunca doy ninguna respuesta acerca de nada por mi falta de sabiduría, y es, efectivamente, un justo reproche. La causa de ello es que el dios me obliga a asistir a otros, pero a mí me impide engendrar. Así es que no soy sabio en modo alguno, ni he logrado ningún descubrimiento que haya sido engendrado por mi propia alma. Sin embargo, los que tienen trato conmigo, aunque parezcan algunos muy ignorantes al principio, en cuanto avanza nuestra relación, todos hacen admirables progresos, si el dios se los concede, como ellos mismos y cualquier otra persona puede ver. Y es evidente que no aprenden nunca nada de mí, pues son ellos mismos los que descubren y engendran muchos bellos pensamientos. No obstante, los responsables del parto somos el dios y yo.

 

Apología, 1501a-d (Diálogos, I, Gredos, Madrid 1988, p. 189-190).

 

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Desarrolle el proceso de la mayéutica en Sócrates.

 

 

 

 

Platón: conocimiento (ser), ignorancia (no ser) y opinión (devenir)

 

-[...] Dinos: el que conoce, ¿conoce algo o no conoce nada? Contéstame tú por él.

-Contestaré -dijo- que conoce algo.

-¿Algo que existe o que no existe?

-Algo que existe. ¿Cómo se puede conocer lo que no existe?

-¿Mantendremos, pues, firmemente, desde cualquier punto de vista, que lo que existe absolutamente es absolutamente cognoscible, y lo que no existe en manera alguna, enteramente incognoscible?

-Perfectamente dicho.

 

-Bien, y si hay algo tal que exista y que no exista, ¿no estaría en la mitad entre lo puramente existente y lo absolutamente inexistente?

-Entre lo uno y lo otro.

-Así, pues, si sobre lo que existe hay conocimiento e ignorancia necesariamente sobre lo que no existe, ¿sobre esto otro intermedio que hemos visto hay que buscar algo intermedio también entre la ignorancia y el saber, contando con que se de semejante cosa?

-Bien cierto.

-¿Sostendremos que hay algo que se llama opinión?

 

[...] 477a-b.

 

-Por tanto, si lo cognoscible es el ser, ¿lo opinable no será el ser sino otra cosa?

-Otra.

-¿Se opinará, pues, sobre lo que no existe? ¿O es imposible opinar sobre lo no existente? Pon mientes en ello: ¿el que opina no tiene su opinión sobre algo? ¿O es posible opinar sin opinar sobre nada?

Imposible.

-Por tanto, ¿el que opina opina sobre alguna cosa?

-Sí.

-¿Y lo que no existe no es «alguna cosa», sino que realmente puede llamarse «nada»?

 

-Exacto.

-Ahora bien, ¿a lo que no existe le atribuimos forzosamente la ignorancia, y a lo que existe el conocimiento?

-Y con razón -dijo.

-¿Por tanto, no se opina sobre lo existente ni sobre lo no existente?

[...]

-(la opinión) ¿está en mitad de ambas? (en medio del conocimiento y de la ignorancia)

-Sí.

-Será, pues, un término medio entre una y otra.

[...] 478b - d.

 

República, 477 a-b, 478 b-d.

 

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Desarrolle la teoría del conocimiento en Platón.

 

 

 

 

Aristóteles: cambio y movimiento

 

Puesto que la naturaleza es un principio del movimiento y del cambio, y nuestro estudio versa sobre la naturaleza, no podemos dejar de investigar qué es el movimiento; porque si ignorásemos lo que es, necesariamente ignoraríamos también lo que es la naturaleza. [...]

 

Las cosas -algunas sólo en acto, otras en potencia y acto- son «esto» o una cantidad o una cualidad, y de la misma manera en las otras categorías de lo que es. [...]

 

 

Ahora bien, no hay movimiento fuera de las cosas, pues lo que cambia siempre cambia o sustancialmente o cuantitativamente o cualitativamente o localmente, y, como hemos dicho, no hay nada que sea común a tales cambios y no sea un «esto» o una cantidad o una cualidad o alguna de las otras categorías.  [...]

 

Por consiguiente, las especies de movimiento y de cambio son tantas como las del ser.

 

Física, III, 1, 200b-201a

 

Explique el cambio en Aristóteles.

Valore y justifique si su propuesta resuelve los problemas del cambio en los presocráticos y si a tu juicio supera el modelo platónico.

 

 

Aristóteles: analogía del ser

 

 

El ser se entiende de muchas maneras, pero estos diferentes sentidos se refieren a una sola cosa, a una misma naturaleza, no habiendo entre ellos sólo comunidad de nombre; mas así como por sano se entiende todo aquello que se refiere a la salud, lo que la conserva, lo que la produce, aquello de que es ella señal y aquello que la recibe; y así como por medicinal puede entenderse todo lo que se relaciona con la medicina, y significar ya aquello que posee el arte de la medicina, o bien lo que es propio de ella, o finalmente lo que es obra suya, como acontece con la mayor parte de las cosas; en igual forma el ser tiene muchas significaciones, pero todas se refieren a un principio único.

 

Metafísica IV, 1003

 

Realice un comentario de texto.

 

 

 

Aristóteles: «ser» se dice de muchas maneras

 

La expresión «algo que es» se dice en muchos sentidos, pero en relación con una sola cosa y una sola naturaleza y no por mera homonimia, sino que al igual que «sano» se dice en todos los casos en relación con la salud -de lo uno porque la conserva, de lo otro porque la produce, de lo otro porque es signo de salud, de lo otro porque ésta se da en ello- y «médico» [se dice] en relación con la ciencia médica (se llama médico a lo uno porque posee la ciencia médica, a lo otro porque sus propiedades naturales son adecuadas a ella, a lo otro porque es el resultado de la ciencia médica), y podríamos encontrar cosas que se dicen de modo semejante a éstas, así también «algo que es» se dice en muchos sentidos, pero en todos los casos en relación con un único principio: de unas cosas [se dice que son] por ser entidades, de otras por ser afecciones de la entidad, de otras por ser un proceso hacia la entidad, o bien corrupciones o privaciones o cualidades o agentes productivos o agentes generadores ya de la entidad, ya de aquellas cosas que se dicen en relación con la entidad, o bien por ser negaciones ya de alguna de estas cosas, ya de la entidad. Y de ahí que, incluso de lo que no es, digamos que es «algo que no es». Así pues, del mismo modo que de todas las cosas sanas se ocupa una sola ciencia, igualmente ocurre esto en los demás casos. Corresponde, en efecto, a una única ciencia estudiar, no solamente aquellas cosas que se denominan según un solo significado, sino también las que se denominan en relación con una sola naturaleza: y es que éstas se denominan también, en cierto modo, según un solo significado. Es, pues, evidente que el estudio de las cosas que son, en tanto que cosas que son, corresponde también a una sola [ciencia].

 

 

Ahora bien, en todos los casos la ciencia se ocupa fundamentalmente de lo primero, es decir, de aquello de que las demás cosas dependen y en virtud de lo cual reciben la denominación [correspondiente]. Por tanto, si esto es la entidad, el filósofo deberá hallarse en posesión de los principios y las causas de las entidades.

 

Metafísica, IV, 2, 1003a-1003b

Explique la analogía y exponga que importancia tiene para explicar el cambio.

Analice y valore el uso de la analogía para poder hablar del “no ser” y diga si esta teoría puede superar la teoría de los mundos platónica, justifica tu respuesta.

 

 

 

 

 

 

La vida feliz: Aristóteles.

 

La respuesta a todas estas cuestiones se basa en los mismos principios. Si en la Ética se ha explicado satisfactoriamente que la vida feliz es la que de acuerdo con la virtud ofrece menos impedimentos, y el término medio es la virtud, la intermedia será necesariamente la vida mejor, por estar al alcance de cada cual el término medio; y estos mismos criterios tienen que aplicarse también a la virtud y maldad de la ciudad y del régimen político, ya que el régimen es en cierto modo la vida de la ciudad.

           

En todas las ciudades hay tres elementos propios de la ciudad: los muy ricos, los muy pobres, y tercero, los intermedios entre éstos. Sin embargo, puesto que se reconoce que lo moderado es lo mejor y lo intermedio, obviamente, también en el caso de los bienes de fortuna, la propiedad intermedia es la mejor de todas, ya que es la más fácil de someterse a la razón; y, en cambio, lo superfluo, lo superfuerte, lo supernoble, lo superrico, o lo contrario a esto, lo superpobre, lo superdébil y lo muy despreciable, difícilmente seguirá a la razón, pues aquéllos se vuelven soberbios y grandes criminales, y éstos, malhechores y pequeños criminales; y de los delitos, unos se cometen por soberbia, y otros, por malicia.

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

¿Cómo entendió Aristóteles la vida humana y qué relación tiene su concepción con la ética y la política?.

 

 

 

 

Agustín de Hipona: «Si me engaño, existo»

 

 

Indudablemente en nosotros hallamos una imagen de Dios, de la Trinidad , que, aunque no es igual, sino muy distante de ella, y no coeterna con ella, y, para decirlo en pocas palabras, de la misma sustancia que Él es, con todo, es la más cercana a Dios, por naturaleza, de todas las criaturas. Es además perfeccionable por reformación para ser próxima también por semejanza. Somos, conocemos que somos y amamos este ser y este conocer. Y en las tres verdades apuntadas no nos turba falsedad ni verosimilitud alguna. No tocamos esto, como las cosas externas, con los sentidos del cuerpo, como sentimos los colores viendo, los sonidos oyendo, los olores oliendo, los sabores gustando, lo duro y lo blando palpando, ni como damos vueltas en la imaginación a las imágenes de cosas sensibles, tan semejantes a ellos, pero no corpóreas, y las retenemos en la memoria, y gracias a ella nacen en nosotros los deseos, sino que sin ninguna imagen engañosa de fantasías o fantasmas, estamos certísimos de que somos, de que conocemos y de que amamos nuestro ser. En estas verdades me dan de lado todos los argumentos de los académicos, que dicen: ¿Qué? ¿Y si te engañas? Pues, si me engaño, existo. El que no existe, no puede engañarse, y por eso, si me engaño, existo. Luego, si existo, si me engaño, ¿cómo me engaño de que existo, cuando es cierto que existo si me engaño? Aunque me engañe, soy yo el que me engaño, y, por tanto, en cuanto conozco que existo, no me engaño. Síguese también que, en cuanto conozco que me conozco, no me engaño. Como conozco que existo, así conozco que conozco. Y cuando amo estas dos cosas, les añado el amor mismo, algo que no es de menor valía. Porque no me engaño de que amo, no engañándome en lo que amo, pues aunque el objeto fuera falso, sería verdadero que amaba cosas falsas. ¿Qué razón habría para reprender y prohibirme amar como falsas, si fuera falso que amo cosas tales? Siendo esas cosas ciertas y verdaderas, ¿quién duda que, cuando son amadas, ese amor es cierto y verdadero? Tan verdad es, que no hay nadie que no quiera existir, como que no hay nadie que no quiera ser feliz. Y ¿cómo puede ser feliz, si no existe?

 

La ciudad de Dios, libro XI, cap.

 

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Agustín de Hipona: la verdad

 

 

Nadie es arrojado de la verdad, que no sea acogido por alguna imagen de la misma. Indaga qué es lo que en el placer corporal cautiva: nada hallarás fuera de la conveniencia; pues si lo que contraría engendra dolor, lo congruente produce deleite. Reconoce, pues, cuál es la suprema congruencia. No quieras derramarte fuera; entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior reside la verdad; y si hallares que tu naturaleza es mudable, trasciéndete a ti mismo, mas no olvides que, al remontarte sobre la cimas de tu ser, te elevas sobre tu alma dotada de razón. Encamina, pues, tus pasos allí donde la luz de la razón se enciende. Pues, ¿adónde arriba todo buen pensador sino a la verdad ? La cual no se descubre a sí misma durante el discurso, sino es más bien la meta de toda dialéctica racional. Mírala como la armonía superior posible y vive en conformidad con ella. Confiesa que tú no eres la verdad, pues ella no se busca a sí misma, mientras tú le diste alcance por la investigación, no recorriendo espacios, sino con el afecto espiritual, a fin de que el hombre interior concuerde con su huésped, no con la fruición carnal y baja, sino con subidísimo deleite espiritual

 

De la verdadera religión, cap. 39

 

Realice un comentario de texto.

 

 

 

 

 

Agustín de Hipona: el mal, privación del bien

 

 

Aun lo que llamamos mal en el mundo, bien ordenado y colocado en su lugar, hace resaltar más eminentemente el bien, de tal modo que agrada más y es más digno de alabanza si lo comparamos con las cosas malas. Pues Dios omnipotente, como confiesan los mismos infieles, «universal Señor de todas las cosas», siendo sumamente bueno, no permitiría en modo alguno que existiese algún mal en sus criaturas si no fuera de tal modo bueno y poderoso que pudiese sacar bien del mismo mal.

 

 

Pues ¿qué otra cosa es el mal, sino la privación del bien? Del mismo modo que, en los cuerpos de los animales, el estar enfermos o heridos no es otra cosa que estar privados de la salud -y por esto, al aplicarles un remedio, no se intenta que los males existentes en aquellos cuerpos, es decir, las enfermedades y heridas se trasladen a otra parte, sino destruirlas, ya que ellas no son substancia, sino alteraciones de la carne, que, siendo substancia y, por tanto, algo bueno, recibe estos males, esto es, privaciones del bien que llamamos salud-, así también todos los defectos de las almas son privaciones de bienes naturales, y estos defectos cuando son curados, no se trasladan a otros lugares, sino que, no pudiendo subsistir con aquella salud, desaparecen en absoluto.

 

Enquiridión, cap. 11

 

Realice un comentario de texto.

 

 

 

Santo Tomás: Según analogía.

 

Es imposible que algo se predique unívocamente de la criatura y de Dios; pues en todas las cosas unívocas el concepto significado por el nombre es común a todo aquello de que se predica unívocamente. [...]

 

No puede decirse sin embargo que todo lo que se dice de Dios y de la criatura se predique de modo totalmente equívoco, porque si no se diese alguna conveniencia real de la criatura a Dios, la esencia divina no sería a semejanza de las criaturas; y así Dios conociendo su esencia no conocería a las criaturas. Igualmente tampoco nosotros no podríamos alcanzar al conocimiento de Dios a partir de las cosas creadas; ni habría por qué decir de Dios más un nombre que otro de los que convienen a las criaturas... Por lo cual se ha de decir que el nombre de «ciencia» se predica de la ciencia divina y de la nuestra, ni unívocamente, ni equívocamente, sino según analogía, lo que no es decir otra cosa sino según proporción.

 

Questiones disp., De veritate, q. 2, a .1

 

Explique la concepción que tiene Santo Tomás de analogía y argumente si es la misma noción que la aristotélica en cuanto a su definición y su uso.

 

 

 

 

Guillermo de Ockham  “Dios es omnipotente. Tanto las leyes de la naturaleza como los preceptos morales están sometidos a su voluntad.”

Dios puede hacer todo lo que, al ser hecho, no incluye contradicción.

Adviértase que no se dice que Dios puede hacer todo lo que no incluye contradicción, pues entonces podría hacerse a sí mismo, pues Él no incluye contradicción; sino que puede hacer todo lo que, al ser hecho, no incluye contradicción, esto es, todo aquello de lo cual no se sigue contradicción ante la proposición: “esto está hecho”.

  De cuyo principio se sigue que puede en el género de la causa eficiente todo lo que puede la causa segunda; porque si puede hacer todo lo que, una vez hecho, no incluye contradicción y consta que ninguna causa segunda puede hacer ninguna de aquellas cosas que incluyen contradicción, se sigue que Él puede todo lo que puede la causa segunda.

  Del mismo principio se sigue y queda establecido, que Dios puede, prescindiendo de sí mismo, producir y conservar todas aquellas cosas de las cuales una no es parte esencial de la otra, ni ninguna de ellas es Dios. Pues incluiría contradicción que se produjera a sí mismo y simultáneamente a otra cosa, puesto que Él mismo no existiría, siendo así que consta que Él es la causa de ser aquello de cuyo ser se sigue lo otro y sin lo cual no sería lo otro.»

Guillermo de Ockham, Tratado sobre los principios de Teología , Introducción

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados. Además desarrolle el nominalismo y voluntarismo en Guillermo de Ockham.

 

Guillermo de Ockham, sobre los universales.

«Por eso hay que conceder que ningún universal es sustancia, comoquiera que se le considere, sino que todo universal es una intención del alma, que, según una opinión probable, no se distingue del acto de entender. Dice esa opinión que la intelección con la cual entiendo al hombre es signo de los hombres, tan natural como lo es el gemido de la enfermedad, o de la tristeza, o del dolor, y es un signo de tal índole, que puede suponer por los hombres en las proposiciones mentales como la palabra puede suponer por las cosas en las proposiciones orales.

De esos y otros muchos textos aparece claro que el universal es una intención del alma apta para ser predicada de muchos. Lo cual se puede confirmar también por la razón. Todo universal, en efecto, es, según opinión de todos, predicable de muchos; pero sólo la intención del alma o el signo voluntariamente instituido es apto para ser predicado, y no sustancia alguna; luego sólo la intención del alma o el signo voluntariamente instituido es universal. Pero al presente no empleo el término “universal” como signo voluntariamente instituido, sino como aquello que es naturalmente universal. Y que la sustancia no es apta para ser predicada es claro; porque de ser así, se seguiría que la proposición constaría de sustancias particulares, y, por consiguiente, el sujeto estaría en Roma y el predicado en Inglaterra, lo cual es absurdo.»

(Guillermo de Ockham, Suma de la Lógica , Primera parte, cap. 15)

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Realice un comentario de texto del presente texto, en la conclusión del mismo haga alusión a la problemática de los universales en Santo Tomás y en Ockham.

 

Guillermo de Ockham, el universal no es una sustancia.

“Que el universal no es una sustancia existente fuera del alma, se puede probar con evidencia.

Primero: ningún universal es una sustancia singular numéricamente. Porque, de ser así, Sócrates sería un universal, porque no hay mayor razón para que un universal sea una sustancia singular que otro; ninguna sustancia singular es, pues, algún universal, sino que toda sustancia es una numéricamente y singular. En efecto, toda sustancia, o es una sola cosa y no muchas, o es muchas. Si es una y no muchas, es una numéricamente, pues eso es lo que todos llamamos uno numéricamente. Y si una sustancia es muchas cosas, o es muchas cosas singulares, o muchas cosas universales. Si es lo primero, se sigue que una sustancia sería muchas sustancias singulares, y, por consiguiente, por la misma razón alguna sustancia sería muchos hombres, y entonces, aunque el universal se distinguiese de un particular, no se distinguiría de los particulares. Y, si alguna sustancia fuese muchas cosas universales, tomo una de esas cosas universales y pregunto: O es muchas cosas, o uno y no muchas. Si se da lo segundo, se sigue que es singular; si lo primero, pregunto: O es muchas cosas singulares o muchas cosas universales. Y así, o estaremos en un proceso al infinito, o habría que convenir en que ninguna sustancia es universal, de suerte que no sea singular. La consecuencia es que ninguna sustancia es universal.”

(Guillermo de Ockham, Suma de la Lógica , Primera parte, cap. 15)

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Exponga la doctrina del nominalismo.

 

 

Guillermo de Ockham, el universal es un signo.

 “Pero hay que tener presente que hay dos clases de universal. Hay un universal naturalmente, que es signo predicable de muchos, de una manera parecida a como el humo significa al fuego; y el gemido del enfermo el dolor; y la risa, la alegría interior. Y tal universal no es más que una intención del alma, de suerte que ninguna sustancia existente fuera del alma ni ningún accidente es tal universal. De ese universal trataré en los capítulos siguientes.

Hay otro universal por institución voluntaria. Y así, la palabra externa, que en realidad es una cualidad una numéricamente, es universal porque es un signo voluntariamente instituido para significar muchas cosas. Por lo que, así como a esa palabra se la llama común, también se la puede llamar universal; pero eso no lo tiene por su naturaleza, sino tan sólo por la decisión de los que la crean.”

(Guillermo de Ockham, Suma de la Lógica , Primera parte, cap. 15)

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados. Y desarrolle las consecuencias que tuvo el nominalismo para ciencia moderna.

 

 

Galileo Galilei: sobre los sistemas máximos

 

Tres serán los temas principales que se van a tratar. Primeramente, intentaré demostrar que todas las experiencias que se puedan hacer en la Tierra resultan medios insuficientes para concluir su movilidad, pero que indiferentemente pueden adaptarse con igual derecho a la Tierra móvil como a la Tierra en reposo; y espero que en este apartado se revelarán muchas observaciones desconocidas en la Antigüedad. En segundo lugar, se examinarán los fenómenos celestes, reforzando la hipótesis copernicana, como si debiese resultar absolutamente victoriosa, añadiendo nuevas especulaciones que sirvan para facilidad de la astronomía y no como necesidad de la naturaleza. En tercer lugar, propondré una fantasía ingeniosa. Dije hace muchos años, que el desconocido problema del flujo del mar, podría recibir alguna luz, admitido el movimiento terrestre. Esta teoría mía, al correr de boca en boca, encontró padres caritativos que la adoptaron como fruto de su propio ingenio. Ahora, para que no vuelva a surgir algún extranjero que, fortificándose con nuestras propias armas, nos eche en cara nuestro poco juicio en un asunto tan importante, he decidido exponer aquella probabilidad que la haría razonable, en el supuesto de que la Tierra se moviese. Creo que con estas consideraciones, el mundo conocerá que si otras naciones han navegado más, nosotros no hemos razonado menos, y que afirmar el reposo de la Tierra , o aceptar lo contrario, sólo por un capricho matemático, no nace de no tener conocimiento de cuanto otros hayan pensado, sino, y aunque no fuera por otra cosa, de esas razones que la piedad, la religión, el conocimiento de la divina omnipotencia y la conciencia de la debilidad del ingenio humano, nos imponen.

 

 

Diálogo sobre los sistemas máximos

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Compare la visón astronómica en Aristóteles y en Galileo.

¿Crees que Galile,o con estas explicaciones, pudo cambiar la cosmovisión que hasta entonces se tenía? Razona tu respuesta.

 

 

 

Isaac Newton: análisis y síntesis

 

En la física tanto como en los principios matemáticos, hay que emplear, en la investigación de las cosas difíciles, el método analítico antes de recurrir al método sintético. Ese primer método consiste en hacer experimentos y observaciones, y en sacar de ellos, por inducción, las conclusiones generales, y en no admitir ninguna objeción contra estas conclusiones que no sea tomada de alguna experiencia o de otras verdades ciertas. Pues en cuanto a las hipótesis, no hay que tener con ellas ningún miramiento en la filosofía experimental. Y aunque los razonamientos fundados por inducción sobre los experimentos y las observaciones no establecen demostrativamente conclusiones generales, es empero la mejor manera de razonar que puede admitir la naturaleza de las cosas; y debe ser reconocida tanto mejor fundada cuanto la inducción es más general. Y si no hay ninguna objeción por parte de los fenómenos, se puede sacar una conclusión general. Pero si en la secuencia se presenta alguna excepción por parte de los fenómenos, es necesario entonces que la conclusión sea limitada por tales o cuales excepciones que se presenten. A favor de esta especie de análisis se puede pasar de los compuestos a los simples, y de los movimientos a las fuerzas que los producen y en general de los efectos a las causas y de causas particulares a otras más generales, hasta que se llegue a las más generales. Tal es el método que se nombra análisis. En cuanto a la síntesis, consiste en tomar por principios las causas conocidas y experimentadas, en explicar por su medio los fenómenos que de ellas provienen, y en probar estas explicaciones.

 

Óptica, l. III, cuestión XXXI

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Explica el método newtoniano y compáralo con el método aristotélico.

¿Crees que las teorías de Newton están basadas en su método? Justifica tu respuesta.

 

 

 

 

René Descartes: deducción

 

Además de la intuición hemos añadido aquí otro modo de conocer; el que tiene lugar por deducción: por la cual entendemos todo aquello que se sigue necesariamente de otras cosas conocidas con certeza. [...] Así pues, distinguimos aquí la intuición de la mente de la deducción en que ésta es concebida como un movimiento o sucesión, pero no ocurre de igual modo con aquélla; y además, porque para ésta no es necesaria una evidencia actual, como para la intuición, sino que más bien reciben en cierto modo de la memoria su certeza.

 

Reglas para la dirección del espíritu, Regla III

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Desarrolle la teoría del conocimiento en Descartes.

Compare la doctrina del conocimiento en Descartes y Platón.

 

 

 

René Descartes: el argumento ontológico

 

Pues bien, si del hecho de poder yo sacar de mi pensamiento la idea de una cosa, se sigue que todo cuanto percibo clara y distintamente que pertenece a dicha cosa, le pertenece en efecto, ¿no puedo extraer de ahí un argumento que pruebe la existencia de Dios? Ciertamente, yo hallo en mí su idea -es decir, la idea de un ser sumamente perfecto-, no menos que hallo la de cualquier figura o número [...] Y, por tanto, [...] yo debería tener la existencia de Dios por algo tan cierto, como hasta aquí he considerado las verdades de las matemáticas, que no atañen sino a números y figuras; aunque, en verdad, ello no parezca al principio del todo patente, presentando más bien una apariencia de sofisma. Pues, teniendo por costumbre, en todas las demás cosas, distinguir entre la existencia y la esencia, me persuado fácilmente de que la existencia de Dios puede separarse de su esencia, y que, de este modo, puede concebirse a Dios como no existiendo actualmente. Pero, sin embargo, pensando en ello con más atención, hallo que la existencia y la esencia de Dios son tan separables como la esencia de un triángulo rectilíneo y el hecho de que sus tres ángulos valgan dos rectos, o la idea de montaña y la de valle; de suerte que no repugna menos concebir un Dios (es decir, un ser sumamente perfecto) al que le falte la existencia (es decir, al que le falte una perfección), de lo que repugna concebir una montaña a la que le falte el valle.

 

Meditaciones metafísicas con objeciones y respuestas, Meditación quinta.

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Explique las pruebas de la existencia de Dios en Descartes y justifica si se ajustan a su método.

Compare las pruebas de la existencia de Dios en Descartes con las vías tomistas.

 

 

 

 

John  Locke: Cualidades primarias y secundarias

 

Todo lo que la mente percibe en sí misma, o todo lo que es el objeto inmediato de percepción, de pensamiento o de entendimiento, es a lo que yo llamo idea; y al poder de producir una idea cualquiera en nuestra mente lo llamo cualidad del sujeto en el que radica ese poder. La bola de nieve puede producir en nosotros la idea de blanco, frío y redondo; a esas potencias que producen en nosotros estas ideas, en tanto en cuanto se encuentran en la bola de nieve, las llamo cualidades; y en cuanto son sensaciones o percepciones en nuestro entendimiento, las llamo ideas; y si algunas veces me refiero a estas ideas como si se encontraran en los mismos objetos, quiero que se me entienda que me refiero a esas cualidades en aquellos objetos que nos producen esas ideas.

 

 

Consideradas de esta manera, las cualidades en los cuerpos son, en primer lugar, aquellas que son totalmente inseparables de un cuerpo, sea cual fuere el estado en que se encuentre, y de tal naturaleza que las conserva de manera constante en todas las alteraciones y cambios que dicho cuerpo pueda experimentar por razón de una fuerza mayor ejercida sobre él. Estas cualidades son de tal naturaleza que las encuentran los sentidos de manera constante en toda partícula de materia que tenga la suficiente consistencia para ser percibida, y tales que la mente las tiene por inseparables de cada partícula de materia, incluso aunque sean demasiado pequeñas para que nuestros sentidos las perciban de forma individual. [...]

 

 

Pero, en segundo lugar, existen unas cualidades que realmente no son nada en los objetos mismos, sino potencias para producir en nosotros diversas sensaciones por medio de sus cualidades primarias, es decir, por la extensión, la forma, la rotura y el movimiento de sus partes insensibles. A estas cualidades, como son los colores, sonidos, gustos, etc., las llamo cualidades secundarias.

 

Ensayo sobre el entendimiento humano, Libro 2, cap. 7

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Explique la doctrina del empirismo y el proceso del conociendo en Locke.

 

 

 

 

David Hume: el yo

 

Cuando hablamos de yo, o de sustancia, debemos tener una idea conectada con esos términos, pues de lo contrario serían absolutamente ininteligibles. Toda idea se deriva de impresiones precedentes, pero no tenemos impresión alguna de un yo o sustancia como algo simple e individual. Luego no tenemos idea alguna de esas cosas en ese sentido. [...]

 

Cuando vuelvo mi reflexión sobre mí mismo, nunca puedo percibir este yo sin una o más percepciones; es más, no puedo percibir nunca otra cosa que las percepciones. Por tanto, es la composición de éstas la que forma el yo.

 

 

Podemos concebir que un ser pensante tenga muchas o pocas percepciones. Supongamos que la mente se reduzca a un nivel más bajo que el de la vida de una ostra. Supongamos que no tenga sino una sola percepción: la de sed o hambre. Examinemos la mente en esta situación: ¿Concebiréis alguna otra cosa allí que la mera percepción? ¿Tendréis alguna noción de yo o sustancia? Y si en este caso concreto no la tenéis, la adición de otras percepciones no podrá daros nunca tal noción.

 

 

Tratado de la naturaleza humana, Apéndice

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Explique en qué se basan las tres críticas principales que hace Hume al racionalismo; yo, sustancia y causalidad.

Compare el racionalismo y el empirismo.

 

 

David Hume: la costumbre, guía de la vida.

 

Estamos determinados sólo por la costumbre a suponer que el futuro es conformable al pasado. Cuando veo una bola de billar moviéndose hacia otra, mi mente es inmediatamente llevada por el hábito al usual efecto, y anticipa mi visión al concebir a la segunda bola en movimiento. No hay nada en estos objetos, abstractamente considerados, e independiente de la experiencia, que me lleve a formar una tal conclusión; e incluso después de haber tenido experiencia de muchos efectos repetidos de este género, no hay argumento alguno que me determine a suponer que el efecto será conformable a la pasada experiencia. Las fuerzas por las que operan los cuerpos son enteramente desconocidas. Nosotros percibimos sólo sus cualidades sensibles; y, ¿qué razón tenemos para pensar que las mismas fuerzas hayan de estar siempre conectadas con las mismas cualidades sensibles?

 

 

No es, por lo tanto, la razón la que es la guía de la vida, sino la costumbre. Ella sola determina a la mente, en toda instancia, a suponer que el futuro es conformable al pasado. Por fácil que este paso pueda parecer, la razón nunca sería capaz, ni en toda la eternidad, de llevarlo a cabo.

 

 

Compendio de un tratado de la naturaleza humana

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Desarrolle la teoría del conocimento en Hume.

Compare la teoría del conocimiento en Hume con la teoría aristotélica.

 

 

 

 

 

 

Jean-Jacques Rousseau: el contrato social

 

Supongo a los hombres llegados a un punto en que los obstáculos que perjudican a su conservación en el estado de naturaleza logran vencer, mediante su resistencia, a la fuerza que cada individuo puede emplear para mantenerse en dicho estado. Desde este momento, el estado primitivo no puede subsistir, y el género humano perecería si no cambiase de manera de ser.

 

Ahora bien: como los hombres no pueden engendrar nuevas fuerzas, sino unir y dirigir las que existen, no tienen otro medio de conservarse que formar por agregación una suma de fuerzas que pueda exceder a la resistencia, ponerlas en juego por un solo móvil y hacerlas obrar en armonía.

 

 

Esta suma de fuerzas no puede nacer sino del concurso de muchos; pero siendo la fuerza y la libertad de cada hombre los primeros instrumentos de su conservación, ¿cómo va a comprometerlos sin perjudicarse y sin olvidar los cuidados que se debe? Esta dificultad, referida a nuestro problema, puede enunciarse en estos términos:

 

«Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja de toda fuerza común a la persona y a los bienes de cada asociado, y por virtud de la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino a sí mismo y queda tan libre como antes». Tal es el problema fundamental, al cual da solución el Contrato social.

 

 

(…)

 

En fin, dándose cada cual a todos, no se da a nadie, y como no hay un asociado, sobre quien no se adquiera el mismo derecho que se le concede sobre sí, se gana el equivalente de todo lo que se pierde y más fuerza para conservar lo que se tiene.

 

Contrato social, libro I, cap. 1

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Desarrolle la teoría contractualista en Hume.

Compare el sentido y significado que puede tener la democracia en Platón y en Rousseau. 

 

 

 

 

John Locke: el inicio de la sociedad política

 

Siendo los hombres libres e iguales e independientes por naturaleza, [...]  nadie puede salir de este estado y verse sometido al poder político de otro, a menos que medie su propio consentimiento. La única  manera por la que uno renuncia a su libertad natural y se sitúa bajo los límites de la sociedad civil es alcanzando un acuerdo con otros hombres para reunirse y vivir en comunidad, para vivir unos con otros en paz, tranquilidad y la debida comodidad, en el disfrute seguro de sus  propiedades respectivas y con la mayor salvaguardia frente a aquellos que no forman parte de esa comunidad. Esto lo pueden realizar un número de hombres cualesquiera, porque en nada perjudica a la libertad de los demás, a los que se deja en el estado de naturaleza en que se encontraban. Cuando un grupo de hombres ha llegado a un consenso para formar una comunidad o gobierno, se incorporan en el acto al cuerpo político que conforman ellos mismos, en el que la mayoría adquiere el derecho de actuar y decidir por los demás.

 

 

En efecto, cuando unos cuantos hombres han constituido una comunidad,  mediante un acuerdo de cada uno de los individuos, han hecho de esa comunidad un solo cuerpo con poder para actuar como tal cuerpo unido, lo que se lleva a cabo únicamente a través de la voluntad y  determinación de la mayoría. [...] En consecuencia, vemos que en las asambleas con poder para fijar el número, el acto de la mayoría pasa por ser el acto de la totalidad y, por supuesto, sus resoluciones son definitivas, pues se entiende, por ley natural y racional, que cuenta con el poder de dicha totalidad.

 

 

Y así, cada hombre que consiente reunirse con otros y formar un cuerpo político bajo un gobierno se pone a sí mismo bajo obligación, ante todos los miembros de esa sociedad, de someterse a la determinación y resoluciones de la mayoría. De otro modo, el pacto originario, por el que tanto él como los demás se incorporan a una sociedad, no tendría ningún significado.

 

Segundo ensayo sobre el gobierno civil, VIII, n. 95-97

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Busque información sobre la teoría del contrato social en Locke y en Hobbes. Compara ambas.

 

 

 

John Locke: el estado de naturaleza

 

Para comprender qué es el derecho al poder político y cuál es su verdadero origen hemos de considerar cuál es el estado en que los hombres se encuentran por naturaleza, que no es otro que un estado de perfecta libertad para ordenar sus acciones y disponer de sus pertenencias y personas según consideren conveniente, dentro de los límites impuestos por la ley natural, sin necesidad de pedir licencia ni depender de la voluntad de otra persona.

 

Es también un estado de igualdad, dentro del cual todo poder y toda jurisdicción son recíprocos, sin que nadie tenga más que otro, puesto que no hay nada más evidente que el que criaturas de la misma especie y rango, nacidos en total promiscuidad, para disfrutar de las mismas ventajas naturales y emplear las mismas facultades, deberían ser también iguales entre sí, sin subordinación ni sujeción alguna, a menos que el Señor y Dueño de todos ellos, mediante una declaración explícita de su voluntad, hubiera situado a alguno por encima de los demás, confiriéndole, mediante un nombramiento evidente y claro, un derecho indudable al dominio y a la soberanía. [...]

 

 

Ahora bien, pese a que se trata de un estado de libertad, ello no quiere decir que sea un estado de absoluta licencia; pues, aunque el hombre que se halla en tal estado disfruta de una libertad incontrolable para disponer de su persona o posesiones, con todo, carece de libertad para destruirse a sí mismo o cualquiera de las criaturas que le pertenecen, a menos que así lo imponga algún fin más noble que el de su mera conservación. El estado de naturaleza tiene una ley natural que lo gobierna y que obliga a todo el mundo. Y la razón, que es esa ley, enseña a todos los humanos que se molesten en consultarla que al ser todos iguales e independientes, nadie puede perjudicar a otro en su vida, salud, libertad o posesiones. Pues, dado que todos los hombres son obra de un Hacedor omnipotente e infinitamente sabio, no son más que servidores de un único Señor y Soberano, puestos en el mundo por orden Suya y para su servicio, parte de su propiedad, y creados para durar mientras le plazca a Él y sólo a Él. Y al estar dotados con facultades iguales, al participar todos de una naturaleza común, no cabe suponer ningún tipo de subordinación entre nosotros que nos pueda autorizar a destruirnos mutuamente, como si estuviésemos creados para que nos utilizásemos los unos a los otros, cual es el caso de las criaturas de rango inferior. De la misma manera que cada uno está obligado a preservarse y no abandonar su puesto cuando le venga en gana, por la misma razón, cuando no está en juego su propia conservación, tiene el deber de preservar al respecto de la humanidad, tanto como pueda y, a menos que se trate de hacer justicia a alguien que sea culpable, nadie puede arrebatar ni perjudicar la vida de otro, ni privarle de nada que favorezca la conservación de la vida, la libertad, o la salud de los miembros o los bienes de otro.

 

 

Segundo ensayo sobre el gobierno civil, cap. II § 4-6

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Compare la doctrina política en Locke y en Maquiavelo.

 

 

 

 

Immanuel Kant: sólo conocemos fenómenos

 

Hemos pretendido afirmar que todas nuestras intuiciones no son más que una representación fenoménica; que las cosas que intuimos no son en sí mismas tal como las intuimos, ni sus relaciones tienen en sí mismas el carácter con que se nos manifiestan; que si suprimiéramos nuestro sujeto o simplemente el carácter subjetivo de los sentidos en general, todo el carácter de los objetos, todas su relaciones espaciales y temporales, incluso el espacio y el tiempo mismos, desaparecerían. Como fenómenos, no pueden existir en sí mismos, sino sólo en nosotros. Permanece para nosotros absolutamente desconocido qué sean los objetos en sí, independientemente de toda esa receptividad de nuestra sensibilidad. Sólo conocemos nuestro modo de percibirlos, modo que nos es peculiar y que, si bien ha de convenir a todos los humanos, no necesariamente ha de convenir a todos los seres. Nosotros únicamente nos ocupamos de nuestro modo de percibir. El espacio y el tiempo son sus formas puras; la sensación es su materia.

 

 

Las primeras podemos conocerlas sólo a priori, es decir, previamente a toda percepción efectiva, y por ello se llaman intuiciones puras. A la segunda se debe, en cambio, lo que en nuestro conocimiento se llama a posteriori, es decir, intuición empírica. Aquéllas son inherentes, con absoluta necesidad, a nuestra sensibilidad, sean cuales sean nuestras sensaciones, que pueden ser muy diferentes. Aunque fuéramos capaces de aclarar al máximo esa nuestra intuición, no por ello estaríamos más cerca del carácter de los objetos en sí mismos. Pues, en cualquier caso, sólo llegaríamos a conocer perfectamente nuestro modo de intuir, esto es, nuestra sensibilidad, pero sometida ésta siempre a las condiciones de espacio y tiempo. El más claro conocimiento del fenómeno de los objetos, que es lo único que de ellos nos es dado, jamás nos haría conocer en qué consisten en sí mismos.

 

Crítica de la razón pura, Primera parte, § 8, B 59-60

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Explique la posibilidad de los juicios a priori en la matemática y en la física.

 

 

 

Immanuel Kant: revolución copernicana en el pensamiento

 

Ocurre aquí como con los primeros pensamientos de Copérnico. Éste, viendo que no conseguía explicar los movimientos celestes si aceptaba que todo el ejército de estrellas giraba alrededor del espectador, probó si no obtendría mejores resultados haciendo girar al espectador y dejando las estrellas en reposo. En la metafísica se puede hacer el mismo ensayo, en lo que atañe a la intuición de los objetos. Si la intuición tuviera que regirse por la naturaleza de los objetos, no veo cómo podría conocerse algo a priori sobre esa naturaleza. Si, en cambio, es el objeto (en cuanto objeto de los sentidos) el que se rige por la naturaleza de nuestra facultad de intuición, puede representarme fácilmente tal posibilidad. Ahora bien, como no puedo pararme en estas intuiciones, si se las quiere convertir en conocimientos, sino que debo referirlas a algo como objeto suyo y determinar éste mediante las mismas, puedo suponer una de estas dos cosas: o bien los conceptos por medio de los cuales efectúo esta determinación se rigen también por el objeto, y entonces me encuentro, una vez más, con el mismo embarazo sobre la manera de saber de él algo a priori; o bien supongo que los objetos, o lo que es lo mismo, la experiencia, única fuente de su conocimiento (en cuanto objetos dados), se rige por tales conceptos. En este segundo caso veo enseguida una explicación más fácil, dado que la misma experiencia constituye un tipo de conocimiento que requiere entendimiento y éste posee unas reglas que yo debo suponer en mí ya antes de que los objetos me sean dados, es decir, reglas a priori.

 

Crítica de la razón pura, Prefacio de la 2ª

 

Realice un comentario de texto.

 

 

 

Immanuel Kant: revolución copernicana

 

Ocurre aquí como en los primeros pensamientos de Copérnico. Éste, viendo que no conseguía explicar los movimientos celestes si aceptaba que todo el ejército de estrellas giraba alrededor del espectador, probó si no obtendría mejores resultados haciendo girar al espectador y dejando las estrellas en reposo. En la metafísica se puede hacer el mismo ensayo, en lo que atañe a la intuición de los objetos. Si la intuición tuviera que regirse por la naturaleza de los objetos, no veo cómo podría conocerse algo a priori sobre esa naturaleza. Si, en cambio, es el objeto [...] el que se rige por la naturaleza de nuestra facultad de intuición, puedo representarme fácilmente esta posibilidad.

 

Crítica de la razón pura, Prólogo de la segunda edición,

 

Explique lo que quiere decir Kant con el giro copernicano en el presente texto.

 

 

 

Immanuel Kant: Dios, alma, mundo

 

El sujeto pensante es el objeto de la psicología; el conjunto de todos los fenómenos (el mundo) es el objeto de la cosmología, y la cosa que encierra la suprema condición de la posibilidad de cuanto podemos pensar (el ser de todos los seres) constituye el objeto de la teología. Así, pues, la razón pura suministra la idea de una doctrina trascendental del alma (psychologia rationalis), de una ciencia trascendental del mundo (cosmologia rationalis) y, finalmente, de un conocimiento trascendental de Dios (theologia rationalis).

 

Crítica de la razón pura, Dialéctica trasc., libro primero, sec. tercera, B 392

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Explique la imposibilidad de la metafísica  como ciencia.

Compare los términos subrayados del texto con las tres críticas que desarrolla Hume al yo, sustancia y causalidad.

 

 

 

 

 

 

Immanuel Kant: la autonomía de la voluntad

 

La autonomía de la voluntad es el estado por el cual ésta es una ley para sí misma, independientemente de cómo están constituidos los objetos del querer. En este sentido, el principio de la autonomía no es más que elegir de tal manera que las máximas de la elección del querer mismo sean incluidas al mismo tiempo como leyes universales. [...] El citado principio de autonomía es el único principio de la moral, pues de esta manera se halla que debe ser un imperativo categórico [...]. Cuando la voluntad busca la ley que ha de determinarla en algún otro lugar diferente a la aptitud de sus máximas para su propia legislación universal y, por lo tanto, sale fuera de sí misma a buscar esa ley en la constitución de alguno de sus objetos, se produce entonces, sin lugar a dudas, heteronomía.

 

Fundamentación de la metafísica de las costumbres.

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Desarrolle la moral formal kantiana.

 

 

 

Immanuel Kant: moralidad, autonomía, libertad

 

La autonomía de la voluntad es el único principio de todas las leyes morales y de los deberes que les convienen; por el contrario, toda heteronomía del arbitrio, no sólo no funda obligación alguna, sino que más bien es contraria a su principio y a la moralidad de la voluntad. En efecto, el único principio de la moralidad consiste en la independencia respecto de toda materia de la ley (o sea de un objeto deseado) y, no obstante, al mismo tiempo en la determinación del arbitrio por la sola forma legislativa universal de que debe ser capaz una máxima. Mas aquella independencia es libertad en sentido negativo, mientras que esta legislación propia de la razón pura y como tal práctica, es libertad en su acepción positiva. Por consiguiente, la ley moral no expresa sino la autonomía de la razón práctica pura, es decir, de la libertad, y esta misma es la condición formal de todas las máximas, la única bajo la cual pueden concordar con la ley práctica suprema.

 

 

Crítica de la razón práctica, Primera parte, cap. 1, § 8

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Compare las morales formales con las morales empíricas.

 

 

 

Immanuel Kant: reino de los fines

 

En efecto, todos los seres racionales están sujetos a la ley de que cada uno de ellos debe tratarse a sí mismo y tratar a todos los demás nunca como simple medio sino siempre al mismo tiempo como fin en sí mismo. Entonces nace de aquí un enlace sistemático de los seres racionales por leyes objetivas comunes, esto es, un reino que, puesto que esas leyes se proponen relacionar a esos seres como fines y medios, muy bien puede llamarse un reino de los fines, aunque, desde luego, sólo en la idea.

 

Fundamentación de la metafísica de las costumbres, cap. 2

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Explique la relación existente entre el reino de los fines Kantiano y la ley natural tomista.

 

 

 

John S. Mill: la libertad civil

 

El objeto de este ensayo es el de proclamar un principio muy sencillo encaminado a regir de modo absoluto la conducta de la sociedad en relación con el individuo, en todo aquello que suponga imposición o control, bien se aplique la fuerza física, en forma de penas legales, o la coacción moral de la opinión pública. Tal principio es el siguiente: el único objeto que autoriza a los hombres, individual o colectivamente, a turbar la libertad de acción de cualquiera de sus semejantes, es la propia defensa; la única razón legítima para usar de la fuerza contra un miembro de una comunidad civilizada es la de impedirles perjudicar a otros; pero el bien de este individuo, sea físico, sea moral, no es razón suficiente. Ningún hombre puede, en buena lid, ser obligado a actuar o a abstenerse de hacerlo, porque de esa actuación o abstención haya de derivarse un bien para él, porque ello le ha de hacer más dichoso, o porque, en opinión de los demás, hacerlo sea prudente o justo. Éstas son buenas razones para discutir con él, para convencerle o para suplicarle, pero no para obligarle a causarle daño alguno si obra de modo diferente a nuestros deseos. Para que esta coacción fuese justificable, sería necesario que la conducta de este hombre tuviese por objeto el perjuicio de otro. Para aquello que no le atañe más que a él, su independencia es, de hecho, absoluta. Sobre sí mismo, sobre su cuerpo y su espíritu, el individuo es soberano.

 

Sobre la libertad.

 

Realice un comentario de texto.

 

 

 

 

 

 

 

John S. Mill: principio utilitarista

 

Según el principio de la Mayor Felicidad , tal como se acaba de exponer, el fin último por razón del cual son deseables todas las otras cosas (indiferentemente de que consideremos nuestro propio bien o el de los demás) es una existencia exenta de dolor y abundante en goces, en el mayor grado posible, tanto cuantitativa, como cualitativamente.

 

 

Sobre la libertad.

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Explique la ética utilitarista y compárela con ética formal kantiana.

 

 

 

Marx y Engels: el materialismo y la producción de la vida.

 

La producción de la vida, tanto de la propia en el trabajo como de la ajena en la procreación, se manifiesta inmediatamente como una doble relación -de una parte, como una relación natural, y de otra, como una relación social-; social, en el sentido de que por ella se entiende la cooperación de diversos individuos, cualesquiera que sean sus condiciones de cualquier modo y para cualquier fin. De donde se desprende que un determinado modo de producción o una determinada fase industrial lleva siempre aparejado un determinado modo de cooperación o una determinada fase social, modo de cooperación que es, a su vez, una «fuerza productiva»; que la suma de las fuerzas productivas accesibles al hombre condiciona el estado social y que, por tanto, la «historia de la humanidad» debe estudiarse y elaborarse siempre en conexión con la historia de la industria y del intercambio.

 

[...]

Se manifiesta por tanto, ya de antemano, una conexión materialista de los hombres entre sí, condicionada por las necesidades y el modo de producción y que es tan vieja como los hombres mismos; conexión que adopta constantemente nuevas formas y que ofrece, por consiguiente, una «historia», aun sin que exista cualquier absurdo político o religioso que también mantenga unidos a los hombres.

 

 

Marx, Engels, La ideología alemana,.

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Explique y compare las tesis fundamentales del materialismo (Marx) con las del liberalismo (Mill).

 

 

 

 

 

Karl Marx: la mercancía, el valor de uso y el valor de cambio

 

La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista aparece como una gigantesca acumulación de mercancías, y la mercancía como la forma elemental de esa riqueza. Por eso nuestro estudio empieza con el análisis de la mercancía.


 

La mercancía es, por de pronto, un objeto exterior, una cosa que, por sus propiedades, satisface necesidades humanas de alguna clase. La naturaleza de estas necesidades -el que procedan, por ejemplo, del estómago o de la fantasía- no hace a la cosa. Tampoco se trata aquí de cómo satisface la cosa la necesidad humana, si inmediatamente como medio de subsistencia, esto es, como objeto de goce, o por un rodeo, como medio de producción.

 

 

Toda cosa útil, como el hierro, el papel, etc., se tiene que considerar desde dos puntos de vista, según la cualidad y según la cantidad.

 

La utilidad de una cosa la convierte en valor de uso. Pero esa utilidad no es nada que flote en el aire. Condicionada por las propiedades del cuerpo de la mercancía, no existe sin ellas. Por tanto, el cuerpo mismo de la mercancía, como hierro, trigo, diamante, etc., es un valor de uso, un bien. Ese carácter suyo no depende de que la apropiación de sus propiedades útiles le cueste al hombre mucho o poco trabajo. Al considerar los valores de uso se presupone siempre su determinación cuantitativa, como, por ejemplo, docenas de relojes, codos de lienzo, toneladas de hierro, etc. Los valores de uso de las mercancías suministran el material de una disciplina especial, la merceología. El valor de uso no se realiza más que en el uso o el consumo. Son valores de uso los que constituyen el contenido material de la riqueza, cualquiera que sea la forma social de ésta. En la forma de sociedad que hemos de considerar constituyen al mismo tiempo los portadores materiales del valor de cambio.

 

 

El valor de cambio aparece de pronto como la razón cuantitativa, la proporción en la cual se cambian los valores de uso de una clase por valores de uso de otra clase, relación que cambia constantemente con el tiempo y el lugar. Por eso, el valor de cambio parece cosa de azar y puramente relativa, y un valor de cambio interior a la mercancía, inmanente (valeur intrinsèque) se presenta como una contradictio in adjecto.

 

 

El Capital

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Desarrolle sintéticamente el pensamiento marxista.

 

 

 

 

Karl Marx: la alienación del trabajo o alienación económica

 

Nosotros partimos de un hecho económico, actual. El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen. El trabajador se convierte en una mercancía tanto más barata cuanto más mercancías produce. La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. El trabajo no sólo produce mercancías; se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía, y justamente en la proporción en que produce mercancías en general.

 

 

Este hecho, por lo demás, no expresa sino esto: el objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor. El producto del trabajo es el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa; el producto es la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación. Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía política como la desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación.

 

 

Hasta tal punto aparece la realización del trabajo como desrealización del trabajador, que éste es desrealizado hasta llegar a la muerte por inanición. La objetivación aparece hasta tal punto como pérdida del objeto, que el trabajador se ve privado de los objetos más necesarios no sólo para la vida, sino incluso para el trabajo. Es más, el trabajo mismo se convierte en un objeto del que el trabajador sólo puede apoderarse con el mayor esfuerzo y las más extraordinarias interrupciones. La apropiación del objeto aparece en tal medida como extrañamiento, que cuantos más objetos produce el trabajador, tantos menos alcanza a poseer y tanto más sujeto queda a la dominación de su producto, es decir, del capital.                      

 

Manuscritos: Economía y filosofía

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Relacione el presente texto con la Europa del siglo XIX.

 

 

 

Friedrich Nietzsche: amor fati

 

Mi fórmula para expresar la grandeza en el hombre es amor fati [amor al destino]: el no querer que nada sea distinto, ni en el pasado, ni en el futuro, ni por toda la eternidad. No sólo soportar lo necesario, y menos aún disimularlo -todo idealismo es mendacidad frente a lo necesario-, sino amarlo.

 

Ecce Homo, Alianza.

 

Realizar un comentario de texto.

 

Friedrich Nietzsche: moral de señores y moral de esclavos, el resentimiento

 

La rebelión de los esclavos en la moral comienza cuando el resentimiento mismo se vuelve creador y engendra valores: el resentimiento de aquellos seres a quienes les está vedada la auténtica reacción, la reacción de la acción, y que se desquitan únicamente con una venganza imaginaria. Mientras que toda moral noble nace de un triunfante sí dicho a sí mismo, la moral de los esclavos dice no, ya de antemano, a un «fuera», a un «otro», a un «no-yo»; y ése no es lo que constituye su acción creadora. Esta inversión de la mirada que establece valores -este necesario dirigirse hacia fuera en lugar de volverse hacia sí- forma parte precisamente del resentimiento: para surgir, la moral de los esclavos necesita siempre primero de un mundo opuesto y externo, necesita, hablando fisiológicamente, de estímulos exteriores para poder en absoluto actuar, su acción, es, de raíz, reacción.

 

La genealogia de la moral,

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Desarrolle la propuesta de moral nietzscheana, además de explicar lo que significa.

 

 

 

Friedrich Nietzsche: el significado de lo apolíneo y lo dionisíaco

 

¿Qué significan los conceptos antitéticos apolíneo y dionisíaco, introducidos por mí en la estética, concebidos ambos como especies de embriaguez? -La embriaguez apolínea mantiene excitado ante todo el ojo, de modo que éste adquiere la fuerza de ver visiones. El pintor, el escultor, el poeta épico son visionarios par excellence. En el estado dionisíaco, en cambio, lo que queda excitado e intensificado es el sistema entero de los afectos: de modo que ese sistema descarga de una vez todos sus medios de expresión y al mismo tiempo hace que se manifieste la fuerza de representar, reproducir, transfigurar, transformar, toda especie de mímica y de histrionismo. Lo esencial sigue siendo la facilidad de la metamorfosis, la incapacidad de no reaccionar (-de modo parecido a como ocurre con ciertos histéricos, que a la menor seña asumen cualquier papel). Al hombre dionisíaco le resulta imposible no comprender una sugestión cualquiera, él no pasa por alto ningún signo de afecto, posee el más alto grado del instinto de comprensión y de adivinación, de igual modo que posee el más alto grado del arte de la comunicación. Se introduce en toda piel, en todo afecto: se transforma permanentemente. -La música, tal como la entendemos hoy, es también una excitación y una descarga globales de los afectos, pero no es, sin embargo, más que el residuo de un mundo expresivo mucho más pleno del afecto, un mero residuum del histrionismo dionisíaco. Para hacer posible la música como arte especial se ha inmovilizado a un gran número de sentidos, sobre todo el sentido muscular (al menos relativamente: pues en cierto grado todo ritmo continúa hablando a nuestros músculos): de modo que el hombre ya no imita y representa en seguida corporalmente todo lo que siente. Sin embargo, ése es propiamente el estado dionisíaco normal, en todo caso el estado dionisíaco primordial; la música es la especificación, lentamente conseguida, de ese estado a costa de las facultades más afines a ella.

 

Crepúsculo de los ídolos

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Exponga sintéticamente la teoría nietzscheana.

 

 

 

Martin Heidegger: el hombre, según la fábula de Higinio

 

La siguiente autointerpretación del «ser ahí» como «cura» está sedimentada en una vieja fábula:

 

Una vez llegó Cura a un río y vio terrones de arcilla. Cavilando, cogió un trozo y empezó a modelarlo. Mientras piensa para sí qué había hecho, se acerca Júpiter. Cura le pide que infunda espíritu al modelado trozo de arcilla. Júpiter se lo concede con gusto. Pero al querer Cura poner su nombre a su obra, Júpiter se lo prohibió, diciendo que debía dársele el suyo. Mientras Cura y Júpiter litigaban sobre el nombre, se levantó la Tierra (Tellus) y pidió que se le pusiera a la obra su nombre, puesto que ella era quien había dado para la misma un trozo de su cuerpo. Los litigantes escogieron por juez a Saturno. Y Saturno les dio la siguiente sentencia evidentemente justa: Tú, Júpiter, por haber puesto el espíritu, lo recibirás a su muerte; tú, Tierra, por haber ofrecido el cuerpo, recibirás el cuerpo. Pero por haber sido Cura quien primero dio forma a este ser, que mientras viva lo posea Cura. Y en cuanto al litigio sobre el nombre, que se llame homo, puesto que está hecho de humus (tierra)».

 

 

Este testimonio preontológico cobra una especial significación por el hecho de que no sólo ve en la «cura» aquello a que está entregado el «ser ahí» humano «durante su vida», sino que esta primacía de la «cura» aparece en conexión con la conocida concepción del hombre como el compuesto de cuerpo (tierra) y espíritu. [...]: este ente tiene el «origen» de su ser en la cura. [...]: el ente no es abandonado por este origen, sino retenido, dominado por él mientras este ente «es en el mundo». El «ser en el mundo» tiene el sello «entiforme» de la «cura». Su nombre (homo) lo recibe este ente no de su ser, sino de aquello de que está hecho (humus). En qué se haya de ver el ser «original» de esta obra, lo dice la sentencia de Saturno: en el «tiempo». La definición preontológica de la esencia del hombre dada en la fábula ha fijado de antemano su vista, según esto, en aquella forma de ser que domina su paso temporal por el mundo.

 

El ser y el tiempo.

 

Explique los términos “cura” y “ser ahí”, luego relaciónalos.

Desarrolle la doctrina del primer Heidegger.

 

 

 

Martin Heidegger: fenomenología y existencia.

 

Ontología y fenomenología no son dos distintas disciplinas pertenecientes con otras a la filosofía. Estos dos nombres caracterizan a la filosofía misma por su objeto y su método. La filosofía es la ontología universal y fenomenológica que parte de la hermenéutica del «ser ahí», la que a su vez, como analítica de la existencia, ata el cabo del hilo conductor de toda cuestión filosófica allí donde toda cuestión filosófica surge y retorna. [...]

 

La dilucidación del primer concepto de la fenomenología indica cómo lo esencial de ésta no reside en ser real como «dirección» filosófica. Más alta que la realidad está la posibilidad. La comprensión de la fenomenología radica únicamente en tomarla como posibilidad.

 

El ser y el tiempo

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados y realice su comentario.

 

 

 

Martin Heidegger: la esencia del hombre

 

Se trata de preguntar por qué las tres preguntas (1. ¿Qué puedo saber? 2. ¿Qué debo hacer? 3. ¿Qué me es permitido esperar?) «se dejan reducir» a la cuarta? ¿Por qué «puede incluirse todo esto en la antropología»? ¿Que tienen de común estas tres preguntas, bajo qué aspecto son una, de tal modo que pueda reducírselas a la cuarta?

 

El interés más profundo de la razón humana se une en las tres preguntas mencionadas. Se interroga por un poder, un deber y un permitir de la razón humana.

 

 

Cuando un poder es problemático y se quiere delimitar sus posibilidades, se encuentra, a la vez un no-poder. Un ser todopoderoso no necesita preguntarse: ¿qué es lo que puedo?, es decir: ¿qué es lo que no puedo? No solamente no necesita preguntárselo, sino que, de acuerdo con su esencia, no puede plantearse esta pregunta. Pero este no-poder no es un defecto, sino la ausencia de todo defecto y de toda «negación». El que se pregunta: ¿qué es lo que puedo? Enuncia con ello una finitud. Y lo que esta pregunta toca en su interés más íntimo hace patente una finitud en lo más íntimo de su esencia.[...]

 

 

De ahí resulta que la razón humana no es solamente finita porque se plantee las tres preguntas mencionadas, sino que, por el contrario, plantea estas preguntas porque es finita [...]. Debido a que las tres preguntas interrogan por este objeto único: la finitud, estas preguntas «se dejan» referir a la cuarta: ¿qué es el hombre?

 

 

Kant y el problema de la metafísica

 

Realizar un comentario de texto.

 

 

 

 

Martin Heidegger: la muerte y el ser ahí

 

La muerte es una posibilidad de ser que ha de tomar sobre sí en cada caso el «ser ahí» mismo. Con la muerte es inminente para el «ser ahí» él mismo en su «poder ser» más peculiar. En esta posibilidad le va al «ser ahí» su «ser en el mundo» absolutamente. Su muerte es la posibilidad del «ya no poder ser ahí». Cuando para el «ser ahí» es inminente él mismo como esta posibilidad de él, es referido plenamente a su «poder ser» más peculiar. Así inminente para sí mismo, son rotas en él todas las referencias a otro «ser ahí». Esta posibilidad más peculiar e «irreferente» es al par la extrema. En cuanto «poder ser» no puede el «ser ahí» rebasar la posibilidad de la muerte. La muerte es la posibilidad de la absoluta imposibilidad del «ser ahí». Así se desemboza la muerte como la posibilidad más peculiar, irreferente e irrebasable. En cuanto tal, es una señalada inminencia. Su posibilidad existenciaria se funda en que el «ser ahí» es abierto esencialmente para sí mismo, y lo es en el modo del «pre-ser-se». Este elemento estructural de la cura tiene en el «ser relativamente a la muerte» su más original concreción. El «ser relativamente al fin» se hace un fenómeno más claro en cuanto «ser relativamente a la señalada posibilidad del "ser ahí"» que acabamos de caracterizar.

 

El ser y el tiempo,

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Compare y distinga el primer Heidegger del segundo.

Explique que relación tiene el denominado “ser ahí” con la corriente denominada existencialismo.

 

Ludwig Wittgenstein: la filosofía

 

 

 

4.112 El objeto de la filosofía es la aclaración lógica de pensamiento.

Filosofía no es una teoría, sino una actividad.

Una obra filosófica consiste esencialmente en elucidaciones.

El resultado de la filosofía no son «proposiciones filosóficas», sino el esclarecerse de las proposiciones.

La filosofía debe esclarecer y delimitar con precisión los pensamientos que de otro modo serían, por así decirlo, opacos y confusos.

 

Tractatus Logico-Philosophicus

 

Realice un comentario de texto

 

 

Ludwig Wittgenstein: tautologías y contradicciones

 

 

Entre los posibles grupos de condiciones de verdad, hay dos casos extremos.

 

En uno la proposición es verdadera para todas las posibilidades de verdad de las proposiciones elementales. Nosotros decimos que las condiciones de verdad son tautológicas.

 

En el otro caso la proposición es falsa para todas las posibilidades de verdad: las condiciones de verdad son contradictorias.

 

La proposición muestra aquello que dice: la tautología y la contradicción muestran que no dicen nada. [...]

 

 

Tautología y contradicción no son figuras de la realidad. No representan ningún posible estado de cosas. En efecto, una permite todos los posibles estados de cosas; la otra, ninguno.

 

Tractatus Logico-Philosophicus, 4.46,

 

Realice un comentario de texto.

 

 

 

 

Ortega y Gasset: sometimiento de la razón a la vida

 

 

Hoy vemos claramente que, aunque fecundo, fue un error el de Sócrates y los siglos posteriores. La razón pura no puede suplantar a la vida: la cultura del intelecto abstracto no es, frente a la espontánea, otra vida que se baste a sí misma y pueda desalojar a aquélla. Es tan sólo una breve isla flotando sobre el mar de la vitalidad primaria. Lejos de poder sustituir a ésta, tiene que apoyarse en ella, nutrirse de ella como cada uno de los miembros vive del organismo entero.

 

 

Es éste el estadio de la evolución europea que coincide con nuestra generación. Los términos del problema, luego de recorrer un largo ciclo, aparecen colocados en una posición estrictamente inversa de la que presentaron ante el espíritu de Sócrates. Nuestro tiempo ha hecho un descubrimiento opuesto al suyo: él sorprendió la línea en que comienza el poder de la razón; a nosotros se nos ha hecho ver, en cambio, la línea en que termina. Nuestra misión es, pues, contraria a la suya. A través de la racionalidad hemos vuelto a descubrir la espontaneidad.

 

 

Esto no significa una vuelta a la ingenuidad primigenia semejante a la que Rousseau pretendía. La razón, la cultura more geometrico es una adquisición eterna. Pero es preciso corregir el misticismo socrático, racionalista, culturalista, que ignora los límites de aquélla o no deduce fielmente las consecuencias de esa limitación. La razón es sólo una forma y función de la vida. La cultura es un instrumento biológico y nada más. Situada frente y contra la vida, representa una subversión de la parte contra el todo. Urge reducirla a su puesto y oficio.

 

 

El tema de nuestro tiempo consiste en someter la razón a la vitalidad, localizarla dentro de lo biológico, supeditarla a lo espontáneo. Dentro de pocos años parecerá absurdo que se haya exigido a la vida ponerse al servicio de la cultura. La misión del tiempo nuevo es precisamente convertir la relación y mostrar que es la cultura, la razón, el arte, la ética quienes han de servir a la vida.

 

 

El tema de nuestro tiempo

 

Realice un comentario de texto.

 

 

 

Ortega y Gasset: el ser de las cosas.

 

            Para los antiguos, realidad, ser, significaba "cosa"; para los modernos, ser significaba "intimidad, subjetividad"; para nosotros, ser significa "vivir"   -por tanto, intimidad consigo y con las cosas. Confirmamos que hemos llegado a un nivel espiritual más alto porque si miramos a nuestros pies, a nuestro punto de partida  -el "vivir"-  hallamos que en él están conservadas, integradas una con otra y superadas, la antigüedad y la modernidad. Estamos a un nivel más alto  -estamos a nuestro nivel-, estamos a la  altura de los tiempos. El concepto de altura de los tiempos no es una frase, es una realidad, según veremos muy pronto.

 

Ortega y Gasset: ¿Qué es filosofía? Lección X

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Desarrolle sintéticamente el pensamiento de Ortega.

Muestre lo que comparten y lo que no Nietzsche y Ortega.

 

 

 

Ortega y Gasset: la vida

 

“ Esta bien que se diga: primero es vivir y luego filosofar –en sentido muy riguroso, es como ustedes están viendo, el principio de toda mi filosofía -; está bien, pues, que se diga eso –pero advirtiendo que el vivir en su raíz y entraña mismas consiste en un saberse y comprenderse en un advertirse y advertir lo que nos rodea, en un ser transparente a sí mismo. Por eso, cuando iniciamos la pregunta ¿ qué es nuestra vida? Pudimos sin esfuerzo galanamente responder: la vida es lo que hacemos –claro- porque vivir es saber que lo hacemos, es -en suma- encontrarse a sí mismo en el mundo y ocupado con las cosas y seres del mundo.

 

José Ortega y Gasset “ ¿ Qué es filosofía?

 

Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados.

Compare el pensamiento de Ortega con el de Heidegger.

 

 

 

Ortega Y Gasset: las categorías de la vida.

 

Pero ahora quisiera antes de concluir dejar un poco más avanzada la definición de "nuestra vida". Hemos visto que es un hallarse ocupándose en esto o lo otro, un hacer. Pero todo hacer es ocuparse en algo para algo. La ocupación que somos ahora radica en y surge por un propósito -en virtud de un para, de lo que vulgarmente se llama una finalidad. Ese para en vista del cual hago ahora esto y en este hacer vivo y soy, lo he decidido yo porque entre las posibilidades que ante mí tenía he creído que ocupar así mi vida sería lo mejor. Cada una de estas palabras es una categoría y como tal su análisis sería inagotable. Resulta según ellas que mi vida actual, la que hago o lo que hago de hecho, la he decidido: es decir, que mi vida antes que simplemente hacer es decidir un hacer -es decir mi vida. Nuestra vida se decide a sí misma, se anticipa. No nos es dada hecha -como la trayectoria de la bala a que aludí el día anterior. Pero consiste en decidirse porque vivir es hallarse en un mundo no hermético, sino que ofrece siempre posibilidades. El mundo vital se compone en cada instante para mí de un poder hacer esto o lo otro, no de un tener que hacer por fuerza esto y solo esto.

 

¿Qué es filosofía? Lección XI. Ortega y Gasset.

 

Realice un comentario de texto.

 

  









1 comentario:

Anónimo dijo...

Podrías haberlos colgado por partes...